Salud

Mitos y verdades para convertirse en madre


Según la Real Academia de la Lengua Española, se denomina mito a aquella «persona o cosa a la que se atribuyen cualidades o excelencias que no tiene». Hoy, en el Día de la Madre, A TU SALUD ha querido desterrar algunos relacionados con la maternidad preguntando a tres expertos en fertilidad sobre distintas cuestiones relacionadas con la consecución del embarazo que se podrían calificar como tal.

Y es que hay una serie de errores muy extendidos sobre las causas que se consideran que aumentan o disminuyen las probabilidades de ser padres, asociadas, por ejemplo, a la influencia de la alimentación, los hábitos o la edad, entre otros. Porque, por raro que parezca, aún existen ciertas creencias en torno a la concepción que se alejan mucho de la realidad, y como dijo el jefe de campaña de Hitler, Joseph Goebbels, «una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad».

Buenaventura Coroleu, presidente honorífico de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) y miembro de su comité científico; Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv; y Rita Vassena, directora científica de los Centros Eugin, nos ayudan a desvelar cuánto de verdad hay en muchas de estas creencias o cuáles son sólo mitos.

Tomar la píldora

Haber tomado la píldora anticonceptiva hace más difícil lograr después el embarazo. Los tres especialistas consultados coinciden en que es falso y que los anticonceptivos no afectan a la fertilidad de las mujeres, pues sus efectos desaparecen cuando dejan de tomarse. Lo que sí advierten es de que, tras dejar la píldora, el ciclo siguiente puede no ser tan regular y con ello «la ovulación puede tardar más el primer mes después de dejarla», apunta Verdú. Para Coroleu, «quizás sea este hecho lo que se confunde y lleva a error».

Otro motivo por el cual esta creencia puede estar tan extendida, explica Vassena, es que mientras se está tomado «enmascara cualquier problema de fertilidad que se pueda tener».

La edad

Cierto es que razones económicas y sociales han tenido mucho que ver en el retraso de la maternidad en España, donde la edad media a la que se tiene el primer hijo (según los últimos datos del INE que corresponden a 2015) se ha pospuesto hasta casi los 32 años (uno más que hace una década). Pero la aparición en los medios de mujeres que son madres a edades tardías (actrices de Hollywood, presentadoras de televisión nacionales…) ha extendido también la sensación de que la maternidad se ha alargado a edades antes impensables y que, más allá de los 40, se puede ser madre. Si no de forma natural, se piensa que con la ayuda de las técnicas de reproducción asistida es posible lograrlo.

Según un estudio realizado por la Clínica Eugin, con los datos de un total de 21.552 tratamientos realizados en todos sus centros en el pasado año, las españolas han retrasado la maternidad más de dos años, confirmando una tendencia que se mantiene en los últimos tiempos. Así, la media de la edad de las mujeres que acudieron al tratamiento para ser madres ha pasado de los 37,4 años en 2015 a los 39,1 en 2016.

Sin embargo, y los tres expertos son tajantes en ello, la edad es el factor más determinante en las mujeres y, a partir de los 35 años baja drásticamente la capacidad para concebir de manera espontánea. «A esta edad las posibilidades son de alrededor del 25%, y a los 40 en torno al 10%», explica Coroleu.

El Estrés

¿Y el estrés? La frase típica «en cuanto te relajes seguro que te quedas embarazada» haría referencia a la influencia de los estados de ansiedad en la capacidad de concebir. Pero, ¿es real esta asociación? En este caso los especialistas no se ponen de acuerdo: si bien el presidente honorífico de la SEF entiende que no favorece ni durante el embarazo natural ni en el asistido, sí que cree que «debe haber algún factor que haga de bloqueo y puede repercutir», las otras dos expertas no ven clara esta relación.

«No hay datos claros que indiquen que el estrés en la vida normal tenga efecto directo sobre la fertilidad», discrepa la doctora Vassena que, sin embargo, reconoce que sí se ha visto que cuanto más largo es un proceso de infertilidad también lo son los niveles de estrés de la persona», por eso entiende que, tendría que ver más con lo anímico que con lo físico.

El peso: no interfiere en este sentido salvo en casos extremos, es decir, cuando hay obesidad o infrapeso. Está «comprobadísimo», dicen los tres, que el sobrepeso disminuye la fertilidad, y con ello la posibilidad de lograr el embarazo. De la misma forma sucede con el infrapeso (un índice de masa corporal IMC por debajo de 18). Por eso, la creencia de que estar delgado aumenta la fertilidad entraría a formar parte de la categoría de mitos: «Si el IMC es normal (esto es, entre 18 y 25) no influye. Por tanto, perder peso sólo es efectivo en mujeres que son obesas, pero en la normalidad no afecta», asegura Vassena.

