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Mikel de Amateur: “En el fondo La Buena Vida era un grupo un poco punk” | Tentaciones


Es la primera vez que Mikel Aguirre pisa El Matadero. Lleva toda la mañana de promo en Madrid, pero está encantado. Y en cierto modo, de comienzos y emociones contenidas también trata su primer disco Debut!, la carta de presentación de Amateur. Un nombre un tanto curioso si tenemos en cuenta que todos – Iñaki de Lucas y Cheli Lanzagorta completan la formación- tienen una larga trayectoria musical al frente de La Buena Vida. ¿Se puede empezar de cero cuando tu banda ha sido una de las más importantes del panorama nacional?

En realidad, esta es una forma de reivindicar y reconciliarse con su pasado. “Con este disco nos hemos dado cuenta de que la gente nos echaba mucho de menos”, explica Mikel, que dedica el álbum a La Buena Vida y en especial a su bajista. La trágica muerte de Pedro San Martin en 2011 supuso el fin del grupo y un momento de reflexión para todos. “Recoger los cacharros o seguir tocando”. Por suerte, pasar la tarde de los viernes en el estudio ha sido su terapia desde 2014. Un proceso que se han tomado con calma -que es así como se superan las cosas-, hasta que El Golpe supuso su regreso oficial. “Es un ejercicio de estilo. Quería hacer una canción pensando en que me la habían encargado, como si se tratara de un hit. No habla de un golpe de Bárcenas o un timo. Es un golpe de efecto musical y dirigido al corazón”, explica el artista. “Habla de una pequeña broma que teníamos del Equipo A cuando volvíamos de gira. Pedro solía decir: Me encantan que los planes salgan bien, nos vemos en el próximo golpe”.

Los tres formasteis parte de La Buena Vida, ¿Llamaros Amateur a estas alturas no resulta un tanto irónico?

Lo es. Hay un poco de ironía y sorna, pero en realidad siempre hemos sido amateurs. No nos hemos dedicado profesionalmente a la música nunca. En mi carrera, siempre he tenido un trabajo normal y corriente. Sí que nos hubiera gustado, pero ni se dio la circunstacia ni nos hemos sentido frustrados. Hay que mirar el lado bueno y tener una presión profesional en algo que te gusta en realidad, no ayuda. Hoy en día, el término tiene un concepto peyorativo y nosotros tampoco queremos ir de pros, pero a la primera escucha te das cuenta de que no es de un grupo de aficionados, ni está hecho de una forma aficionada. Está hecho con mucho mimo, mucho esfuerzo y suena bien. Es una mezcla de dos cosas, nuestra etiqueta es amateur en el sentido de aquel que ama lo que hace sin una recompensa mercantil.

En su conjunto, Debut! suena como una reconciliación con el pasado.

Exactamente. Después de que La Buena Vida llegara a su fin y tras la trágica muerte de Pedro entramos en una especie de travesía del desierto. No sabíamos si acabar con el grupo y nos preguntamos qué hacer. Si nos llevábamos los cacharros a casa igual no volvíamos a hacer canciones. Así que decidimos coger un local pequeño y empezamos a hacer bocetos. Poco a poco fuimos viendo que salían cosas y nos fuimos ilusionando. Ha sido como una catarsis, tratar de expresar con canciones algunas cosillas que teníamos ahí. Es un homenaje a Pedro San Martin, pero también al resto de componentes de La Buena Vida y lo que supusieron aquellos años. Es importante hablar de Amateur pero también hablar de lo que hay detrás, de nuestro bagaje musical. Nosotros no nos avergonzamos en absoluto porque hay cosas que están muy bien.

¿En ningún momento os planteasteis seguir bajo el nombre de La Buena Vida?

No, fue una opción que ni se barajó porque Pedro era el acicate del grupo. Era el que ponía en marcha la maquinaria, el que te llamaba con esa energía que tenía y te preguntaba si había canciones o si nos juntábamos a ensayar… Además, ya eran muchos años y, por las circunstancias personales de cada uno, era muy complicado. No tenía sentido. No creo que La Buena Vida sea un grupo de esos que se vuelven a juntar. No porque tengamos mal rollo ni nada de eso, creo que está bien lo que hicimos y hay que dejarlo donde está.

Es fácil acercarse a las canciones de La Buena Vida. No creo que exista una brecha generacional a la hora de escuchar vuestra música, solo hay que ver los distintos artistas que os han versionado. ¿Este disco para quién lo habéis hecho? 

