Las ocho fábricas de Airbus en España han amanecido este viernes con protestas a sus puertas tras el anuncio del constructor aeronáutico europeo de que llevará a cabo más de 600 despidos en España. En Getafe, Madrid, cientos de empleados se aglutinaban a las diez de la mañana con banderas de asociaciones sindicales junto a la rotonda del Paseo de John Lennon, acogiendo los pitidos de apoyo de los coches que circulaban alrededor. No estaban solos. Empleados de la canadiense Héroux y de Iveco los acompañaban. Un cartel de solidaridad de John Deere, la segunda mayor empresa de Getafe —por detrás de Airbus, ocultaba el letrero de bienvenida a la fábrica. «Aquí no sobra nadie», dejaba claro otra pancarta de la CGT, en respuesta al ERE anunciado el pasado miércoles. 

El consorcio europeo justifica este recorte laboral por la falta de pedidos de aviones militares en los últimos tres años, en particular, del avión de transporte A400M, que se ensambla en la factoría de Sevilla. Sus exportaciones se han reducido al mínimo, sobre todo, tras el veto impuesto por Alemania, uno de los países participantes del consorcio aeronáutico, de venderlo a Arabia Saudí. También ha contribuido la fuerte competencia de los nuevos fabricantes de lanzadores de satélites y las consecuencias de la paralización del Boeing 737 MAX, del que Airbus fabrica partes como el recubrimiento de motor y el timón vertical. No obstante, las proclamas de los manifestantes y los gritos de protesta de este viernes dejaban claro que la plantilla de más de 12.000 empleados de Airbus en España no ha aceptado estos argumentos. 

«Puede ser que haya menos pedidos, pero tenemos una cartera de encargos garantizada para los próximos años», critica David Gallego, miembro del comité de empresa de Airbus Operaciones. En sus 15 años de experiencia en Airbus, ha vivido varios recortes. Para él la situación no es nueva: «Cada dos años hacen un reajuste de este tipo. En 2018 ya tuvimos uno y en 2016 otro, aunque nunca de esta magnitud. La empresa lleva años deslocalizando factorías y aumentando la subcontratación. Todo para lograr más beneficios a base de precarizar el empleo». Junto a él está Juan Carlos Páez, vecino de Getafe y trabajador «de toda la vida» de la compañía. Como muchos otros, ha acudido a la manifestación con su familia. «No puede ser que Airbus haya batido récord de beneficios en el sector civil y haya repartido el mayor dividendo de su historia y ahora anuncie despidos», critica Páez ante la mirada de su mujer y su hijo. Este mismo argumento se repetía una y otra vez entre los trabajadores y líderes de sindicatos.

A pocos metros de los manifestantes, los portavoces sindicales han anunciado a los medios la preparación de un calendario de protestas. «Esto es solo la primera acción. No descartamos una huelga en todas las empresas del sector. Vamos a preparar una gran movilización para marzo que probablemente acabe en una manifestación en Madrid. Estamos convocamos asambleas sectoriales en todas nuestras ramificaciones. Queremos que el Gobierno se siente a negociar», ha explicado Francisco Javier San José, presidente del Comité de Interempleados de CC OO, quien asegura que, de momento, no han obtenido respuesta alguna de la empresa.

Además, San José ha calificado el anuncio de los despidos como un «chantaje» de Airbus al Gobierno. «Esto es una venganza por haberle dado el contrato millonario del [futuro avión de combate europeo] FCAS a Indra en lugar de a ellos», ha asegurado el sindicalista, quien afirma que hay otras alternativas a los despidos para compensar la bajada de pedidos en la sección de Defensa. 

La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha asegurado este viernes que «el Gobierno en su conjunto» está trabajando ante los despidos anunciados por Airbus en España, y que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, está «a la cabeza» de estas gestiones. «Es uno de los temas que nos ocupó ayer y el presidente a la cabeza está trabajando en esto», ha aseverado Díaz en el Congreso, en declaraciones recogidas por Europa Press.

Aunque desde CC OO han asegurado que aún es «pronto» para cuantificar el número de afectados por el recorte de empleos en cada planta española, la actividad en la división de Defensa y Espacio (la afectada por el ajuste y donde está la mayoría de la plantilla) se concentra en las factorías de Getafe, las dos de Sevilla (San Pablo y Tablada) y la del Puerto de Santa María, en Cádiz. La incertidumbre es también el sentir mayoritario entre los centenares de trabajadores que Airbus tiene en las provincias de Andalucía.

Esta mañana los trabajadores andaluces han protagonizado también paros parciales de media hora contra el ajuste de Airbus. “A ver qué nos dicen el día 3 de marzo, pero rechazamos el plan de ajuste de la empresa. La división comercial ha tenido cifras récord, con una redistribución de la carga de trabajo se podría paliar el problema de la demanda en la rama militar”, dice Juan Osuna, secretario general de UGT de la planta de Tablada a la puerta de entrada de la factoría, en la que se han concentrado los 500 empleados del turno de día.

De los 630 trabajadores afectados en España, hay propuestas 210 salidas en Sevilla y 40 en Cádiz, según los datos estimados por UGT y CC OO. Las plantillas actuales de la división de Airbus Defensa y espacio en Andalucía se distribuyen entre los 1.780 trabajadores de San Pablo, 823 de Tablada y 456 en la gaditana CBC. Los sindicatos alertan de la excesiva dependencia de la producción militar. En el eje Sevilla-Cádiz solo la planta de Puerto Real, vinculada a programas civiles de Airbus, puede eludir la crisis, en las demás se ensambla el A400M y el C295. “Pedimos diversificación. No puede ser que aquí falte carga de trabajo y en otras plantas donde se fabrican aviones comerciales no estén haciendo las entregas a tiempo porque o dan abasto”, se queja Ricardo Aguilar, secretario general de CC OO en Tablada.

Hace unas semanas se solicitó la fabricación de la línea de ensamblaje del A330, un modelo civil, en la planta de San Pablo. “Todo está en Toulouse y allí tienen sobrecarga de trabajo. Están saturados, pero aquí planean recortes”, incide Osuna. Actualmente en las fábricas dedicadas al ámbito militar se están haciendo ocho aviones C295 al año y nueve A400M. “Hace dos años salían una veintena de cada”, afirma Aguilar.

La crisis de la compañía ya se dejó sentir en 2018, cuando la caída en la producción y entregas del avión militar A400M y el bajo rendimiento comercial del C295, también fabricado en Andalucía, provocó la caída de la facturación en 2018, en un 3,1%, por primera vez desde 2011. La creación de empleo, sin embargo, se mantenía al alza, pero el plan de ajuste anunciado por Airbus, puede suponer un peligroso cambio de tendencia ya que, como alertan los sindicatos, por cada empleo que se pierde en la matriz, se destruyen cuatro en la industria auxiliar. “Aquí la preocupación no es solo por Airbus, sino por los efectos en la cadena de suministros”, explica a este diario Manuel Ponce, vicesecretario de Industria de UGT.




Fuente: El Pais

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