Miles de manifestantes y milicianos se han congregado este martes frente a la puerta principal del complejo de la Embajada de Estados Unidos en Bagdad para condenar los bombardeos de Washington en la frontera sirio-iraquí contra una facción proiraní a la que acusa de atentar en repetidas ocasiones contra intereses norteamericanos en Irak. Los ataques aéreos dejaron en la noche del domingo al menos 25 combatientes iraquíes muertos y 51 heridos y han provocado una ola de indignación en el país árabe que ha dejado en segundo plano la rebelión espontánea contra la clase política y su principal mentor, Irán, reavivando también el sentimiento contra la presencia estadounidense.

Miles de manifestantes atravesaron los puestos de control que normalmente restringen el acceso a la zona verde de alta seguridad, donde está la Embajada, gritando «muerte a Estados Unidos». Las fuerzas de seguridad se desplegaron delante de las puertas del edificio, mientras que los manifestantes quemaron banderas estadounidenses y arrancaron las cámaras de seguridad. El embajador y parte del personal diplomático han sido evacuados de la Embajada, según han explicado a Reuters dos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores iraquí. Dentro del edificio, según una fuente oficial, quedan miembros del equipo de seguridad.

Los manifestantes van vestidos con el uniforme de combatientes de las Fuerzas de Movilización Popular, una coalición de paramilitares dominada por facciones chiitas proiraníes a la que pertenecen las brigadas de Hezbolá, la facción atacada en los bombardeos estadounidenses del pasado domingo.

Algunas mujeres con banderas iraquíes y de las Fuerzas de Movilización Popular también participaron en la protesta. Con pancartas que rezaban «El Parlamento debe expulsar a las tropas estadounidenses, si no, nosotros las echaremos» o «Cierren la Embajada estadounidense de Bagdad». Los manifestantes coreaban cánticos como «Estados Unidos es el gran Satán».

Los bombardeos, que Washington ordenó en represalia por la muerte de un contratista estadounidense en un ataque con cohetes contra una base en Irak, han azuzado el sentimiento antiestadounidense. Este bombardeo que terminó con la vida del contratista no fue reivindicado por ninguna milicia, pero Estados Unidos lo achacó a la facción chiita de las brigadas de Hezbolá.




Fuente: El Pais

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