El director de cine catalán Jordi Grau ha fallecido hoy en Madrid a los 88 años, según fuentes de la familia del realizador que hizo cine de autor, de terror y coqueteó con el destape en la década de los setenta.

Jordi Grau (Barcelona, 1930) versátil y arriesgado, trabajó más intensamente en los años sesenta y setenta y también durante la Transición. Amigo de Fellini, fue director de La trastienda (1975) que incluyó por primera vez en España un desnudo integral que protagonizó María José Cantudo.

Grau fue autor de películas de terror como Ceremonia sangrienta y No profanar el sueño de los monstruos vivientes (1974), considerada un icono del cine de terror en el ámbito internacional.

«Es curioso que siendo un director de cine de autor, a mi padre se le vaya a conocer internacionalmente por el cine de terror», ha explicado Carlos Grau, cineasta también y profesor universitario.

Grau comenzó su primer contacto con el cine en 1949, al trabajar como extra en una película. Más tarde se inclinó por el mundo de la pintura y expuso sus pinturas en varias ocasiones entre 1952 y 1956. Después comenzó a colaborar en diversas películas, en unas como actor como sucedió en La rana verde (1956), de José María Forn, y en otras como ayudante de dirección.

En 1956 se fue a Italia con una beca para realizar estudios cinematográficos en el Centro Sperimentale della Cinematografía en Roma, donde fue ayudante de varios realizadores italianos, entre ellos Antonioni. En 1957 Grau realiza su primer cortometraje, El don del mar, y posteriormente dirigió Costa Brava 59 (1959); Sobre Madrid (1960); Medio siglo en un pincel (1960); Barcelona, vieja amiga (1961); Ocharcoaga (1961), Niños (1961) y Laredo, costa de esmeralda (1961).

En España inició sus actividades como director en Barcelona con su película Noche de verano (1962), de la que fue coguionista. Su segunda cinta, titulada El espontáneo (1963), representó al cine español en el Festival de Karlovy Vary. También otra película suya, Acteon (1965), representó a España en el Festival de Moscú en 1965.

Obtuvo el Premio Ciudad de Barcelona con Una historia de amor (1966). Y entre su filmografía destacan: Tuset Street, que finalizó y firmó Luís Marquina, por desavenencias con la productora; La cena (1968); Historia de una chica sola (1969), Chicas de club/Cántico (1970); Ceremonia sangrienta (1972) y Pena de muerte (1973).

Además de las citadas dirigió No profanar el sueño de los muertos (1974), La trastienda (1975), El secreto inconfesable de un chico bien (1975), La siesta (1976), Doña Mesalina (1977), Cartas de amor de una monja (1978) y La leyenda del tambor (1981).

Después de rodar en 1983 Coto de caza, en marzo de 1984 la universidad californiana de Berkeley le dedicó un ciclo. En enero de 1990 se presentó su filme La puñalada sobre un drama rural del siglo XIX, en la que intervinieron José Vivó y Christian Vadim.

Jordi Grau, que escribía todos los guiones de sus películas, también se dedicó a la literatura. Destacan su ensayo El actor y el cine y varias obras teatrales como Ella, La sal, Navídico Pirulí o La cáscara de la nuez. También publicó un libro sobre Fellini y su último trabajo, un volumen de memorias, se titula Confidencias de un director descatalogado (2014).




Fuente: El país

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