Ronnie y Donnie Galyon nacieron en 1951 y, a diferencia de la mayoría de hermanos siameses, han vivido unos largos 68 años unidos por la cintura y compartiendo la parte inferior del sistema digestivo. Una vida de récord que les valió en 2014, cuando cumplieron los 63, el reconocimiento de ser la pareja de gemelos siameses más longeva del mundo. El pasado día 4 de abril fallecieron en una residencia de Dayton, Ohio, según recoge AP, por una insuficiencia cardíaca, y ahora sus familiares aguardan a que se fabrique un ataúd suficientemente grande para los dos para que se celebre el funeral.

Los hermanos pasaron sus dos primeros años en el hospital, donde los médicos se planteaban cómo poder separarlos, pero no había garantías de que ambos sobrevivieran a la operación y sus padres la rechazaron. Crecieron en un pueblo agrícola de Ohio, Beavercreek, donde su padre se las ingenió para fabricarles una silla de ruedas con la que pudieran desplazarse.

Pronto fueron objeto de la curiosidad y actuaron en espectáculos de circo y ferias. A los cuatro años, su padre les hizo recorrer buena parte de Estados Unidos en una autocaravana, donde los exhibía como fenómenos. «Era la única fuente de ingresos. Eran nuestro sostén», señaló su hermano, Jim, el menor de los nueve de la familia Galyon, en una entrevista en 2014. 

«Fue divertido», apuntaba en la misma entrevista Ronnie, en referencia a su infancia recorriendo el país. «Uno tenía que hacer lo que tenía que hacer». Se retiraron del mundo del espectáculo en 1991, y vivieron solos hasta que la artritis y una infección pulmonar que padecía uno de ellos los obligó a recibir el cuidado de sus familiares en 2010, y más adelante a ingresar en una residencia.

El hermano menor se hizo cargo de ellos durante unos años. «Es una manera de devolver lo que nos dieron ahora. No lo hago por eso, pero así lo siento», afirmaba Jim Galyon en 2014. Para adaptar la casa a sus necesidades, unos 200 vecinos ayudaron voluntariamente a reformarla y a ensanchar las puertas para que pasara la silla de ruedas en la que se desplazaban. Su fama los llevó a aparecer en programas de televisión y protagonizaron también documentales. En uno de la cadena de pago TLC aparecían durante el proceso de adaptación de la casa de su hermano, que tras la muerte de los siameses ha publicado en sus redes sociales: «Sus cuerpos estaban cansados y les llegó su hora». 




Fuente: El país

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