Me parece que es un disco para todos. En primer lugar, yo no lo considero indie, ni tampoco me he sentido parte del indie nunca. Soy más bien clásico. A nosotros el disco nos suena clásico, lo que nos gustan son los discos que nos emocionan. A la hora de componer o de crear algo yo siempre me pregunto qué es lo que quiero transmitir o qué sensaciones me gusta recibir cuando escucho algo. A nivel de sonido o planteamiento es como un disco de los setenta, quitando El golpe que quizás es un poco más tecnopop. No intentamos ir a la radiofórmula o pegar el pelotazo, intentamos conectar con un público de todas las capas. No quisimos centrarnos solo en gente festivalera o indies.

“En el fondo, La Buena Vida era un poco punk. No antendíamos a la reglas ni a las modas y encima no sabíamos ni tocar”

Siempre se ha dicho que La Buena Vida hacía música ñoña. ¿Os molestaría que también lo dijesen de Debut!?

Yo no creo que suene ñoño en absoluto. La madurez es inevitable. Desde el último disco he tenido dos hijos, he cambiado de trabajo… y eso se nota en la música. Eso de que nos tildaban de pop de mesa camilla o naif… Es que estábamos en el 92 y éramos super amateurs. En el fondo, éramos un poco punk, no atendíamos a las reglas ni a las modas y encima no sabíamos ni tocar. Teníamos ganas de hacer cosas y lo que nos salía era eso. Ten en cuenta que el contexto en aquel momento era duro: crisis económica en Euskadi, muchos problemas sociales, mucho grupo de rock radikal vasco… La Buena Vida era la evasión de esa realidad. A mí este disco no me parece nada ñoño y sí te digo que es súper sincero. El disco habla de nuestras vidas y de nuestras cosas, aunque obviamente son extrapolables a otras personas, porque de eso trata la música.

Vosotros siempre habéis sido representantes del Sonido Donosti, ¿Cómo era vuestra relación con los grupos del rock radikal vasco?

Los grupos de rock radikal vasco normalmente eran de pueblos alrededor de la provincia. Donosti es un poco pija, una ciudad como de cuento, un poco afrancesada, preciosa y carísima. Al final, donde vives y lo que tienes al lado es lo que te influye. Podías ir a comprar discos a Biarritz o San Juan de luz donde había mucha música francesa o cosas que en España no existían. Todo eso ha ido dejando poso. Con los grupos de rock radical no teníamos mucha relación pero con los grupos dentro de lo que llamaron Donosti Sound mucha. Por ejemplo, a Ibon Errazkin de Le Mans y ahora Single, lo conozco antes como persona que de músico. A nivel artístico he sido un poco reticente a seguir la carrera de los músicos de cerca, y más de los que estaban en la misma onda, como Le Mans. No quería entrar en ese pique de Blur vs. Oasis, pero reconozco que se han hecho cosas muy buenas.

La etiqueta de Donosti Sound en realidad no nos corresponde. Le corresponde a la generación del postpunk: Puskarra, Mogollon… Una serie de grupos que tocaron en su día en Rockola. Luego Ricardo Aldarondo a mediados de los noventa escribió un artículo sobre los grupos indie de nuestra generación y habló del nuevo Donosti Sound. Pero no nos corresponde en realidad.

Hablando de generaciones, ¿sientes que haya una brecha generacional con la música que se está haciendo ahora, sobre todo el papel tan importante que tiene el trap y la electrónica?

Tampoco la controlo tanto. No quiero ser peyorativo ni estar a favor de eso. Te diría que la música electrónica me gusta, pero como principalmente está compuesta por máquinas y puedes retocar todo, el resultado es demasiado perfecto. Yo soy partidario del error, del pulso de la persona. Me emocionan los discos de Billie Holiday que suenan mal. El sonido es malo, pero es mágico. Me parece que las máquinas son peligrosas. Aunque hay cosas que me parecen interesantes, como la mezcla de estilos de Portishead. Dummy me parece un monumento de disco. El tecno puro me resulta un poco frío y creo que es para otro tramo horario que Amateur (risas).

Muchos artistas han homenajeado a La Buena Vida, desde el guiño que os hizo La Oreja de Van Gogh hasta la versión de Triángulo de Amor Bizarro. ¿Qué versión te ha sorprendido más?

La versión de Triángulo de Amor Bizarro es brutal, tenía ese nervio, esa energía. Lo vi en directo precisamente en el homenaje a Pedro San Martin en 2012 en el Apolo. Este grupo tiene ese rollo siniestro como de Joy Division y, como me gustó mucho en su día, conecto muy rápidamente. Fue como ver a Simon Gallup de The Cure tocando. Me gustó mucho hacia donde la llevaron.

