El camino de Rafa Nadal en esta edición del Trofeo Conde de Godó está siendo más duro de lo que cabía esperar. No por el nivel del torneo, con un cuadro de altura conocido, sino por el nivel de los rivales a los que está teniendo que hacer frente. Es cierto que al manacorense le cuesta sacar el rodillo como tenía acostumbrados al graderío del Tenis Barcelona, pero también lo es que sus rivales están vendiendo cara su piel, quién sabe si por el hecho de intuir algún signo de inferioridad.

Que Nadal va a más lo demuestra el último punto del partido. Un passing imposible que cayó dentro cuando parecía perdido. Celebró el punto y el triunfo con rabia. Y es que Jan-Lennard Struff le obligó a jugar un tenis bajo presión, sin que pudiera sentir la bola. Un partido de una hora y 43 minutos con muy poco ritmo pero con final feliz para acceder a semifinales (7-5 y 7-5).





Es curioso que nunca se hubieran enfrentado antes. No es el alemán nuevo en esto, como sus 29 primaveras lo testifican. Por más que conociera las características de su rival, Nadal pagó la novatada. Con el juego en blanco inaugural, Struff ya mandaba un mensaje.

Después de superar a dos terrícolas como Mayer y Ferrer, en los que debía trabajar el punto, Nadal veía cómo iba todo muy rápido en los cuartos. Escasos intercambios, algunas subidas a la red del alemán inapropiadas y en pocos minutos ya gozaba de un 3-1 favorable. La rotura llegó con un resto espectacular al vértice de la pista. Marca Nadal.

Decía Nadal el jueves que no siempre se puede brillar. Basta con jugar bien. Lo que le falta al balear es darle continuidad a ese juego de sobras conocido. El saque que maravilló en Australia parece olvidado. En el séptimo juego, la falta de contundencia animó a Struff a montarse en cada servicio dubitativo para dominar el punto. Le funcionaba a las mil maravillas el revés y Nadal le facilitaba la tarea permitiendo que ese golpeo se produjera.

Con el break recuperado, Struff cambió de estrategia. Se maneja muy bien a la red, pero empezó a seleccionar mejor las subidas. Le entraba todo al 52 del mundo en ese momento, aprovechando las bolas a media pista del balear. Con el 4-4 lo llevó a una situación comprometida. Un 15-30 salvado por dos reveses valientes del de Warstein al pasillo y un buen saque.





Mantener ese nivel excelso durante mucho tiempo no es sencillo. A las primeras dudas jugando con primeros, Nadal respondió para volver a tener opciones de rotura. Varió más los golpes, introdujo alguna dejada para cortar con los duros intercambios y Struff se ofuscó con subidas más temeraris que osadas para remediarlo. Rotura de Nadal confirmada para llevarse el set.

En el segundo continuó el buen hacer del alemán, con su golpeo plano combinado con sus voleas de buen doblista, modalidad que domina a la perfección. No hubo concesiones en el saque de ambos. Sólo un momento de flaqueza de Struff que en otro momento el número dos del mundo hubiera sacado más jugo. Con el 4-3 dejó escapar dos breaks y el partido parecía abocado al desempate. Nadal lo evitó, fruto también de los nervios de Struff. Un break que vale unas semifinales. Del duelo entre Thiem y Pella saldrá su rival.








Fuente: LA Vanguardia

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