¿Y el deporte? ¿Practicarlo mejora la fertilidad? En pleno auge de la moda de los maratones y los «ironman» los tres expertos coinciden en que hacerlo no se traduce en un beneficio reproductivo, pero que su práctica excesiva, por contra, sí que puede influir de forma negativa. «El ejercicio extremo no es bueno ni para la fertilidad ni para la salud en general –asegura la doctora Verdú–. Es más, en varones se ha visto que, tras grandes esfuerzos, puede bajar la calidad seminal». Coroleu, por su parte, indica que «la alta competición puede repercutir en la calidad de la ovulación».

La Alimentación

¿Hay alimentos que dificultan el embarazo o que, por contra, lo favorecen? La alimentación repercute en cuanto a que una dieta saludable siempre es mejor. En cualquier caso, parece que influye más en los hombres que en las mujeres. La doctora Vassena menciona un reciente estudio realizado por el Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición, Ciberobn, que confirma que una dieta rica en ácidos grasos como las nueces y antioxidantes mejora la calidad espermática». Coroleu, por su parte, apunta a que los antioxidantes «interfieren en la calidad del esperma pudiendo favorecerla. Por contra, el té en exceso es negativo».

También «se ha visto que, en mujeres con ovario poliquístico, una dieta baja en hidratos de carbono puede ayudar a mejorar la enfermedad y conseguir el embarazo», asegura la doctora Verdú.

En el caso contrario, continúa, existen evidencias científicas que indican que las mujeres que consumían más de 500 miligramos de café al día tardaron un 11% más a concebir de manera natural. De la misma manera que se recomienda dejar el consumo de café durante el embarazo, también es aconsejable dejarlo cuando se está buscando el embarazo.

La Ovulación

Ovulación y frecuencia de las relaciones: según el estudio «Conocimiento y hábitos de fertilidad de las mujeres», elaborado por la Clínica Ginefiv, más del 57% de las mujeres que desea concebir desconoce sus días fértiles y no lleva un control de su ovulación. Del mismo también se desprende que casi el 98% no se ha realizado nunca un estudio de la reserva ovárica, lo que demuestra que la inmensa mayoría no tienen un conocimiento real de su capacidad reproductiva.

La mayor probabilidad de concepción se produce cuando una pareja tiene relaciones sexuales uno o dos días antes de la ovulación, o bien el día de la ovulación, auque en este hecho influye mucho la regularidad de la mujer a la hora de tener el periodo, apuntan los doctores.

También continúan existiendo falsos mitos con respecto a la frecuencia de las relaciones sexuales, ya que «muchas parejas no saben que largos períodos de abstinencia –superiores a ocho o diez días– pueden conducir a una disminución en la calidad del esperma al aumentar la cantidad de espermatozoides anormales y muertos en el eyaculado», explica la coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv.

«Tener un día programado puede resultar estresante, pero hay que mantener las relaciones cuando se está ovulando», continúa Verdú. En cualquier caso, continúa, «recomendamos poco tiempo de abstinencia. Antes se creía que mantenerla era mejor, pero gracias a los estudios espermáticos se ha comprobado que existe un mayor deterioro del ADN de los espermatozoides por cuestiones medioambientales cuando permanecen más tiempo en los testículos».

En esta línea, la directora científica de los Centros Eugin señala que «la calidad del esperma mejora con un eyaculado cada dos o tres días. Aunque disminuye la cantidad de espermatozoides éstos tienen mayor motilidad».

La menstruación

Un último mito sería el que asegura que mientras la mujer sigue teniendo la menstruación es fértil. Los tres expertos concluyen que es totalmente falso y que, de media, cinco años antes de la llegada de la menopausia –que suele aparecer alrededor de los 50 años– es muy difícil conseguir un embarazo con los propios óvulos, a pesar de que la mujer tenga aún la regla regularmente.

1 DE CADA 4 MUJERES RENUNCIA A LA MATERNIDAD POR SU CARRERA

El 53% de las españolas afirma que ser madre les ha impedido una mayor proyección profesional. Ésta es una de las principales conclusiones que muestra el estudio «Maternidad y Trayectoria Profesional», elaborado por IESE Business School en colaboración con Laboratorios Ordesa. De hecho, un 57% reconoce que ha tenido que renunciar a un trabajo por no ser compatible con su maternidad, mientras un 46% confiesa trabajar más duro para compatibilizar su faceta familiar y laboral. La mayoría de ellas (73%) considera que se discrimina a las mujeres por ser madres.

Otro de los datos que revela este informe –que se elaboró con la opinión de 8.500 personas que contestaron la encuesta distribuida a mujeres en edades comprendidas entre los 25 y los 45 años– es que más de la mitad de las mujeres encuestadas reconoce haber tenido menos hijos de los que deseaban y más de un 20% ha renunciado directamente a la paternidad por su carrera profesional.

Estos datos ponen de manifiesto que los obstáculos tanto en las empresas como en la sociedad, así como la falta de apoyo de los gobiernos, afectan tanto a hombres como a mujeres.

De media, el número de hijos deseados en nuestro país es de 2,52, sin embargo, la realidad es que tenemos 1,32 hijos, un dato alarmante en una sociedad que lleva tres décadas por debajo de la natalidad mínima requerida para asegurar el reemplazo generacional.

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Fuente: La Razón

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