En
Élite
, Rocío Muñoz-Cobo (47) es una madre acomodada que ha perdido a su hija (interpretada por María Pedraza) y que está en la inopia sobre lo que se cuece en el instituto de lujo donde sigue estudiando su otro hijo (Miguel Bernardeau). El rodaje de la segunda temporada de esta serie ya está en marcha, y la actriz lo compagina con el de una nueva,
Madres
, donde será una malísima jefa de Belén Rueda, en un proyecto en que las mujeres son mayoría. También es profesora de un máster para adolescentes actores profesionales.

¿En ‘Élite’, como madre, estará más al tanto de lo que le pasa a su hijo o seguirá en la inopia?





Me temo que los cambios no son tan fáciles, y que Laura va a seguir enganchada en los submundos. Veremos a una madre que ha perdido a su hija y que va a intentar que el hijo que le queda solucione sus problemas.

Usted tiene un hijo de 8 años, Leo, ¿cuáles son sus temores?

Me siento muy alejada del papel. No me puedo imaginar que eso sea la juventud de ahora, me asusta muchísimo. A mi hijo aún le pilla lejos, pero me aterroriza pensar que me voy a enfrentar a una adolescencia así: drogas, apps para ligar, relaciones sexuales abiertas…

¿Cómo se lleva con las redes?

Que todos estemos conectados me parece muy útil. A mí no me ha dado más que alegrías. Pero entiendo que haya gente preocupada por la sobreexposición.

¿Ayuda el número de seguidores virtuales a conseguir más papeles?

Esta es la sombra que planea siempre. Yo no lo sé. Sí sé que ha habido casos que han cogido a gente que tiene muchos seguidores y luego esa película no ha sido vista en el cine. No todos tus seguidores son clientes potenciales de algo. Algunos no van al cine y sólo consumen televisión, por ejemplo.

Su primer papel fue todo un regalo, Eva Ríos en ‘El comisario’, una mala malísima.





Ser mala es muchísimo más interesante y me lo paso mejor. Así soy más buena en mi vida real, porque he sacado las maldades trabajando, ya he mentido y hecho todas las cosas ruines que todos llevamos dentro. Bueno, y también porque no tengo cara de buena.

¿Algún papel de mala soñado?

Hice tres años lady Macbeth, la reina de las malas, no sé quién podría superarla, yo de ese nivel de maldad ya no me quiero bajar. Y a ser posible que sea una mujer de mi edad que cuente las cosas que nos pasan a las mujeres de cuarenta y muchos.

¿Qué papel tiene en ‘Madres’?

Es un proyecto muy femenino, por primera vez en 20 años de carrera he visto cuatro directoras que se ocupan y hay jefas en muchos departamentos, muchas en la producción. Yo soy Kira, redactora jefe de Belén Rueda.

¿Con 30 años pasó de abogada a actriz. Qué fue lo más difícil de este proceso?

Mientras estudiaba Derecho hice mucha publicidad y presentaba programas de televisión, y antes había sido azafata de programas. Desde jovencita he estado vinculada a los platós. Ser actriz fue como darle un poquito más de forma a la otra vida paralela que llevaba.





Su marido, Arturo Ruiz Serrano, es director y guionista. ¿Trabajarán juntos?

Sí, tenemos planes de dos largos que espero que este año se materialicen. Es un director maravilloso, respetuoso, paciente. Bueno, igual que como marido. Pero la pregunta se la tendrías que hacer a él si no le da miedo trabajar conmigo. Yo en casa soy un terremoto, pero trabajando soy muy buena persona y hago siempre lo que me pide el director.

En los rodajes nacen muchos amores, como el de María Pedraza y Jaime Lorente, de ‘Élite’.

Lo entiendo porque son personas que están en momentos vitales parecidos y se reconocen en las cosas que están viviendo. En los rodajes se vive muy intensamente, es como darle al botón de acelerar, todo va más rápido. Como dejas de ver a tu gente, tus compañeros se convierten en tu familia. Hay muchas parejas de actores, pero también de técnicos.

De su paso por ‘El Comisario’ han quedado grandes amigos.

Sí. Patxi Freytez y Joaquín Climent ya son de mi familia. Los tres hemos producido una obra de teatro. Freytez fue mi compañero en Las bicicletas son para el verano, ahora estamos en Madres…

¿Quién le ha dado el mejor consejo?





Siempre es el mismo: Rocío, tranquila. Soy un terremoto pasional.

¿Y cómo se tranquiliza?

Lo mejor que pueden hacer conmigo en los momentos caóticos es cogerme de la mano y decirme: respira, va ir bien. Parezco muy tranquila, pero por dentro tengo un oleaje inmenso.

¿Cuál es su gran pasión?

No conozco una sensación igual que salir a escena. El teatro es un carrusel de emociones al que todo el rato te quieres subir.

¿Y su mayor miedo?

Cada día temo más quedarme en blanco. No se supera nunca, porque el miedo forma parte del respeto a la profesión. Antes de salir a escena me quiero morir.

¿Cuál es su lema?

No soporto las generalizaciones. Me pone de los nervios que me digan que alguien de mi edad no puede hacer una cosa, porque inmediatamente ya estoy haciéndola. Mi lema sería: haz lo que te dé la gana, y no hagas caso de la gente, que la gente es muy aburrida.

¿Cuál es el mejor elogio?

Que soy buena gente. Todo lo demás, incluso la inteligencia, es pasajero.

¿Tiene alguna manía?

En el trabajo tengo una manía que no me gusta nada: necesito estar cerca de mi guion, aunque me lo sepa y luego nunca lo abra. Y en casa voy dejando zapatos sueltos por cualquier sitio.








Fuente: LA Vanguardia

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