De todos modos, eso nos da un poco de cosa. A veces nos preguntan si somos conscientes de la repercusión que ha tenido nuestro trabajo. Yo soy partidario de no pensar mucho en eso porque al final te acabas agobiando. Creo que hay que quitarle hierro. El artista tiene que trabajar tranquilo, de forma humilde, y no estar adulado. Que no se desvirtúe la obra por el planteamiento comercial o la opinión de los demás.

“A veces nos preguntan si somos conscientes de la repercusión que ha tenido nuestro trabajo. Yo soy partidario de no pensar mucho en eso porque al final te acabas agobiando”

Este disco lo habéis autoeditado vosotros aunque ahora os lo está moviendo una multinacional. ¿Cómo se establece esa línea entre ambos?

Nosotros siempre hemos sido independientes. Y este disco lo hemos sufragado, producido y sufrido nosotros. Cuando lo terminamos lo pusimos en manos de nuestro mánager para que lo moviera. Sondeó las opciones y llegamos a un acuerdo con Sony Music que nos parece lo más satisfactorio. Cuando termine, nosotros seguiremos siendo dueños del máster y eso es genial. Ese es el engaño del siglo XX. Los artistas tienen que ser dueños de sus obras. ¿Por qué los derechos de Here comes the sun son de una multinacional? Primero tienes que arriesgar tú, y si llama el interés de alguien fantástico. Pero eso de que los indies son buenos y las multinacionales son malas es falso.

¿Qué me puedes contar de las canciones de Debut!?

Al principio teníamos 18 canciones y queríamos sacar un doble, pero al final todo el mundo nos lo descartó. Era un poco osado para un grupo nuevo, no somos George Harrison. Además, con la fugacidad que tiene un lanzamiento hoy en día, en quince días estaría quemado. La idea es que cuando terminemos la presentación, haya un vinilo doble de coleccionista que se llame Debut! Deluxe que recopile todas las canciones.

Sobre las canciones, a mí personalmente me emociona Atardecer. No sé, creo que tiene un feeling especial. También creo que Saint Martin blues es fundamental. En realidad es una adaptación de Steve Earle, un cantante tejano de country que había estado en la carcel por problemas con drogas. Durante ese tiempo murió un amigo suyo, también músico, al que le canta esa canción. Me dejó los pelos de punta.

Si le quitas la parte de la cárcel, es un poco autobiográfico.

Totalmente, lo que hice fue coger un folio y hacer una adaptación. No es la traducción exacta. Hablo de lugares relacionados con Pedro y Donosti. Y la verdad es que nos hemos quedado muy contentos. Pedimos los derecho a la editorial y nos los concedieron, así que ahora nos gustaría contactar con él, mandarle un disco y que escuchara la versión española de su cancion.

Es un disco que habéis hecho en un mal momento, pero no suena especialmente triste.

Siempre hemos jugado un poco con eso. Un poco melancolico, pero con unos trazos de esperanza en el fondo. Siempre hay un pasaje o un arreglo que te da buen feeling. No creo que nuestras canciones sean depresivas, con tendencia al suicidio. Es como un saudade brasileño. No sé si me explico.

¿Qué pasa con Será Verdad y el fin de la violencia de ETA?

Bueno, yo no lo he escrito pensando en eso. Si te sirve, me parece fantástico. Yo creo que habla de la verdad a posteriori. Con esto de Trump, quería hacer un juego de lo que era verdad o mentira. En relación a Trump, la conspiración sobre si el hombre fue a la Luna o no… Además es una canción un poco dylanera.

¿Tú crees que las canciones deben ser un soporte de denuncia social o política o ya recibimos bastante información en nuestro día a día?

En nuestro caso, por supuesto que tenemos opinión política y estamos a favor del Estado Social del derecho, del progreso y somos todos muy abiertos… Pero creo que no corresponde, creo que no tenemos que tener un posicionamiento politico. No somos un parlamento, ni nadie nos lo exige. Creo que cada uno en su esfera privada puede hacer sus declaraciones o afiliarse a lo que quiera. Pero yo no voy a hablar de política, solo de música. Viniendo de unos euskaldunes como nosotros, que hemos vivido con la pesadilla de ETA durante cuarenta años estamos, estamos sobre intoxicados de política. No me interesa reivindicar, aunque muchas bandas nuevas lo hacen y yo lo respeto. Me parece super bien. 

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Fuente: El país

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