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Mariano García, el atleta que vino del campo

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Mariano García (21) es tan espontáneo, tanto, que simula pilotar una moto justo cuando le presenta la megafonía. No se ha dado cuenta, pero está innovando en el gesto: nadie había hecho eso antes.

Su nombre empieza a circular en los corrillos del atletismo, como quien no quiere la cosa. Así, de repente. ¿Y quién es ese personaje desgarbado, de correr alocado y pintas de haberse perdido en la pista? ¿Quién es ese Mariano García que va de atrás adelante en el pelotón y luego, descarado, toma la cabeza y le planta cara a tipos como Amel Tuka, un clásico de los 800 m en Mundiales, Juegos y reuniones de la Diamond League?






Un patatal

El fenómeno del 800 m se entrena en una pista de tierra de 300 m, con forma triangular

Se le pregunta todo eso al mismo Mariano García, y el hombre responde:

–Y yo qué sé. Si hace cinco meses estaba viendo a toda esta gente por la tele, y pensando: ‘Qué bueno sería estar allí algún día’. Y ahora estoy aquí, peleándome con ellos, agradeciendo estos regalos que te da la vida.

Todo eso lo decía ayer, en la zona mixta del Emirates Arena, un gigantesco pabellón situado a la periferia de Glasgow: el escenario de estos Europeos indoor de atletismo. Un lugar icónico, dedicado al gran sir Chris Hoy, ciclista británico que fue a cuatro Juegos y recogió seis oros olímpicos. Minutos antes, Mariano García había corrido la primera serie de los 800 m. Había sido segundo, tras Tuka. Y minutos antes, había hecho el gesto de la moto.


Entre gigantes

“Fíjese, si todos son monstruos, supermusculados; me siento como un enano”



–Me sale así.

Mientras Mariano García habla con la prensa, pasan por ahí otros ochocentistas. Y el hombre les mira y dice:

–Fíjese, si son todos monstruos, supermusculados. Y yo me siento como un enano.

Y se ríe.

Hace cinco meses, Mariano García no hubiera podido imaginarse que su nombre iba a correr de boca en boca. Viene de Fuente Álamo, en Murcia. Nos desveló la historia Alfredo Varona, contador de historias del atletismo. Nos habló del padre de Mariano García, hombre del campo que casi pierde un pie cuando reparaba la rueda de un tractor y que ahora cría pollos. El padre está detrás del chaval, y le da una semanada y le ayuda a comprarse las zapatillas para correr en el Black Friday. Y le deja la furgoneta para que salga a competir por España, como un feriante.





A esto se le llama generación espontánea:

–Creo que la pista donde me entreno ya es famosa –dice Mariano García.

Y se ríe otra vez.

Llama pista a un patatal. Un espacio triangular de 300 m, de tierra y árboles en medio, en la que practica sus series de 500 m. O las de 2.000. Atletismo artesanal, vamos a llamarlo también, una pieza que ya circula por las redes. Hemos visto la foto de la pista en múltiples foros. No sabemos si llorar o llevarnos las manos a la cabeza. De ahí sale Mariano García. El tipo que esta tarde, a partir de las 19.25 h, hora española, disputará la semifinal de los 800 m.

A su lado estará Álvaro de Arriba, un contraste. Salvo el hecho de que ambos corren los 800 m, no hay similitudes entre ambos. Álvaro de Arriba (24) ya lleva tiempo en la elite de la distancia. Ha ganado medallas en Europeos. Y todo su trabajo está monitorizado.

Álvaro de Arrib, junto a Jamie Webb, en su serie de los 800 m en Glasgow, ayer
(Petr David Josek / AP)






Cuando corre, De Arriba no da puntada sin hilo. Mide a sus rivales.

–Los estudio, se lo aseguro –dice.


Tecnificación

Todas las herramientas que me monitorizan me dan seguridad”



Sale a cola y va viendo qué pasa por delante. Lleva un chip en la cadera y otro en una rodilla. Se los colocan los fisiólogos de la Federación Española, científicos que se han arremangado y miden y graban todo lo que hace De Arriba. La gota de agua que genera la pisada: cómo rota el pie en los tres ejes. Si el pie queda adelantado respecto a la carrera. Cómo araña el suelo en la primera vuelta. Y en la segunda. Y cuando entra en fatiga. Se lo llevan a la altitud y le miden todos los parámetros. Cuánto duerme. Cuánto come y bebe. Qué le dicen el pulso y el lactato.

–Todas estas herramientas me dan seguridad –dice De Arriba.

Esta tarde, ambos se verán ante el dragón.








Fuente: LA Vanguardia

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