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Mary Prince, la primera esclava negra que escribió su autobiografía | Cultura


La esclavitud vista desde la propia esclavitud. La falta de libertad contada con toda su crudeza por alguien que ya nació en el seno de una familia esclava. Así se resume la contribución que Mary Prince, seguramente sin conocer su trascendencia, realizó con la publicación de su autobiografía, un tratado contra la esclavitud que da a conocer con exactitud el brutal trato que experimentaban los esclavos de Bermudas en manos de sus dueños.

The history of Mary Prince, a west indian slave written by herselfes (La historia de Mary Prince, una esclava de las indias occidentales, escrita por ella misma) es el primer documento histórico que cuenta en primera persona la vida cotidiana de un esclavo procedente del archipiélago de las Bermudas —colonia británica—. Un archivo que convirtió a estas islas en el principal escenario de debate sobre la abolición de la esclavitud que tuvo lugar durante el siglo XIX en Gran Bretaña. Fue, además, el primer relato de la vida de una mujer negra que se publicó en Inglaterra.

El libro de Prince es considerado un tratado contra la esclavitud y un referente de la literatura negra africana de las colonias. Cuando salió a la luz, la esclavitud ya no era legal en Gran Bretaña, pero el Parlamento aún no la había abolido en las colonias, por lo que su testimonio causó un revuelo mayúsculo. Sobre todo por las repercusiones políticas y económicas que podían surgir si Gran Bretaña imponía el fin de la esclavitud en todo el imperio. Al final, la autobiografía contribuyó al debate de una manera diferente por su tono directo y su prosa simple, en contraposición con el estilo literario de la época.

La publicación de la historia de Mary Prince, cuya primera impresión tuvo lugar en febrero de 1831, junto a la petición expresa de ella al Parlamento británico para reclamar su derecho a la libertad, resultaron una estrategia exitosa que ayudó a lograr la emancipación de los esclavos que, en el Imperio Británico, ocurrió el 1 de agosto de 1834. Gracias a su testimonio, Prince es reconocida como una heroína nacional en Bermudas.

Mary Prince nació el 1 de octubre de 1788, en Bermudas, concretamente en un lugar conocido hoy como Devonshire Parish. Sus padres y también sus cinco hermanos eran esclavos. Ella contó que tuvo cinco dueños diferentes en su vida, todos naturales de Bermudas, aunque no todos viviesen allí; de hecho, dos de sus dueños tenían residencias e intereses comerciales en las colonias británicas en Las Antillas, donde uno era propietario de una industria salinera y el otro era comerciante y rentista. Este último alquilaba esclavos a otros esclavistas y a personas que no los tenían.

Cuando Mary era un bebé, su madre y sus hermanos fueron vendidos. Los compró el capitán George Darrell, que regaló a Mary y a su madre a la familia de su nieta, Betsey Williams, que tenía casi la misma edad que Mary Prince. La madre de Mary trabajó como esclava doméstica en la casa de los Williams y Mary fue la compañera de juegos de la pequeña Betsey. Años más tarde relató en su libro autobiográfico que fue el periodo más feliz de su vida, pero explicó que esto fue porque “era demasiado joven” para entender correctamente su condición de esclava.

Mary Prince cumplió 12 años y su situación cambió, la familia Williams atravesó dificultades económicas y no podía mantener a tantos esclavos. De este modo se puso a trabajar en la casa de los Prudden, pero meses más tarde fue puesta a la venta junto a sus dos hermanas menores porque el señor Williams necesitaba dinero para volver a casarse.

Un dueño de esclavos diferente compró a cada niña. El capitán John Ingham compró a Mary por 57 libras de moneda bermudeña y pasó a convertirse en su tercer dueño. Mary Prince siempre recordó su crueldad, gente que los azotaba como “un castigo ordinario”, incluso por una falta leve. Prince reconoció que a pesar de ser una niña, fue torturada en esta fase de su vida.

Cuando Mary no aguantó más y vio la posibilidad, escapó de la granja de los Ingham para refugiarse en la casa en la que su madre estaba como esclava haciendo las labores de criada. La madre de Mary sabía que podía ser castigada por albergar a un esclavo fugitivo, así que escondió a Mary Prince en un agujero en las rocas cerca de la casa y le llevaba comida por la noche. Pasados unos días, el propio padre de Mary, cuyo único nombre de pila era Prince, devolvió a Mary a la granja de Ingham.

Poco tiempo después, el capitán Ingham puso a Mary Prince en un barco rumbo a Grand Turk Island como castigo. Los propietarios de esclavos consideraban que huir era un comportamiento rebelde. Grand Turk era una colonia satélite de las Bermudas en la que había muchas industrias salineras que utilizaban la mano de obra de los esclavos. La sal que se producía evaporada por el sol era un bien muy valioso que se utilizaba a finales del siglo XVIII y principios del XIX para conservar la carne y el pescado.

En Grand Turk Island Mary fue nuevamente subastada y Robert Darrell la compró por 100 libras de moneda de Bermudas, convirtiéndose en su cuarto dueño de esclavos. Al igual que el capitán Ingham, también fue muy cruel con ella. Mary trabajó como esclava en los grandes estanques de sal de la isla alrededor de diez años, muchas veces hasta diecisiete horas al día. Pasado ese horrible tiempo, el propio Robert Darrell la llevó con él a Bermudas, donde tenía una residencia.

De vuelta a las islas Bermudas Mary continuó sufriendo todo tipo de abusos y vejaciones, pero empezó a trabajar en un hogar en 1810, donde ganaba dinero para su amo lavando ropa. Entonces se enteró de que un joven rentista y tratante de esclavos iba a ir a Antigua. Toda la familia de Mary estaba allí, así que le pidió a Robert Darrell que le dejara ir “al servicio del señor Wood”.

