Sociedad

menos peligrosos que los jóvenes


Cada vez vivimos más, de media 81 años. Se estima que hacia 2050 España tendrá 15 millones de personas mayores de 65 años y aproximadamente tres millones mayores de 84. Pero ahora la vejez no es sinónimo de inactividad. Llegar a los 65 no supone en los países desarrollados un cambio radical inmediato en los estilos de vida ni en la movilidad cotidiana.

De ahí, que las personas que a lo largo de su vida han utilizado el coche para sus desplazamientos habituales, no dejen de hacerlo al llegar a la vejez por convicción propia. Declaraciones como «estoy en perfecto estado, ¿por qué tendría que dejar de conducir?», o «con mis 40 años de experiencia y más de un millón de kilómetros, llevo el coche mejor que muchos jóvenes», son las que proceden de algunos veteranos que se resisten a perder la independencia que les da el conducir.

Lo cierto es que son conductores más experimentados, pero, también lo es que sus condiciones psicofísicas están más limitadas. Por ello, y teniendo en cuenta que el número de conductores mayores de 70 años se ha incrementado un 50% en la última década hasta llegar a los 2.251.000, cabe plantearse si debe establecerse una edad límite para sentarse al volante.

Así, ccon el fin de abordar esta temática, la Fundación Abertis organizó ayer en Madrid el coloquio «Conducir a los 70 y a los 80», con la participación de expertos en seguridad vial de la Dirección General de Tráfico, Asociación Española de la Carretera, Asociación Estatal de Víctimas de Accidentes DIA, Instituto Guttmann, Fundación para la Seguridad Vial Fesvial, Asociación Española de Centros Médicos y Psicotécnicos Asecemp, Autopistas y la propia Fundación Abertis.

Todos ellos coincidieron en señalar que no debería imponerse una edad máxima para conducir, ya que la movilidad es un derecho que se vincula con la calidad de vida y la autonomía de las personas, pero han pedido una actualización del actual sistema médico que revisa las capacidades psicofísicas de los conductores.

La subdirectora general de análisis y vigilancia estadística de la Dirección General de Tráfico (DGT), Rosa Ramírez, criticó la estigmatización que sufren los mayores al volante pese a ser el colectivo que menos accidentes provoca. Ramírez indicó que pese a que existe una mayor tasa de mortalidad en carretera en este colectivo, esto se debe a que son víctimas de los accidentes, pero no responsables, y a que son personas más frágiles ante las lesiones, «lo que hace que su probabilidad de morir sea mucho más alta». Sin embargo, señaló, son las personas que menos conductas de riesgo asumen al volante, frente a los jóvenes, que son los más problemáticos».

Por su parte, el director general de la Asociación Española de la Carretera, Jacobo Díaz, señaló que uno de los retos a los que se enfrenta España es mejorar su red de carreteras convencionales. Para Díaz, los 30.000 kilómetros que forman este tipo de vías, donde se registra la mayor parte de los accidentes, no son lo suficientemente «autoexplicativas», lo que quiere decir que no son fáciles de interpretar por el conductor a través de las señales. Para Díaz, para reducir los accidentes en personas mayores, «las carreteras convencionales deberían ser más homogéneas, lo que se puede conseguir usando un modelo de intersecciones que se repita constantemente, frente al actual que contempla el uso de hasta 42 tipos diferentes dependiendo de la vía y la ciudad».




Fuente:La razón

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