Megan Fox está cansada de tener que dar explicaciones sobre cómo se viste su hijo Noah, de seis años. La actriz, de 33 años, lleva varios años siendo objeto de críticas debido a que su hijo acostumbra a vestir con vestidos considerados femeninos. Sin embargo, la intérprete de Transformers ha asegurado que no le importa lo que digan los demás y se está volcando en enseñarle a Noah a tener confianza en sí mismo.

“A veces se viste solo y le gusta ponerse vestidos”, ha explicado Fox en una entrevista en el programa de televisión The Talk, donde acudió de invitada el jueves. “Hace unos días se puso un vestido para ir a la escuela y cuando volvió a casa le pregunté: ‘¿Cómo fue? ¿Alguno de los amigos de la escuela te dijo algo? Y él me dijo: ‘Bueno, todos los chicos se rieron cuando entré a clase, pero no me importa, me encantan los vestidos”, le contestó su hijo, seguro de sí mismo.

La actriz está casada con el también intérprete Brian Austin Green y, además de Noah, tienen otros dos hijos: Bodhi y Journey, de cinco y tres años, respectivamente, y ha contado que los niños van a una escuela “hippy y liberal” de California. “Pero incluso allí hay compañeros que todavía le dicen ‘Los niños no usan vestidos’ o ‘Los niños no visten de rosa’. Así que ahora estamos centrados en enseñarle a tener confianza en sí mismo, sin importar lo que le digan los demás”, ha insistido.

Además de utilizar vestidos como principal fondo de armario, Fox cuenta que a su hijo Noah le gusta mucho la moda, aunque todavía no se le da muy bien. “Diseña y dibuja modelos. Tiene talento. Pero todavía tiene seis años así que sus ideas no son las más ideales”, ha bromeado.

Fox y Green mantienen la privacidad cuando se trata de sus hijos, pero en agosto de 2017, la actriz se vio obligada a responder a las críticas que estaban recibiendo ella y su pequeño porque este decidió vestirse con un vestido rosa de la película infantil Frozen. La actriz compartió en su perfil de Instagram una serie de fotos polaroids de su familia y en una de ellas se veía a su hijo Noah con un vestido de la famosa princesa de la cinta infantil de Disney. La publicación acumuló miles de comentarios, muchos de ellos negativos en los que se atacaba tanto al niño como a los padres por dejar que vistiera así. “Sin valores. No hay moral. Promoviendo la perversión gay. Es la destrucción total de los tradicionales roles de género”, decía uno. “No está bien que un niño ande caminado por allí con los tacones de su madre”, añadía otro.

Fox ha demostrado en más de una ocasión que no tienen problemas en que sus pequeños vistan como quieran y no le preocupa en absoluto cumplir con los roles de género impuestos por la sociedad. En mayo de ese mismo año se la vio por las calles de Malibú paseando con Noah y Bodhi, y ambos llevaban vestido; y en otra ocasión el mediano de sus hijos, Bodhi, decidió salir a la calle con un tutú rosa.

Además de por su hijo, la actriz ha sido noticia estos días porque ha decidido contar los motivos por los que desapareció de Hollywood. En una reciente entrevista con Enterntainment Tonight, Fox ha revelado que se llegó a sentir “hipersexualizada” por la industria del cine, algo que le llevó a sufrir “un auténtico colapso psicológico”. “No quería que nadie me viera. No quería hacerme fotos para revistas ni pasear por alfombras rojas”, ha confesado.

“Tenía miedo de exponerme a la opinión pública porque estaba segura de que de alguna manera todos se iban a burlar de mí, a gritarme o lapidarme simplemente por aparecer. Fue un momento muy oscuro de mi vida”, ha contado sobre la situación que vivió tras protagonizar El cuerpo de Jennifer (2009), una película de terror en la que interpretaba a una animadora poseída por el diablo y donde aparecía vestida de colegiala. “No fue solo en esa película. Me sentía así todos los días de mi vida, en cada proyecto en el que trabajaba y con cada productor”, ha aclarado.

Fox ha contado que cuando se quedó embarazada por primera vez empezó a ver la luz al final de su túnel y ha insistido en que antes de la existencia del Me Too ella ya había hecho su aportación personal. “Cuando conté lo mal que lo había pasado rodando Transformers, pienso que me adelanté al movimiento Me Too antes de que la sociedad entendiera que era un problema. Yo estaba hablando en voz alta sobre todo lo que me había pasado y la única respuesta que recibía por parte de todo el mundo es ‘Oh, bueno, jódete. No nos importa, te mereces lo que te pasó’. No les importaba mi mensaje, solo se fijaban en mi aspecto, en la ropa que llevaba y en los chistes que hacía por aquella época”. Entonces, la actriz comparó al director de la cinta, Michael Bay, con Hitler en unas declaraciones poco afortunadas que conllevaron su inmediato despido de la tercera parte de Transformers, siendo sustituida por una modelo de Victoria’s Secret. “Quiere ser como Hitler en sus sets, y lo es. Es una pesadilla trabajar con él», dijo Fox del cineasta.




Fuente: El Pais

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