Marc Márquez sacó un 10 en Alemania. El líder del mundial de MotoGP se graduó con honores en Sachsenring y sumó su décima victoria consecutiva en la pista de Sajonia. Segundo fue Maverick Viñales y tercero Cal Crutchlow. Márquez no dio ninguna opción y desde el inicio comandó un gran premio que se ha convertido en su coto privado. El Mundial descansa ahora hasta el 4 de agosto, y Márquez afronta el veraneo reposando sobre un colchón de 58 puntos.

Tras la llovizna de la madrugada, al mediodía salió el sol en Sachsenring y los pilotos desmontaron las viseras transparentes de sus cascos y las cambiaron por otras más oscuras. Protección solar y un velo para opacar la mirada. Imposible para el espectador intuir muecas de esfuerzo, si es que las hubo. Porque, aparentemente, Márquez tuvo una carrera apacible. Salió primero y martilleó el cronómetro, encadenó dos vueltas rápidas, para ganar ventaja. Mientras, se le fueron cayendo los rivales por el camino. En los primeros compases se fue al suelo Fabio Quartararo. Depósito lleno y neumáticos fríos, mala combinación para el rookie. Luego, cayó Alex Rins. Con la baja del de Suzuki, que suma el segundo cero seguido tras el patinazo de Assen, Maverick Viñales se quedaba como principal perseguidor del líder. Pero Márquez ya campaba a su aire. “Mi plan era liderar la carrera del principio al final”, reconoció. En cinco vueltas logró una ventaja de más de un segundo y, a las diez vueltas, el hueco ya era de 2,2 segundos. “Sabíamos que aquí podíamos sacar un buen resultado”, declaraba Santi Hernández, ingeniero de pista de Honda. “Lo importante era sacar ventaja a los que nos siguen en el campeonato”, abundó. Dos carreras de renta sobre Dovizioso tiene ya Márquez, ayudado por la fratricida pelea entre las dos Ducati oficiales. Petrucci, renovado esa misma semana, le ganó la cuarta plaza a su teórico jefe de filas. “No hay órdenes de equipo”, insisten desde Ducati, y Dovizioso sigue perdiendo terreno con respecto al líder.

Marc Márquez posee siete títulos de campeón del mundo y aprendió a dar gas a la par que a andar, pero apenas hace un mes que se examinó del carné de moto. Fue antes de la carrera de su casa, el gran premio de Cataluña, y estaba “nervioso”, concede. No le salió un examen redondo, al menos a criterio del examinador que lo evaluó de la parte práctica. “Me dijo que esperaba más de mí”. Márquez se reservaba el 10 para Alemania.

En Sachsenring, el líder del Mundial cumplió las previsiones que lo situaban como favorito. Con la victoria de este domingo, Márquez encadena una década de poder absoluto en el circuito de Sajonia. Diez victorias del tirón, siete de ellas en MotoGP. Golpe de autoridad para igualar a Valentino Rossi, que ganó siete veces consecutivas en Mugello, entre 2002 y 2008. Entonces, los días de gloria parecían interminables y Rossi justificaba que “la motivación marca la diferencia”. Rossi, cuarentón, encadena más chascos que triunfos: quedó el octavo en Sachsenring, adonde llegaba tras tres carreras sin puntuar.

Ahora es Márquez, 26 años, quien se hincha a victorias y parece seguir al dedillo la fórmula que receta altas dosis de ambición. El exciclista Ibon Zugasti colgó hace unos días en las redes sociales un vídeo donde comparte una ruta en bicicleta de montaña con Márquez y Carlos Coloma, medalla de bronce en BTT en los Juegos de Río 2016. En la filmación Zugasti y Coloma se asombran del gen competitivo del piloto, “es un ansias”, dicen, mientras Márquez no elude ningún pique y salta a cualquier rueda. En Sachsenring, Márquez se picó consigo mismo, y voló en solitario.

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Fuente: El Pais

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