En algún momento algo se torció”, dice con humor Marta Verde (Pontevedra, 1985) sobre su inesperada vinculación con la tecnología. Después de estudiar Bellas Artes, a través de unos amigos comenzó a involucrarse con la creación de visuales para música en directo. “Tirábamos de vídeo de archivo, era casi videoarte experimental. Ahí vi que me gustaba lo del vídeo en tiempo real, y que tenía que aprender a programar para hacer lo que quería hacer”, cuenta.

Jacobo Medrano

Desde entonces, Marta se ha especializado en traducir los sonidos en imágenes para artistas como BFlecha o Christoph de Babalon. “Mi manera preferida de trabajar es colaborar con el músico y buscar ideas en común. En ocasiones, imprimo figuras 3D en casa, me hago un set y grabo unos loops con esas figuras mapeadas. Intento unir lo analógico y lo digital”, explica.

También experimenta en otros campos, como su proyecto Light Traces para el festival Mappea, de Jaén. “Quería hacer algo relacionado con la historia del lugar, unos baños árabes. Como el mapping no deja de ser trabajar con la luz, decidí buscar la bóveda celeste vista desde el punto en el que está la sala y recrearla a través de puntos de luz mecanizados sobre una superficie. Sería algo como un mapping invertido, proyectar sobre lo que no está”, concluye




Fuente: El país

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