En Francia, Alexis Pinturault (27) es un deportista popular. Un esquiador a la manera de Antoine Dénériaz, sorprendente campeón olímpico de descenso en Turín, en el 2006: un habitual de las portadas de L’Équipe, diario deportivo que explora las disciplinas que van más allá del fútbol. Todas las disciplinas.

“Tenía 17 años cuando decidí que quería ser un profesional del esquí: todavía estaba en la categoría júnior”, cuenta Pinturault, que colgó en ese momento las botas de fútbol y abandonó también todas las disciplinas que había practicado de niño: los deportes de contacto, el skateboard, el hockey hielo… “Tengo que darle las gracias a mi padre: él ha sido quien me ha empujado siempre a practicar deporte. De hecho, mi primera experiencia en el esquí la viví junto a él. Era un niño cuando me llevó a esquiar a Courchevel”.









Ahora, en Grandvalira,escenario de las finales de la Copa del Mundo de esquí alpino, Alexis Pinturault aspira a dos victorias: tiene opciones evidentes en las pruebas técnicas, como el Gigante y el Slalom, y no tanto en el SuperG, que se toma como un reto de futuro. “En el SuperG, todavía debemos corregir algunas cosas de cara al año que viene”, cuenta en la entrevista que acompaña a este texto.

En Andorra, aún está peleando por el segundo puesto en la clasificación general. Se lo está disputando a Henrik Kristoffersen. Marcel Hirscher, virtual poseedor del Globo de Cristal de esta temporada, se encuentra algunos pasos por delante de ambos.

“Si practico este deporte, al fin y al cabo es porque me divierte. Y ese es un consejo que le ofrezco a todos. Si no disfrutas esquiando, no puede ser tu trabajo”.








Fuente: LA Vanguardia

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