Ana Torroja (Madrid, 1959) necesitaba volver a sorprender y desde ese escenario vital ha preparado su regreso musical en el que vuelve a abrazarse a sus raíces más electrónicas. La cantante regresa a la arena discográfica tras cuatro años de silencio y lo hace rodeándose de dos de los productores españoles con más reconocimiento actual: El Guincho y Alizz. Tras foguearse en televisión como jurado de
Operación Triunfo
, la intérprete acapara ahora el foco mediático con un desafío sonoro con el que ha modernizado su imagen y puesta en escena.

Su nuevo tema Llama parece haber llegado a conquistar al gran público. Se vuelve a hablar de la Ana Torroja cantante…





Fue una apuesta mía que me permitió trabajar con grandes artistas españoles y de futuro como El Guincho y Alizz. Además es algo que hice con cierta clandestinidad porque nadie sabía lo que estaba elaborando. Conocí a cada equipo, trabajé con ellos para ver si salían cosas interesantes y no lo mostré hasta que lo tuve todo listo. Me gusta ver que la intuición todavía no me falla.

Trabajar en la sombra tiene, además, un plus de excitación…

Es una aventura, está claro. Yo estaba trabajando con otra idea que no me convencía al cien por cien. Al final, tuve clarísimo cuál era el camino que tenía que seguir y elegir.

¿Fueron ellos los que llamaron a su puerta?

Ellos querían trabajar con una voz del pop, como está pasando con otros dj y productores en otros países. Contactaron conmigo justo en un momento en el que yo buscaba algo que me motivara, así que la conexión fue fácil.

¿Ha modificado su técnica vocal para modernizar su so-nido?

He probado con otras fórmulas con las que no había trabajado. La tecnología de hoy te da mucha más libertad a la hora de cantar y no sólo eso, la forma de grabar también es distinta. Eso me ha servido para combatir el pudor que yo tenía al cantar por intentar lograr la perfección. Me he olvidado de la perfección para expresar y sentir más, y eso ha hecho que me sintiera muy libre a la hora de cantar.





¿La búsqueda de la perfección fue lo que más factura le pasó a la hora de volar en solitario y reinventarse al margen de Mecano?

Creo que tiene que ver más con mi personalidad, pero estoy trabajando para solucionarlo (ríe). Soy muy exigente conmigo misma por mi manera de ser y por la forma de trabajar que tenía entonces. Entiendo que esa exigencia se me quedó grabada en mi forma de cantar y de grabar las canciones.

La reinvención ha sido siempre una máxima en su carrera…

Totalmente. Mi forma de ver la música no era la misma que los demás componentes de Mecano, y eso fue un paso adelante en el momento en el que inicié mi carrera en solitario. Además, la marca Torroja está en mi voz y eso me permite tener más libertad creativa sin perder el sello y hacer las cosas como las siento, independientemente de los géneros musicales y de modas. Necesito sorprenderme a mí para poder sorprender a los demás porque me aburre mucho repetirme.

En cierto modo se abraza de nuevo a sus orígenes con esa sonoridad más electrónica que hemos visto en Llama…

Lo que tengo claro es que nunca me repetiré. Vuelvo al lugar musical donde nací y con el que me inspiré y que había tenido algo abandonado, pero lo haré de una manera distinta.





Y ahí entra alguien especial: Rosalía.

Estaba trabajando con este proyecto y justo en ese momento Rosalía estaba grabando su álbum El mal querer con El Guincho. De vez en cuando se pasaba por elestudio y fue allí donde nos conocimos personalmente. Trabajando un día con las ideas de la letra, y de una forma muy natural, se sentó y participó en la letra de Llama y de otra canción que pronto verá la luz. Puso su toque mágico pero realmente no fue una cosa buscada.

¿Me la define?

Me parece una mujer con las ideas clarísimas y los pies en el suelo. Su disco devuelve la ilusión y las ganas de creer en la música. Ha demostrado que se pueden hacer cosas diferentes y creo que lo que se ha valorado de ella es la valentía, la osadía y su trabajo al margen de si lo que hace puede gustar más o menos.

Se estrenó como miembro del jurado de

Operación Triunfo
. ¿Fue una buena experiencia?

Sufrí pero lo disfruté. ¡Soy un poco masoquista! (ríe). Es un formato en el que el jurado tiene un papel mucho menos amable, aunque trates de serlo. La barrera entre jurado y participantes es dura, pero lo disfruté muchísimo y estoy orgullosa del trabajo que hice. Lo que dije fue desde mi experiencia y siempre para construir, nunca para destruir.





No siempre se lo tomaron bien…

Es difícil. Ellos tienen muchos fans, porque el programa despierta muchas pasiones y, a veces, eran reacciones muy radicales. Y luego están las redes sociales que, en algunos casos, desfiguran lo que pasa en plató y deja de ser lo que realmente es. Contaba que no iba a gustar a todo el mundo pero no me imaginaba la crudeza de algunos de los comentarios.

¿Eso le llevaría a rechazar una nueva edición como jurado del talent show el próximo año?

Me gustan los retos. Lo volvería a hacer encantada.








Fuente: LA Vanguardia

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