Un día después de que la presidenta del jurado del Festival de Venecia, la argentina Lucrecia Martel, afirmase que no acudirá a la proyección del filme a concurso del director polaco Roman Polanski, acusado de una violación en EE UU cometida en 1977, el portal Deadline se ha hecho eco de una entrevista del controvertido escritor francés Pascal Bruckner con el cineasta en la que trata de defenderse de la polémica surgida décadas después de la supuesta agresión sexual. En la charla, filtrada tras la polvareda levantada este miércoles en Venecia antes del estreno de El oficial y el espía, Bruckner pregunta a Polanski «cómo va a sobrevivir al actual mccarthismo neofeminista».

En la entrevista, Bruckner también pregunta a Polanski por qué quería dirigir El oficial y el espía, sobre el llamado caso Dreyfus, en el que un oficial judío en Francia fue condenado en 1984 injustamente por traición y sentenciado a cadena perpetua. «Las grandes historias a menudo hacen grandes películas, y el asunto Dreyfus es una historia excepcional», responde Polanski. «La historia de un hombre acusado injustamente siempre es fascinante, pero también es un tema muy actual, dado el aumento del antisemitismo». Y añade, tras decir que es un caso que podría repetirse hoy: «Todos los ingredientes están ahí para que suceda: acusaciones falsas, procedimientos judiciales pésimos, jueces corruptos y, sobre todo, redes sociales que condenan y condenan sin un juicio justo o un derecho de apelación «.

Bruckner también le pregunta: “Como judío que fue cazado durante la guerra y cineasta perseguido por los estalinistas en Polonia, ¿sobrevivirás al actual mccarthismo neofeminista que te persigue por todo el mundo y trata de evitar la proyección de tus películas?». Polanski responde: «Trabajar, hacer una película como esta me ayuda mucho. En la historia, a veces encuentro momentos que he experimentado, puedo ver la misma determinación de negar los hechos y condenarme por cosas que no he hecho. La mayoría de las personas que me acosan no me conocen y no saben nada sobre el caso. […] Sin embargo, debo admitir que estoy familiarizado con muchos de los funcionamientos del aparato de persecución que se muestra en la película, y eso me ha inspirado claramente».

Samantha Geimer acusó en 1977 a Roman Polanski de violarla, cuando ella tenía 13 años y él 43. El cineasta lo negó, pero luego cambió su versión y se declaró culpable de «corrupción de menores». Aunque cuando descubrió que pasaría 50 años en la cárcel, huyó de Estados Unidos. En marzo de 2003, Geimer perdonó públicamente al director, aunque confirmó los hechos tal y como los había denunciado en su momento. Tanto que juez y fiscal del caso siguen queriendo que el director aparezca ante un tribunal, razón por la que Polanski no ha vuelto a pisar Estados Unidos ni tampoco aquellos países que puedan extraditarle.




Fuente: El país

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