Elio Berhanyer, uno de los últimos grandes nombres del mundo del diseño y de la moda, Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes en 2002 y en 2011 Premio Nacional de Diseño de Moda, ha fallecido este jueves, a los 89 años, en su casa de Madrid. Berhanyer era el último representante de una serie de creadores clave que marcaron la moda, la cultura y la alta costura española, como Cristóbal Balenciaga, Manuel Pertegaz (de cuya muestra en el Museo Reina Sofía fue comisario en 2004) o Jesús del Pozo. 

«Yo no aprendí nunca nada y sigo aprendiendo». Es posible que Elio Berhanyer, nacido en Córdoba el 20 de febrero de 1929 de padres y abuelos campesinos, no supiera cortar (eso decía), pero el oficio no se lo quitaba nadie. Aun autodidacta, su instinto para vestir a los demás —sí, también al hombre; fue pionero en mezclar colecciones femeninas y masculinas en un mismo desfile— lo puso en el camino de los grandes de la moda del último medio siglo. El mismísimo Balenciaga quiso llevárselo a París con él. Elizabeth Arden, a Nueva York. Nunca se fue porque prefirió ser profeta en su tierra. Aunque siempre le faltó Córdoba.

Berhanyer (su apellido era Berenguer) siempre dijo que no había empezado con la moda. Eficaz dibujante, gran figurinista, el salto lo dio cuando se hartó de bosquejar para los escenarios: «En 1960 había hecho tanto vestuario de teatro que me cansé y decidí hacer alta costura». Richard Avedon e Irving Penn airearon sus creaciones a las páginas internacionales de Harper’s Bazaar y Vogue. Y pronto no hubo aristócrata o señora bien que no contara con alguna de sus arquitectónicas piezas, empezando por la entonces princesa Sofía de Grecia, recién aterrizada en España. «Nunca he tenido clientas, sino amigas», proclamaba ufano.

Ese primer arranque en los escenarios hizo que sus inicios en la moda fueron relativamente tardíos, con 27 años. En 1960 abrió su propia casa de costura en Madrid y presentó su primera colección, y a lo largo de las décadas de los sesenta y los setenta llevó su alta costura por todo el mundo. En el año 1969 comenzó a diseñar prêt-à-porter y en 1973 presentó con éxito su primera colección, de corte austero y líneas simples, que triunfó en Europa pero también en Japón o en Australia. En total presentó más de 100 colecciones y vistió a la duquesa de Alba, la condesa de Romanones y estrellas como Ava Gardner y Cyd Charisse.

¿Por qué corres, Ulises?, la obra de teatro de su paisano y amigo Antonio Gala que vistió en 1974, bien podría resumir la carrera del que fuera antihéroe de la alta costura española. Antihéroe porque, en realidad, nunca la abrazó como suya, aunque se le diera mejor que a nadie. Demasiado adelantado a su tiempo, quizá. «Mi estilo era tan diferente a lo que hacían los demás que la gente empezó a hablar de mí», solía recordar a propósito de sus dimensiones juveniles, geométricas, pop.

«Máximo referente de la alta costura»

Su moderna visión del oficio fue la que lo salvó cuando, a finales de los años setenta, todo se vino al traste. «Fue un problema del Ministerio de Hacienda, que nos puso un impuesto muy fuerte. Y cerramos todos. Pedro Rodríguez, Pertegaz… El único que no lo hizo fui yo, que me pasé al prêt-à-porter. La alta costura era para las grandes fortunas», reveló en una reciente entrevista en Radio Córdoba. Entonces también aseguraba que una de sus más hondas penas era no haber presentado nunca una de sus colecciones en esa, su ciudad, que siempre le quiso y que en 2006 creó una cátedra con su nombre en la Universidad.  «Córdoba pierde su máximo referente en la alta costura», lloraba hoy su alcaldesa, Isabel Ambrosio, «a un cordobés que ha paseado el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo».

Berhanyer tardó 10 años en subirse a la Pasarela Cibeles, inaugurada en 1985. No lo hizo hasta 1994, con una colección de corte clásico y tejidos atípicos. Desde entonces y hasta 2010 se convirtió en un asiduo a la misma. En septiembre de 2007 presentó su primera colección para hombre, siendo un pionero en crear moda para hombre y mujer.

