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Muere el actor Tim Pigott-Smith | Cultura


El pasado lunes Tim Pigott-Smith abandonó los ensayos de su último trabajo, un nuevo montaje de Muerte de un viajante, que se iba a estrenar mañana lunes con Pigott-Smith como Willy Loman, a causa de la rotura de un hueso. Poco más se sabe hasta que su agente, John Grant, anunció el viernes el fallecimiento del intérprete tras una intervención quirúrgica. “Con profundo pesar tengo que anunciar la triste noticia de que Tim Pigott-Smith murió esta mañana. Amado y admirado por sus compañeros, será recordado por muchos como un caballero y un amigo verdadero. Se le echará mucho de menos. Les pedimos que respeten la privacidad de su esposa, la actriz Pamela Miles, su hijo Tom y la familia”. Miles también iba a participar en esa adaptación de la obra de Arthur Miller.

Pigott-Smith era una estrella en el teatro tanto en Broadway como en Londres, y un actor muy conocido por sus trabajos televisivos. En los últimos años había triunfado representado a Carlos de Inglaterra en la obra El rey Carlos III, que se planteaba la llegada al trono del aún hoy Príncipe de Gales. Gracias a ese trabajo había sido candidato a los premios Tony y Oliver a ambos lados del Atlántico, y hacía poco había protagonizado el telefilme homónimo con el que habían grabado la obra. El mes pasado fue nombrado Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE), por su labor de llevar el teatro británico a Nueva York.

Nacido en Rugby en 1946, Timothy Peter Pigott-Smith, hijo de periodista, se licenció en la Universidad de Bristol y pasó a estudiar en la escuela de teatro Bristol Old Vic. En su compañía debutó como profesional en 1969, y dos años más tarde empezaron sus numerosas apariciones televisivas en telefilmes y series como Doctor Who, Antonio y Cleopatra, El día en que murió Cristo, Downton Abbey, Mis recuerdos de Nelson, Winston Churchill: the Wilderness Years, Norte y Sur, Decline and Fall, The Vice o Houdini. Su gran éxito en la pantalla le llegó con la miniserie La joya de la corona, sobre el final del Imperio británico en la India, con la que obtuvo el Bafta a mejor actor en 1985.En un trágico giro, el viernes tambien murió a los 87 años el director y productor de La joya de la corona, Christopher Morahan.

Fue también un prolífico narrador de documentales gracias a su voz. Y en el cine actuó en decenas de películas como Alejandro Magno, Lo que queda del día, Las cuatro plumas, Gangs of New York, V de Vendetta, Johnny English, Quantum of Solace, Ases del cielo, Furia de titanes, Evasión o victoria, Red 2 o Alicia en el país de las maravillas. Por su trabajo en Domingo sangriento, de Paul Greengrass, logró el premio a mejor actor en el certamen de Fantasporto.

Sin embargo, su fama la cimentó en el teatro. En 1974 triunfó en Broadway con una versión de Sherlock Holmes en la que encarnaba al doctor Watson. Desde entonces llevó a todos sus camerinos la toalla personalizada de aquella representación. Entre otras obras, actuó en un Hamlet con Ian McKellen, Cimbelino, Enron, El rey Lear, Un delicado equilibrio… en fin, en todo tipo de adaptaciones de Shakespeare y de tragedias griegas. Y por supuesto, en El rey Carlos III, que en 2015 volvió a llevar su nombre a las portadas de los periódicos.

Por su trabajo constante, le han quedado varias películas pendientes de estreno: Victoria y Abdul, de Stephen Frears, 6 días, Whisky Galore y su voz se escuchará en el filme de animación Little Vampire 3D.




Fuente: El país

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