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«Me arrepiento de cosas que hice de joven»


s el líder de un movimiento cultural surgido en una pequeña isla del Caribe que ha conquistado el mundo. Daddy Yankee, Ramón Luis Ayala Rodríguez (Puerto Rico, 1977) es el pionero del reguetón y co-autor de «Despacito», el tema que ese que ya saben. Aviso: en esta entrevista no hay preguntas sobre machismo en el reguetón. Su gira le trae a Madrid (25), Punta Umbría (30), Málaga (1 de julio), Barcelona (2), Coruña (6) y Valencia (7).

–¿Había tenido éxito en España?

–Creo que por fin han podido conocerme y ver la autenticidad con la que hablo, la sinceridad.

–La gente aprecia que sea un chico de la calle.

–Mi testimonio es de vida cruda, y pienso que mucha gente se puede identificar no solo musicalmente.

–¿Fue difícil crecer?

–Totalmente. Cuando no tienes las herramientas adecuadas desde tu hogar, vas creciendo con una mentalidad disfuncional. Y tienes un punto de vista de la vida muy negativo. Vas creciendo en un barrio en el que lo malo es normal. Delinquir no está mal y te vas programando a que ese es tu estilo de vida. Al enfrentarme a determinadas situaciones en la vida aprendí a tomar responsabilidad.

–¿Cómo era su casa?

–Humilde. Pero cuando en ella existe el vicio, el alcohol y las drogas, es un caos.

–¿Vivió eso?

–Sí, de verdad, no es un mito. Nos trajo problemas de niños a mí y mis hermanos. Fuimos unos cohetes creciendo, unos jóvenes rebeldes que aprendimos a base de darnos con la pared.

–¿No tenía consejo?

–Tengo una madre excepcional, que hizo el mayor esfuerzo. Y un padre que lo es también y que actualmente está rehabilitado. Ahora podemos disfrutar de tenerle, pero fue duro.

–¿Cómo tomó las decisiones correctas?

–A «cantazos». Cuando nadie te guía es la experiencia, la maestra vida, la que te da las lecciones. Fue ella. Aprendí, con golpes fuertes. Pagué muy alto el precio y mi vida estuvo en juego muchas veces. Recibí un disparo. Y me di cuenta de que tenía más oportunidades.

–¿Cómo es la vida allí?

–Cuando no tienes nada y tus amigos progresan en la delincuencia, ¿qué te va adecir la sociedad? ¿Que no te conviene? Pues les mandas a la mierda, porque, ¿qué te están dando? Nada. Y como nadie te ayuda, sales a buscar lo tuyo. Aun teniendo buenos padres, hay chicos que se pierden. Es muy tentador.

–¿Llegó a hacer algo de lo que se arrepienta?

–Muchísimas cosas. Fui un «chamaco» rebelde. Pero rebelde. Le di tantos problemas a mi madre que todavía le pido perdón.

–¿Qué papel jugó la música?

–Si tengo algo que aprender de mi papá, fue eso. Él es percusionista de salsa. Y yo me sentaba a tocar el bongó a su lado.

–¿Y su madre?

–Ella escuchaba pop de los 80 en español y en inglés. Ponía a Phil Collins, Madonna, Prince, Michael Jackson y luego a Raphael, Camilo Sesto, El Puma, Isabel Pantoja…

–No me diga…

–Claro. Y de repente llega el rap y me enamoro completamente de esa cultura porque la hicieron los puertorriqueños en Nueva York. Llegó muy rápido: recuerdo a Public Enemy, NWA, Rakim… todo esto, combinado con la salsa creó el nuevo género. De esa influencia nacimos nosotros.

–Puerto Rico es un país muy permeable a la música.

–Es que es un país estratégico. Por eso nos invadieron tantas veces.

–Es fascinante que mezclase todo eso y crease la cultura nueva del reguetón.

–Yo estaba loco con el rap «freestyle», las batallas de gallos. Un día, mi DJ, Playero, me introdujo en el reggae.Y ahí hice un día la mención a la palabra reguetón, y le cambiamos la historia a la música latina.

–Con identidad Puerto Rico.

–Claro, yo dije: «ok, amo el rap. Pero yo tengo que hacer mi camino, ser auténtico, tener mi sonido».

–No fue casualidad, sino un plan.

–Totalmente. Tomamos las progresiones del house, por ejemplo. Y los coros de la salsa. Era todo mezclado.

–Tiene temas sociales, que se conocen menos.

–Claro, son canciones que han sido opacadas por los éxitos. Es desconocido lo que hago social. Ahora tengo expectativa de un tema que se llama Percocet.

–¿Qué?

–Es la droga más utilizada entre los jóvenes y es legal. Pero lleva opio y crea una dependencia física. La recetan y engancha a la gente. Hay un tema de ganancias y farmacéuticas detrás.

–Lleva a cabo una acción social.

–Varias: tenemos un sistema de becas con el que identificamos a los jóvenes dentro de la cárcel que quieren dar un cambio. Porque yo tengo unos «panas» que esos no cambian por más que se lo digas. Con esos no puedes gastar el tiempo. Y a esos les damos la oportunidad para que estudien. Esta semana se me ha graduado uno en trabajo social. También tengo un comedor en República Dominicana que da de comer a 120 niños diariamente y ahora voy a Haití. Me preocupan. Quiero devolver lo que tengo.




Fuente: La razon

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