Han pasado 26 años del brutal asesinato de las tres niñas de Alcàsser y parece que está más de actualidad que nunca. Desde que el mes pasado se estrenara la serie de Netflix «caso Alcàsser», no han dejado de surgir novedades en torno a uno de los sucesos más mediáticos de España. La última ha sido la muerte del periodista y criminólogo Juan Ignacio Blanco el miércoles, que se hizo conocido por difundir teorías alternativas en torno al crimen de Miriam, Toñi y Desirée. El experto en crónica negra falleció a los 63 años en San Lorenzo del Escorial (Madrid) tras una larga enfermedad. En el tanatorio de la localidad, hicieron ayer una misa funeral en su honor. Su última aparición pública fue precisamente en algunos capítulos de la serie que trata el caso que le lanzó a la fama, donde ya se apreciaba su deterioro físico. Junto al padre de una de las niñas asesinadas, Fernando García (padre de Miriam), defendió la hipótesis de que el asesinato de las niñas respondía a un “crimen de Estado” y llegó a dar nombres concretos en programas de televisión. Así, defendió que las niñas estuvieron escondidas en diferentes lugares de Madrid y Segovia antes de ser asesinadas y venía a decir que los culpables “oficiales” (Antonio Anglés y Miguel Ricart) no eran más de dos cabezas de turco para ocultar una macabra práctica: adolescentes “secuestradas” de bajos estratos sociales para organizar fiestas entre gente poderosa (habló del llamado “Club de La Moraleja”) donde había sexo, torturas y asesinatos que eran grabados en vídeo para tenerse “pillados” entre todos. Blanco sostenía, de hecho, que Anglés no podía ser el asesino porque ya estaba fallecido cuando los cadáveres de las menores fueron encontrados por dos apicultores en el paraje conocido como la Majada Romana. Creía que hasta ese lugar fueron conducidas desde otro sitio donde su produjo su muerte, no allí, y que esparcieron por el lugar una serie de pruebas “fabricadas” para hacer ver que Anglés y Ricart eran los responsables.

Su tesis alimentó las teorías conspiranoicas que siempre sobrevolaron este crimen y que decían que se habían rodado “snuff movies” con las menores. Todo esto lo explicaba, junto con Fernando García, en programas televisivos como “Esta Noche Cruzamos el Mississippi” o “El Juí d’Alcàsser”, en Canal 9. Precisamente por verter estas acusaciones y la imposibilidad de aportar pruebas que las acreditaran, Blanco fue condenado por calumnias. Y es que llegó a dar nombres concretos de personas con bastante poder en televisión.

Condenado por calumnias

En 1998, después de que saliera la sentencia del crimen y Miguel Ricart fuera condenado a 170 años de prisión (finalmente salió el libertad en 2013), Blanco publicó el libro “¿Qué pasó en Alcácer?”, donde explica su teoría sobre las niñas. El libro fue secuestrado judicialmente a los pocos meses pero continuó su venta de forma clandestina. De hecho, a día de hoy se puede comprar por Internet por unos 200 euros. La Audiencia de Valencia le condenó en 2010 por acusar a los querellantes (cuatro guardias civiles, el fiscal jefe y los forenses) a 430.000 euros junto con Fernando García.

Dos años más tarde volvió a ser juzgado por difundir en Internet las imágenes de las autopsias de las niñas entre 2005 y 2007 pero fue absuelto. La madre de Desirée, Rosa Folch, le denunció por utilizar el nombre de su hija en la fundación “Niñas de Alcàsser”, que creó junto al padre de Miriam, un organismo muy criticado en el pueblo ya que, a día de hoy, los vecinos de la localidad valenciana siguen pensando que se quedaron con el dinero que la gente donaba para otros fines.

Blanco aseguró en estos programas de televisión que había enviado una cinta de vídeo al ministro del Interior, donde aparecían imágenes de una de las menores y de varios implicados.

Nuevos huesos humanos en la fosa

Su muerte llega solo un día después de la confirmación oficial de que los huesos encontrados junto a la fosa donde estaban enterradas las menores, en el paraje de La Romana, son humanos. Detrás del hallazgo está una pareja de excursionistas que el pasado 24 de junio decidieron dar un paseo por el lugar. Se trata de una zonas de complicado acceso y que está sin señalizar, por lo que no es fácil dar con el lugar exacto. A unos 200 metros de una casona ya en ruinas (donde supuestamente las niñas fueron violadas) hay plantado un olivo y alrededor hay una verja y flores en memoria de las chicas. Allí fue donde esta pareja encontró unos huesos que parecen corresponder con falanges humanas. Los excursionistas los envolvieron en papel de aluminio y lo entregaron en el puesto de la Guardia Civil de Oliva. Tras el estudio de Criminalística y del Instituto de Medicina Legal de Valencia, se ha confirmado que son humanos y no de algún animal, como se creyó en un principio. Ahora será un juzgado del Alzira, que llevó la instrucción del caso en su día, quien decida si procede al intento de extracción de ADN de los mismos y se coteja con el de las menores. Puede que sea una tarea complicada porque ya hace dos años, se encontró una pieza dental en el mismo lugar pero su deteriorado estado no permitió sacar su ADN.




Fuente:La razón

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