A pesar de que su madre era la que hacía la mejor sopa de ajo, el reconocimiento se lo ha llevado él por reinterpretar la receta de su progenitora. Pepe Rodríguez Rey (Illescas, Toledo, 1968), al frente de El Bohío (una estrella Michelin) vive desde hace siete años inmerso en el estrellato, el que le ha dado ser miembro del jurado del programa de televisión MasterChef. Ejerce también de chef ejecutivo para eventos y como asesor de la división de restaurantes corporativos de Sodexo. A punto de irse de vacaciones, sueña con estrellas Michelin y con las cañas que le gusta tomar en la cervecería El Doble de Madrid.

¿Cómo ha adaptado su vida al éxito televisivo?

Con normalidad. Todo esto lo he ido adaptando a mi vida, y soy consciente de cómo estaba hace siete años cuando la gente no me paraba por la calle para saludarme. Intento normalizarlo todo y que no sea extraordinario. Me junto con la misma gente, llevo la misma vida, trabajo mucho más y los problemas son otros. Cuando sales en la tele, la gente cree que estás tan a gusto, que no te duele nada, que tienes el restaurante lleno, que no regañas con tu mujer, que tus hijos aprueban todo… La tele soluciona algunas cosas, te llena el restaurante y estás más tranquilo, pero tienes otros problemas.

¿A usted le salvó el restaurante?

Sí, la tele me salvó. Me he criado en un restaurante y sé lo que es ir medianamente bien y medianamente mal. La crisis nos sacudió bien, y en 2013, con el programa, nos dio un vuelco. Ahora hay días que no está lleno, pero tiene más público, y los fines de semana llenamos siempre. Lo que ocurre es que hoy trabajamos más horas los siete días de la semana. Solo me cojo vacaciones en agosto, pero el resto del año sigo pendiente del restaurante. Ahora empezamos una obra para reformarlo, voy a tener el restaurante con el que siempre he soñado.

¿No lo había tenido hasta ahora?

Hasta ahora he tenido un mesón reciclado, pero ahora voy a tener un espacio con las mesas bien dispuestas, una luz optima, una vajilla y cristalería adecuada. Digamos que voy a tener el 85% de ese restaurante que siempre he querido tener.

¿Todo esto es porque va en busca de la segunda estrella Michelin?

No me quita el sueño la estrella, pero, ¿por qué no? Intentaré buscarla, y el atrezo es importante. Hay pocos Michelin en chabolas. Nadie me ha dicho que si voy a estar una hora más me la vayan a dar, pero quiero tener un restaurante que pueda optar a tenerla. A Jordi Cruz le han dado la tercera estrella porque se deja la piel en el restaurante. Lo que ocurre en este país es que algunos periodistas gastronómicos son muy críticos con los cocineros. Si sales en la tele ya te dicen que no estás nunca en la cocina, y estamos, precisamente por eso, más volcados. Y no por salir en la tele tenemos el restaurante lleno, tienes que dar bien de comer. Yo sufro cuando no estoy en el restaurante, siento que estoy fallando al cliente y al equipo.

Poca gente sabe que detrás de los menús que Sodexo sirve en los comedores de las grandes empresas está usted.

Sí, hay mucha gente que no lo sabe. Es un gigante de la alimentación y me siento muy cómodo asesorando y colaborando en el fichaje de cocineros que forman parte de Sodexo. Es una empresa que da de comer a millones de personas en 24 horas y esto supone un reto para mí. Asesoro a la parte de prestige y al comedor diario, el que sirve, por ejemplo, 4.000 comidas diarias en la ciudad financiera del Banco Santander en Boadilla, que es muy diferente del menú que sirve un restaurante de un polígono industrial.

¿Esa es la gran revolución pendiente?

En el día a día no se sabe comer, pero va habiendo grandes avances, aunque todavía son lentos. Cuantos más libros de cocina se sacan, peor se alimenta la gente, y los restaurantes de menú y de tapeo tienen que reciclarse, porque no todos han sabido hacerlo. La sociedad ya no come como hace 25 años, y los restaurantes tienen que estar atentos a esos cambios. No tiene sentido ofrecer menús con dos platos y postre, también es diferente cómo se come en Madrid a un pueblo de León. La gente no tiene tiempo para comer y puede tener más sentido ofrecer un plato único.

En los últimos tiempos, muchas estrellas de televisión están teniendo problemas con Hacienda, ¿está en paz con el fisco?

A mí ya me ha perseguido. Hacienda somos todos. Lo que sucede con la gente de la tele es que hay un vacío legal que no te enseñan desde el primer día. Hasta hace poco te decían que podías tener una sociedad y tributar tu trabajo a través de ella, y nadie te decía nada de que no se hacía así, pero ahora se ha dado la vuelta a todo. Ningún asesor te lo decía. Nos han asesorado mal, pero no conozco a nadie que quiera pagar más. Parece que solo el que sale en la tele es el que quiere pagar menos, pero el Gobierno tiene que ser claro en lo que hay que tributar. Y si hay que pagar, hay que pagar, pero todo el mundo, los empresarios de la madera, de la construcción, todos, quieren pagar lo menos posible. Los de la tele queremos pagar, pero lo menos posible, como todo el mundo.

¿La fórmula de MasterChef está agotada?

Tiene vida. Llevamos siete años y hemos hecho historia. También sé que esto es efímero y hay que aprovecharlo todo. Llegará un momento en el que dirán, y quién es este tío, pero seguiré estando en mi restaurante, en Illescas, ese pueblo al que hago ir a la gente. No pienso irme de allí. Me han ofrecido abrir restaurantes en otros sitios, pero montar un restaurante cuesta mucho dinero.




Fuente: El Pais

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