Nikola Mirotic no atiende al día, la hora o la competición. A un paso del clásico liguero, este domingo en el Palau Blaugrana, el jugador montenegrino repitió una de sus actuaciones proverbiales frente el Olympiacos. Incluso se superó: 21 puntos, 15 rebotes, su mejor marca en la Euroliga, y un 33 de valoración. El Barça, propulsado por su estrella, resolvió con solvencia.

BARÇA, 90; OLYMPIACOS, 80

Olympiacos: Spanoulis (2), Koniaris (3), Brandon Paul (0), Printezis (6), Reed (15) –equipo inicial-; Rochestie (4), Baldwin (6), Cherry (6), Vezenkov (14), Papanikolau (14) y Rubit (10).

Parciales: 20-12, 20-27, 29-19 y 21-22.

Árbitros: Pukl, Paternico y Trawicki. Expulsaron a Pesic (m.25) por dos faltas técnicas. Señalaron una técnica a Vezenkov.

Palau Blaugrana. 7.173 espectadores.

El Olympiacos no pudo frenar el vendaval provocado por el oleaje de acciones determinantes de Mirotic. Tampoco pudo remediar la superioridad del Barça en el rebote, ni paliar la extraordinaria eficacia en todos los aspectos del juego que evidenció Adam Hanga, con 14 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias y 3 robos de balón. Kyle Kuric completó el trío determinante de su equipo con 18 puntos.

El equipo rojiblanco, diezmado por la baja del pívot serbio Nikola Milutinov, también acusó el flojo rendimiento de Spanoulis, que en el Palau tenía una primera oportunidad para superar el récord histórico de anotación de la competición en poder de Juan Carlos Navarro. Pero la estrella del equipo de El Pireo pasó desapercibida, solo jugó 13 minutos y anotó dos puntos. Y peor le fue aun al alero estadounidense y exjugador del Joventut, Brandon Paul, que no anotó. Aun así, el equipo griego le complicó la vida al Barça en el segundo cuarto, cuando Papanikolau acertó desde la máxima distancia y Vezenkov impuso su juego físico. La defensa azulgrana se descompuso por momentos y recibió 27 puntos en esos diez minutos. El Olympiacos llegó a tomar el mando (29-34). Fue uno de los pasajes que ponen de malhumor a Pesic, que no acaba de encontrar solución a esos momentos en los que su equipo pierde la hoja de navegación.

Pero, a menudo, el Barça es capaz de superarse en un abrir y cerrar de ojos. Su defensa se transformó tras el descanso. Mirotic y Delaney apretaron el acelerador. Y el Barça se puso en órbita en apenas cinco minutos (56-43). Pesic no contemporizó. Protestó una falta. Los árbitros le castigaron con una falta técnica. Prosiguió la cháchara y le cayó la segunda. Enfiló el vestuario echando chispas.

En la cancha, sus jugadores siguieron a lo suyo. Higgins, Davies, Abrines, Delaney… Todos iban aportando para dejar el partido visto para sentencia (80-60) cuando todavía faltaban cinco minutos para el final. Una ventaja tal que incluso invitaba a pensar que podían luchar por alcanzar los 23 puntos que hubieran resuelto en su favor el triple empate a victorias que mantiene en la cabeza de la clasificación de la Euroliga con el Real Madrid y el Anadolu Efes. Pero el Barça desaceleró y no pudo contrarrestar el esfuerzo del equipo griego por maquillar el marcador. Probablemente los jugadores de Pesic ya debían estar pensando en lo que se les viene encima, ese esperado clásico de la Liga Endesa ante el Real Madrid. En juego, el liderato en la competición española.

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Fuente: El Pais

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