Decenas de miles de hongkoneses —unos 120.000, según los organizadores— han salido este sábado a la calle a manifestarse, en la novena semana consecutiva de protestas contra la polémica ley de extradición a China. Al principio se congregaron en el distrito de Mong Kok, popular destino de compras y escenario de los enfrentamientos de las protestas de 2014.

Varios cientos de manifestantes se han dispersado y han rodeado la comisaría de Tsim Sha Shui, contra la cual han arrojado piedras y cuya puerta han hecho arder. Pocos minutos después, han acudido las fuerzas de seguridad en varias furgonetas y han disparado varias rondas de gases lacrimógenos hasta disolver a los manifestantes, que se han retirado calle abajo, abandonando las empalizadas que habían levantado empleando las vallas de las aceras y carretillas llenas de ladrillos empleados como proyectiles.

En los últimos días, la policía ha empezado a realizar arrestos entre los manifestantes, en su mayoría jóvenes, lo cual esperan que sirva para desmovilizar las protestas. Kwan, estudiante de 19 años, confesaba mientras cubría su rostro con una mascarilla y unas gafas, que le preocupaban los arrestos porque quiere irse «a estudiar al extranjero”, y añadía: “Pero alguien tiene que hacerlo”.

Horas antes, los manifestantes habían cambiado el itinerario aceptado por la policía en el último momento, argumentando que sería sencillo para las fuerzas de seguridad arrinconarlos, y han optado por caminar hacia el sur por Nathan Road, una gran calle que lleva hasta el muelle.

El tráfico ha quedado cortado en los últimos dos kilómetros y los participantes han empezado a reconducir el tráfico hacia las calles paralelas. No había protestas por parte de los conductores, más bien al contrario, pulgares levantados en muestra de apoyo. Los comercios de la zona, una de las calles comerciales con más actividad, también han optado por bajar las persianas.

La multitud se ha fragmentado al alcanzar el muelle. Un grupo se ha dirigido hacia el puente que conecta el continente con la isla de Hong Kong, el cual han cortado para desvanecerse diez minutos después, siguiendo una acción organizativa inspirada en las palabras de Bruce Lee,“sé como el agua, sin forma”, que se ajusta a la naturaleza de un movimiento sin líderes y sin principios de acción.




Fuente: El Pais

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