Su compromiso con la moda española era importante, y rápidamente vio la importancia de que el gremio permaneciera unido. De ahí que en 1998 se decidiera a crear, junto con Angel Schlesser, Antonio Pernas, Devota&Lomba, Jesús del Pozo y Roberto Verino, de la Asociación de Creadores de Moda de España. Este jueves ACME lamentó la muerte de «un ejemplo para todos, trabajador y luchador incansable. Amante de una profesión que, hasta el final de sus días, le ha seguido ilusionando». «Su trabajo es un enorme legado para todos los que le admiramos, pero también para el patrimonio cultural español», afirmaba la Asociación.

Elio Berhanyer, en Madrid en junio de 2012.
Elio Berhanyer, en Madrid en junio de 2012. Archivo/Ballesteros EFE

Sus prendas también se convirtieron en objeto de museo en sus últimos años. En 2005 presentó un desfile en el Museo del Traje con 40 de sus vestidos de novia más famosos; de hecho, diseñó a lo largo de su carrera más de seiscientos, entre otros para la reina de Bulgaria, la duquesa de Rocheford o el de Meye Mayer. A finales de 2008 se presentó en el mismo lugar la exposición Elio Berhanyer. 50 años de moda, con 100 vestidos que repasaban su trayectoria. En 2009 cumplió 80 años y recibió un homenaje en la Cibeles Madrid Fashion Week, mientras que en 2012 la pasarela le homenajeó por su trayectoria con una retrospectiva, y en 2015, también dentro de la programación de la Fashion Week Madrid, el Museo del Traje le dedicó una exposición homenaje.

El creador cordobés fue capaz de levantar un emporio en el no faltaron ni los perfumes ni los accesorios, que cubría con un logo/monograma en un ejercicio de branding como pocas veces se ha visto aquí. En 2011, cuando cesó de producir y cerró su taller de la calle Fortuny inevitablemente arrastrado por la crisis, dejaba un centenar de colecciones, más de 20.000 prendas de alta costura y no pocos uniformes para las tripulaciones de Iberia (aquel concurso que siempre ganaba, hasta que también se cansó de hacerlo). A pesar de que ya no veía el futuro, hace un par de años fantaseaba sin embargo con la idea de volver a poner en pie su casa, con un joven creador al frente. «Las marcas no mueren, mueren los diseñadores», sentenció. Suerte que nos queda su legado.

Uniformes de Iberia y RTVE

Berhanyer creó los uniformes de la compañía aérea Iberia en 1972, 1976, 1980 y 1983, una por encargo y las otras por concurso público. En Brasil recibió incluso el premio al mejor uniforme de líneas aéreas del mundo. Diseñó asimismo los uniformes de las azafatas del Mundial de Fútbol de 1982, del Casino de Madrid, del Banco Bilbao, del Coro de Radio y Televisión Española, de Transmediterránea y del Grupo 45 de las Fuerzas Aéreas Españolas, por encargo del rey Juan Carlos, informa EFE.

Colaboró también con el mundo del teatro. En 1954 creó el vestuario de la primera obra representada en el Corral de Comedias de Almagro, La Hidalga del Valle de Calderón; y posteriormente realizó los vestuarios de obras como El emperador y el arquitecto, de Fernando Arrabal, o Anillos para una dama, de Antonio Gala. Además, diseñó joyas. Ejemplo de ello son las más de 40 piezas inspiradas en la Alhambra, que diseñó en 1976 y que dieron lugar 30 años después a la exposición Joyas de la Alhambra.

Entre los premios que posee figuran el Cadillac al mejor diseñador del año de Estados Unidos (1960), el premio Isabella d’Este, que concede el Gobierno italiano (1968), la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes (2002), la Medalla de Andalucía (2009) y la Cruz de la Orden del 2 de mayo, de la Comunidad de Madrid (2009).

Elio Berhanyer es doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard (1974). En octubre de 2011 fue galardonado con el Premio Nacional de Diseño de Moda, que concede es Ministerio de Cultura y que está dotado con 30.000 euros. Ese año, además, Correos le dedicó cuatro sellos con sus diseños. En mayo de 2017 fue galardonado con el premio de Moda de la Comunidad de Madrid. También en 2017 fue candidato al Premio Princesa de Asturias de las Artes.




Fuente: El país

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