En cualquier biografía hay fechas marcadas en rojo furioso. Días que lo cambian todo, que provocan un terremoto tan profundo que, cuando el polvo se aposenta y se retiran los escombros, la reconstrucción nunca hace justicia al edificio preexistente. Michael Bublé sufrió un temblor de esos en noviembre de 2016 cuando pensaba que su hijo tenía paperas. Él y su mujer, la actriz Luisana Lopilato, suspendieron un viaje a Argentina, tierra de nacimiento de la modelo y protagonista de «Rebelde Way», para llevar al pequeño de tres años al médico. Los médicos le anunciaron que tenía cáncer de hígado. El reloj de Bublé se detuvo durante dos años para centrarse en el tratamiento del niño que, afortunadamente, ha resultado un éxito. Tras no pocos sufrimientos, el cáncer ha remitido totalmente. En julio de 2018, Lopilato dio a luz a Vida, la tercera hija de la pareja y en noviembre Bublé publicaba un nuevo álbum de estudio, «Love». Después de este calvario, el cantante vuelve a actuar en España, en Barcelona (hoy, Palau Sant Jordi) y Madrid (mañana, Wizink Center).

El regreso

El canadiense retomó su carrera musical en agosto, con el propósito de volver a hacer giras y la condición de no pasar más de tres semanas seguidas alejado de casa. También había anunciado su intención de no volver a dar entrevistas, pero en alguna breve aparición televisiva el «crooner» admitía que no sabía si en algún momento iba a volver a la música, «ni cómo ni cuándo». «Hay dos tipos de dolor, el inútil y el que te hace aprender. Yo he reevaluado mi vida en los últimos tiempos pero la experiencia ha sido tan dura, tan terrible, que no quiero mirar atrás. Solo pensar en el porvenir», declaraba a la NBC estadounidense.

Necesitado de un nuevo tipo de emociones, de retomar el hilo de su vida antes del fatídico día de 2016, Bublé invitó a su casa a su banda. «Nos emborrachamos, pedimos pizza y jugamos al ‘‘Mario Kart’’. Salimos al patio de atrás a jugar al fútbol (soccer) y seguimos bebiendo. Y entonces se nos ocurrió improvisar un poco con los instrumentos. Y nos acordamos de cuánto nos gustaba hacerlo y estar juntos. El disco, o al menos, su esencia, tomó forma en aquella tarde. El espíritu y también buena parte de la música surgieron de una tarde de amigos. No sabíamos cómo hacerlo, pero nos acordábamos de cuánto os queríamos», comentaba Bublé en televisión. Como es natural, el músico completó en solitario el mensaje del álbum recordando esa energía y las razones por las que toda su vida había hehco música hasta que concluyó «Love». En un comunicado, lo explicaba así: «Poco a poco, al mismo tiempo que entendía cuáles eran mis prioridades, comencé a sentir un nuevo compromiso con la vida para expresar las emociones y lecciones con las que me he encontrado. Ya sea el narrador, el observador, el personaje principal, el soñador, el chico con el corazón roto en un bar o aquel que está pasando la mejor noche de su vida, tengo historias que contar en este disco. Todo está en las canciones. He tenido muchas bendiciones en mi vida y una de ellas es poder sostener la antorcha para mantener estas canciones con vida para las nuevas generaciones. Y tomo esa responsabilidad muy seriamente. Al final lo que también he querido ha sido grabar una serie de historias cinematográficas para que cada canción que elegí tuviera un sentido en conjunto. Estoy muy orgulloso de lo que hemos conseguido», decía.

Miguelito Burbuja

Bublé es, ya lo saben, un hombre encantador y un auténtico zalamero. En alguna ocasión, como guiño al español que es la lengua materna de su mujer, se ha hecho llamar Miguelito Burbuja, una humorística traducción de la fonética de su apellido. Por cosas como estas, antes de su reciente calvario era capaz de meterse en el bolsillo al público de un pabellón de deportes con sus embelecos así que después de esta terrible penitencia vital a buen seguro que su público de Madrid y Barcelona beberá los vientos por el timbre de su voz tocado por la desgracia. Su espectáculo se llama «An Evening With», lo cual quiere decir dos cosas. La primera, que no se ha roto la cabeza con el nombre de la gira y la segunda que el show será un poco más de lo suyo. Bublé por Bublé en todas sus facetas: romántico, seductor, simpático, esforzado hispanohablante, y padre encantador. Ya saben: «standards» americanos, clásicos románticos y joyas de la discografía universal pasadas por el tamiz de su hechizo. En algunos casos se le reprochaba la ligereza de su enfoque en la interpretación de estos grandes éxitos universales, aunque seguramente los seísmos de la vida le hayan aportado a su voz otro peso, una mayor gravedad. Pero seguro que a Bublé no es lo que más le importa en la vida.




Fuente: La razon

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