Amaia Romero (Pamplona, 1999) era un fenómeno televisivo sobrada de méritos y cualidades pero se convirtió en reclamo musical con un cortísimo inventario de creaciones propias. De Amaia conocíamos su omnímodo gusto musical y un talento interpretativo indiscutible, pero quedaba la gran incógnita de su talento para escribir y componer. Por esas razones, su primer disco se recibía con enorme expectación. El viernes pasado se publicó «Pero no pasa nada» (Universal), su debut en largo.

–¿Qué siente?

–Como si fuera mi cumpleaños, siento lo mismo. He recibido muchos mensajes, muchas felicitaciones.

–¿Está satisfecha?

–Mucho. Nunca se está seguro del todo, hay infinitas maneras de hacer las cosas, pero creo que me representa, me describe bien.

–¿Cómo definiría el disco y, por tanto, a usted misma?

–Al ser el primero que hago, creo que es un trabajo sencillo, bonito, que no tiene mucha complejidad. No me quería poner a experimentar ni a hacer cosas extrañas, sino algo natural, y que me representara. Creo que está genial tanto en música como en letra. Es el disco de una chica de 20 años, que es lo que soy.

–¿Cuál es la idea que mueve el trabajo?

–Empecé el verano pasado pero acabábamos de salir de «Operación Triunfo» y ya me estaban pidiendo que lo terminara sabía que iba a hacer lo que quisiera aunque no sabía qué era eso. Todo fue saliendo sin plan, en un proceso que ha tomado forma por sí solo y que es sincero.

–¿Tuvo vértigo?

–Sí, porque no tenía experiencia y estaba ya a un nivel muy alto. Fui a estudios superlujosos con gente que admiraba y resultó como empezar en una categoría que me daba vértigo. No sabía si iba a estar a la altura. Y la gira que empiezo el 5 de octubre me da un poco de miedo porque nunca he hecho una en solitario y voy a ir a teatros que son importantes. Tengo vértigo pero estoy trabajando muchísimo para estar al nivel.

–Su carrera va en el sentido inverso al habitual.

–Claro, lo normal es tener esa trayectoria que te da empezar desde abajo y lo mío es un poco artificial porque de repente empiezas en una posición muy alta que no ha sido mérito propio, sino por salir en el programa de televisión. Es difícil estar a la altura, eso me daba miedo.

–Reconoce la realidad con mucha naturalidad.

–Claro, pero es que el hecho de que empiece así con este nivel de popularidad es gracias al programa de televisión. Sin «Operación Triunfo» yo no tendría un disco sino una vida normal. Y es una forma algo artificial de empezar. Es distinta, ni mejor ni peor.

–¿Siempre ha sido así o ha madurado a raíz de la responsabilidad?

–No lo sé, es cierto que en el último año me han sucedido tantas cosas que parece que haya vivido cinco años y creo que me han hecho aprender pero me queda un montón. Tengo solo la parte superficial. Me queda tanto…

–¿Sintió presión externa de los medios, la compañía…?

–Sí. Me veía en un mundo ajeno con mucha responsabilidad. Se movía muchísimo dinero, yo no estaba acostumbrada a ver eso y me daba miedo. Sentí presión, pero intenté hacer las cosas poco a poco y tratar de hacer canciones una vez había conseguido la libertad que quería.

–Había mucha expectación.

–Y trataba de no hacerle caso. Tenía que encontrarme, estar pendiente de las decisiones que se tomban sobre el disco. Y necesitaba más tiempo. Pero tampoco me ha afectado demasiado.

–Empezó con Refree y luego con Santiago Motorizado…

–Es que el disco ha ido tomando muchas formas. Con Refree saqué la de «Un nuevo lugar» y luego conocí a Santi pero no ha sido planeado. Me he dejado llevar.

–¿Cómo fue buscar su voz?

–Al principio me costó mucho porque no había compuesto nada. Y no sabía verlo desde un punto de vista objetivo. Necesitaba opiniones externas pero me daba vergüenza enseñarle las canciones a nadie. Me agobié al principio.

–Casi todas las canciones hablan de amor.

–Porque son las cosas que me emocionan. Tengo 20 años y eso lo tengo muy presente. No sé, es difícil no hacer una canción de amor. Soy amorosa, romántica.

–Pues es un disco muy melancólico.

–Me gusta mucho eso. Tiene ese punto de tristeza y también es de la manera que yo soy.

–¿Le preocupan las críticas?

–No me paro a pensarlo y no sé si debería. Nunca me afectan demasiado. Consigo relativizar bastante y sé que pueden llegar a afectarme pero a veces veo que las críticas tienen razón.

–Si todos sus seguidores de Instagram opinan…

–¡Claro! Aquí hay dos verdades: una, que en la música no hay nada objetivo y dos, que yo no le puedo gustar a todo el mundo. A partir de ahí…

–¿No le da miedo no gustar?

–Es que lo doy por hecho. Le pasa a todo el mundo y no pasa nada.

–Entonces «No pasa nada».

–Exacto. Ese es el título del disco y es una coletilla que tengo, para quitarle importancia a las cosas. También sé que para protegerme.




Fuente: La razon

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