Los esclavos que dependían de los rentistas tenían siempre los peores trabajos, como cavar hoyos en los que se plantaba caña de azúcar, así que tal vez Mary Prince trabajó en eso cuando llegó a Antigua, aunque por poco tiempo, porque cuando la esposa del señor Wood se dio cuenta de que podía hacer el trabajo doméstico la compró por 100 libras de moneda de las Bermudas. De esta forma, Robert Darrell recuperó su ‘inversión’ inicial y se benefició de todo el trabajo que Mary había realizado para él y del dinero que había ganado lavando ropa.

Mary trabajó para Wood, su quinto y último dueño, durante 13 años en Antigua. Ella comenzó a sufrir reuma, enfermedad que la incapacitó para trabajar. Cuando los Wood viajaban, Mary ganaba su propio dinero lavando o vendiendo café y otras provisiones a los barcos.

Unos años después, Mary se unió a la congregación de Moravia, que brindaba educación a los esclavos. Tres misioneras de Moravia la enseñaron a leer y a escribir y, poco después, en la navidad de 1826, se casó con un hombre negro que había comprado su libertad, Daniel James. Los Wood se enfadaron cuando supieron que Mary se había casado con Daniel sin su permiso porque no querían tener a nadie más en casa y la siguieron maltratando físicamente.

Año y medio después de que Mary se casara con Daniel, los Wood se fueron a Londres y se llevaron a Mary con ellos. Era 1828 y la esclavitud no era apoyada por el sistema legal británico, aunque todavía se permitía en las colonias británicas, por lo que Mary se sentía una mujer libre cuando salía a la calle. Wood le dijo que o la obedecía o se iba de casa, pero Mary no tenía medios para mantenerse por sí misma. Sin embargo, muchas personas la ayudaron. Le dieron ropa, dinero y trabajo remunerado. Cerca de finales de noviembre de 1828, llegó a la oficina abolicionista, donde conoció a Thomas Pringle.

Mary Prince quería regresar a Antigua para reunirse con su esposo Daniel como una mujer libre, así que, con la ayuda de Pringle se intentó negociar con el señor Wood la libertad de Mary, pero no accedió. Se decidió llevar el caso de Mary al Parlamento, y se formuló una petición. Fue presentado el 24 de junio de 1829 y en ella expresó su deseo de regresar a las indias occidentales, pero no como esclava. La petición no fue aceptada y poco después la familia Wood regresó a Antigua sin Mary, que quedó desempleada.

Thomas Pringle y su esposa Margaret contrataron a Mary Prince como empleada doméstica pagada, y ella se mudó a su casa en diciembre de 1829. Entonces surgió la idea de publicar la historia de su vida, pero el proyecto no se inició hasta que Thomas Pringle, junto a otros amigos abolicionistas, negoció la libertad de Mary Prince respecto a la familia Wood.

Animado por Pringle, Prince aceptó que su vida fuera transcrita por Susanna Strickland, que más tarde emigró con su marido a Canadá y se convirtió en la escritora más conocida del siglo XIX con el seudónimo de Susanna Moodie. Pringle fue el editor y su libro fue publicado en 1831 como La historia de Mary Prince, una esclava de las indias occidentales escrita por ella misma.

La publicación del libro significó la denuncia a Pringle por dos casos de difamación y Mary Prince fue llamada para testificar en ambos: uno lo ganó Pringle y en el otro el juez dictaminó como exagerada la historia de Prince.

La vida de Prince tras la publicación de su libro no es muy conocida y en ningún lugar figura si regresó a Antigua junto a su esposo como era su deseo. Se sabe que permaneció en Inglaterra hasta al menos 1833, cuando testificó en los dos casos de difamación y se aprobó la Ley de Abolición de la Esclavitud, que entró en vigor en agosto de 1834. Esta ley estaba destinada a lograr una abolición en dos etapas de la esclavitud de las indias occidentales y se pospuso a 1840 para dar tiempo a las colonias de hacer la transición de sus economías. Debido a las protestas en las indias occidentales las colonias completaron la abolición dos años antes, en 1838.

En Bermudas, que no dependía de la institución de la esclavitud, la emancipación tuvo lugar inmediatamente después de que la ley entrara en vigor. Esto afectó a la situación de Mary Prince, que a partir de agosto de 1834 podría regresar a Antigua y ser libre.

El libro de Prince concluye así: “Esto es esclavitud. Le digo que deje que los ingleses sepan la verdad; y espero que nunca dejen de orar a Dios y llamen en voz alta al gran Rey de Inglaterra, hasta que todos los negros pobres sean liberados, y la esclavitud eliminada para siempre”.

La vida de Mary Prince, de que tampoco se conoce la fecha de su muerte, dice mucho sobre las dificultades que los esclavos tuvieron que soportar y sobre sus actos de valentía, sobreponiéndose a las circunstancias e inspirando la lucha por la libertad y la igualdad de hombres y mujeres casi 300 años después.

Sin embargo, de manera curiosa el libro de Prince no llegó a las Bermudas hasta más de 150 años después de su publicación, cuando un investigador estadounidense presentó una copia del libro a los Archivos de las Bermudas.

El 26 de octubre de 2007, en el año del 200 aniversario de la abolición de la trata de esclavos, se inauguró una placa en la casa en la que vivió en Londres. La placa dice: “Mary Prince, 1788-1833, la primera mujer africana en publicar sus memorias de esclavitud vivió en una casa en este sitio en 1829”.




Fuente: El país

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