No es posible saberlo a ciencia cierta, al igual que tampoco estimarlo numéricamente, pero es probable que Romeo Santos haya enseñado a bailar bachata más que muchos profesores de baile de salón. Lo típico: comienza a sonar “Propuesta indecente” y alguien grita: “¡Bachata! ¿Alguien baila bachata?”. Y con unas nociones básicas (dos pasos a la izquierda, punta/cadera; dos pasos a la derecha, punta/cadera), ya se puede poner algo de ritmo a sus temas. El artista se encuentra disfrutando ahora de su último lanzamiento, “Utopía”, que aterrizó en abril de este año y que comienza a sonar con fuerza en las discotecas. “No sé si he enseñado a muchos a bailar, pero sí creo que mi música ha servido como inspiración, como musa para muchos bailarines”, dice al respecto. Este proyecto es 100% bachata, una especie de homenaje a ese estilo que le erigió como su rey, aunque él nunca haya perseguido tal distinción.

-Este es su cuarto trabajo en solitario desde que emprendió su camino en solitario (Romeo Santos salió del grupo Aventura) en el año 2011. ¿Qué hay de diferente en este proyecto?

-En mis últimos trabajos siempre me ha gustado navegar en distintos estilos: puedo hacer mayormente bachata, pero también me gusta hacer música urbana, pop, salsa… En esta producción nos concentramos en lo que es un concepto, un ritmo que es bachata tradicional: ejemplos muy crudos, muy básicos que recuerdan en lo esencial a la caribeña. Este último es un estilo que ni Aventura ni yo como solista hacíamos: siempre hacíamos una bachata con un estilo más de mezclas; sin ir más lejos, “Propuesta indecente” es una fusión de tango, y “Odio”, con Drake, que es como un R&B/Hip Hop bachatero. Este disco es algo más básico, más clásico.

– ¿Cómo ha sido el proceso de creación de “Utopía”?

En mi mente ya estaba este concepto desde hace 6 o 7 años: soy muy fan de la bachata tradicional, y un día me dije: “Si ocurre ahora, no se va a dar”, porque requería de la colaboración de muchos artistas. Recuerdo que estaba en la gira de “Golden” y comencé a hacer el acercamiento a los músicos. No me gusta crear música pensando en otros compositores sin tener su visto bueno antes; si faltaba uno, se me arruinaba el proyecto, porque quería la esencia de todos y cada uno de ellos. Eso fue lo primero que hice, hablarles del proyecto y del concepto de la producción, y cuando aceptaron, comencé a trabajar en la parte musical de Utopía. Fue durante la gira “Golden”: me tomó más o menos dos meses estructurar y componer las canciones; a los cinco meses ya todo estaba grabado.

– Todas las canciones del disco son con alguien, ¿por qué de esta decisión?

– Yo no suelo hacer bachata tradicional: quizá tengo algún tema que navegue por ese estilo, pero muy pocos. En este disco quería homenajear a todos y cada uno de ellos. Cuando los invito, entendía como que se me iba a caer el concepto del disco si hacía alguna canción yo solo; tengo una canción con Zacarías, una con Luis Vargas… Tampoco quería saturar con mucho material, quería más o menos unas doce canciones, y entendía que no tendría sentido grabar una sin un invitado.

– A comparación de “Golden”, en este trabajo no colabora con artistas de otros géneros como sí hizo en el pasado. ¿Por qué?

– Este disco quería que fuese pura bachata tradicional: creo que contar con otros cantantes de otros estilos musicales me hubiese distanciado de la idea del proyecto. Tengo tantos proyectos en mente y tantas producciones que podrían volver a lo que ya la gente está acostumbrada que creo que pueden esperar: no hubiese tenido sentido meter un artista urbano en algo tan criollo.

– ¿Cuál es su canción favorita del disco y cuál la que menos le gusta?

– Esto es como preguntarme cuál es el hijo de todos al que menos quieres. (Risas) Todas para mí tienen un significado muy valioso, muy sentimental: son todas mis hijos. La que más me identifico… Sé que puede sonar cliché y que todos los artistas dirán lo mismo, pero es que verdaderamente disfruté el proceso de grabar cada canción ya que soy fanático de cada uno de estos artistas. No me inclino por una más que por otra: cuando escucho una composición me trae una anécdota especial; me pasa con todas y cada una de ellas. Creo que el disco es un disco fenomenal que he disfrutado plenamente de grabar.

– Y sobre el futuro más próximo, ¿hay pensada alguna gira?

– No tengo planes aún de ello: se está hablando, hemos tenido bastantes conversaciones y existe la posibilidad. Sin embargo sí hay planeada una presentación el 21 de septiembre en el MetLife Stadium (el estadio que alberga los partidos de los New York Giants y los New York Jets, de la NFL): de momento, es el único concierto en mente referido a este proyecto.

– ¿Qué tal ha sido la recepción del disco?

– Creo que gracias a Dios la producción ha gustado: en España consiguió el top 5. Es una buena señal que una temática tan caribeña, tan tropical, de estilos tan tradicionales pudiese ser aceptada de esta forma. Ahora lo que intento es darle un poco de cariño a cada mercado para que puedan conocer más el disco; en los Estados Unidos debuté con número 1 y hasta ahora ha sido la producción con un mayor número de ventas. Pero más que los números, lo que más me satisface ver que la gente ha consumido el disco entero: creo, sinceramente, que es el primer trabajo que conecta tan rápido con el público. Normalmente hay unos meses hasta que la gente se encariña de todas las canciones, pero en este caso, a las horas ya notaba que cada hit ya tenía su grupo de fans.

– ¿Qué es para usted la música?

– Es mi base, es mi esencia, es mi terapia, es lo que me ayuda a tranquilizarme, a agotar el estrés… Es lo único que puedo hacer cuando estoy estresado, y en los momentos en los que hago música, me puedo aislar de los problemas. Es normal que en todas las profesiones hayan un poquito de percances o dilemas, y la música para mí es todo.

– Y usted que lleva tanto en la música, ¿siente que le queda algo por hacer?

– Claro; yo soy un hombre que no vive en el pasado. Gracias a Dios y a mi público he conseguido mucho pero vivo en el presente: estoy más pendiente del futuro que de mí pasado. No suelo guardar ni colgar certificados, placas ni premios en mi hogar ni en mi estudio. Entiendo que la gente en este negocio se mira mucho en el hasta ahora, en el qué has ofrecido anteriormente, y yo me centro en seguir creciendo y reinventándome.

– ¿Le han roto muchas veces el corazón?

– Afortunadamente, no. Muy pocas, pero las suficientes para tener la experiencia y la musa de hacer estas canciones cortavenas. Sin embargo, he sido muy bendecido con las chicas en el sentido de que me han tratado bien, he aprendido de los errores.




Fuente: La razon

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