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Marc Márquez: “Necesitaba experimentar la derrota, sí” | ICON


Tiene una misión. Marc Márquez vino a este mundo a demostrarnos que una persona normal puede llegar a hacer cosas excepcionales. Ese es al menos su discurso, una reivindicación permanente de la normalidad, la naturalidad y la falta de pretensiones, pero también de la cultura del esfuerzo. Crecido en una familia de clase media de Cervera, en la provincia de Lleida, hijo de aficionados al motociclismo, Marc se recuerda subido a una moto “con apenas cinco años”, disputando una competición amateur de enduro (campo a través) a muy pocos kilómetros de casa.

A los 24, tras casi dos décadas aferrado al manillar, viviendo a toda velocidad pero sin alejarse nunca de su entorno familiar, Márquez exhibe un palmarés imperial, a la altura de los mejores de la historia del deporte profesional. Ha ganado 55 carreras y, lo que resulta aún más apabullante, cinco títulos en las tres categorías mundiales existentes: 125cc (hoy Moto3), Moto2 y Moto GP. El último, obtenido la pasada temporada, tuvo para él un sabor especial por la manera en que se produjo. “Fue un reencuentro con el éxito tras una temporada decepcionante, la de 2015, en la que sufrí uno de esos baches deportivos que te hacen dudar de tu capacidad y te recuerdan que tus rivales también están ahí”, recuerda.

“Me he roto el radio, el cúbito, el hombro y estuve seis meses alejado del circuito por una lesión poco dolorosa pero muy grave”

Para su mentor, Emilio Alzamora, el hombre que apostó por él cuando no era más que el hijo mayor de esa pareja de Cervera que forman Roser y Julià, Marc es “un competidor formidable que ama su profesión y ha nacido para ganar carreras al máximo nivel, pero que nunca ha dejado de conservar la cabeza fría y tener los pies en el suelo”. Hablamos con Márquez mientras recorre los alrededores de la sede de Pull&Bear en Narón, A Coruña.

Ha acudido al norte de Galicia en una soleada mañana de invierno con la intención de posar para ICON y contarnos lo que va a dar de sí la nueva línea de moda urbana que ha lanzado en colaboración con la marca del grupo Inditex. Márquez se reconoce en las prendas que ha contribuido a crear (“he estado en contacto permanente con su equipo y ellos han tenido muy en cuenta mis indicaciones”), tan naturales y poco afectadas como él mismo, de diseño pulcro y apariencia sencilla, sin estridencias. Prendas, además, que incorporan guiños a su biografía y a su carrera, como su moto, el número 93 (año de su nacimiento), o su mascota, la hormiga, ese animal minúsculo pero esforzado y poderoso con el que tanto se identifica y con el que se le viene comparando desde sus inicios.

Chaqueta, vaqueros y camiseta, todo, Pull&Bear. Camisa Lanvin.

Bastan unas horas en compañía del piloto de Honda, aunque sea entre Narón, el poco concurrido aeropuerto de A Coruña y un remoto faro camino de Finisterre, para comprender que un tricampeón del mundo de Moto GP muy difícilmente pasa desapercibido entre el resto de mortales. El hombre normal tropieza una y otra vez con personas que le recuerdan lo excepcionales que resultan sus hazañas, que quieren abrazarle, besarle (es increíble el entusiasmo que despierta entre niñas, adolescentes y mujeres muy jóvenes) o retratarse junto a él.

Incluso los hay que se lanzan a buscarle por las carreteras de la comarca en cuanto una foto en Instagram o un tuit les revelan que está por los alrededores. Él mismo insiste en parar en un recodo de una pista forestal porque una niña de unos ocho años y su madre le hacen señales desde la cuneta. Se baja de la furgoneta, sonríe, las abraza, contesta a sus preguntas entre atropelladas y eufóricas, se hace un par de selfis con ellas en un ritual al que parece más que acostumbrado.

El hombre normal es también un ídolo popular que se debe a sus seguidores, y es muy consciente de ello. “Yo también he sido un niño al que le hacia una ilusión increíble fotografiarse junto a sus ídolos”, nos cuenta. Segundos antes de que se viese rodeado de fans en esta curva anónima del norte de Galicia, Márquez contestaba a una pregunta de ICON sobre la presión adicional que puede suponerle volver a ser este año el rival a batir. “Esto sí que es presión: verte rodeado de gente que ni siquiera te conoce, pero se entusiasma contigo y tiene grandes expectativas puestas en ti”, afirma. Ni Valentino Rossi, ni Jorge Lorenzo, ni ningún otro de sus rivales de talento excepcional y colmillo afilado han conseguido presionarle tanto.

Marc Márquez posa para ICON con sudadera Marc Márquez x Pull&Bear y camiseta Calvin Klein Underwear.
Marc Márquez posa para ICON con sudadera Marc Márquez x Pull&Bear y camiseta Calvin Klein Underwear.

Transmite una sensación de facilidad sobre la moto. Como si tuviese un don excepcional y el éxito no le supusiese el menor esfuerzo. ¿Sí? Pues te aseguro que ganar a este nivel supone siempre un esfuerzo inmenso. Y el día que se te olvida, pierdes.

¿Diría que su forma de pilotar es elegante? Creo que sí. Con la edad, me voy volviendo más prudente, más preciso, y tomo mejores decisiones. Pero supongo que sigo siendo uno de los pilotos más agresivos del circuito, porque va con mi personalidad, tengo ese punto de explosividad y ambición.

¿Cuál es su idea de elegancia? No sé. Nada raro, una elegancia convencional, una camisa blanca y unos pantalones de vestir. La ropa que te pones cuando tienes un compromiso y se espera que des una imagen determinada. Pero la colección que hemos hecho con Pull&Bear no persigue la elegancia, sino que está orientada hacia la comodidad. Es el tipo de ropa que yo me pondría en los circuitos, pero llevada al terreno de la moda y el lifestyle.

Nos decía Jorge Lorenzo que con los años había aprendido que la agresividad te hace ganar carreras, pero que la prudencia ayuda a ganar campeonatos.  Es cierto. Yo también he llegado a esa conclusión y estoy incorporando a mi estilo ese punto de prudencia y de cálculo que te dan los años y las carreras. Dadme tiempo. En 2015, sin ir más lejos, perdí el Mundial porque cometí errores en momentos clave, por juventud, falta de experiencia y puede que exceso de confianza. El año pasado tuve muy presentes esos errores y eso me hizo crecer como piloto.

Marc admira a Andrés Iniesta, con quien comparte la sencillez. Viste chaqueta Bottega Veneta, camiseta y pantalón, los dos, Pull&Bear y zapatillas Hed Mayner.
Marc admira a Andrés Iniesta, con quien comparte la sencillez. Viste chaqueta Bottega Veneta, camiseta y pantalón, los dos, Pull&Bear y zapatillas Hed Mayner.

¿Le faltaba tal vez ese punto de sabiduría que da aprender a perder? Justo. No es que me creyese invencible, porque yo siempre respeto a mis rivales y sé que tienen un nivel muy alto y pueden ganarme. Pero necesitaba experimentar la derrota, sí.

¿Es cierto que dicen en el circuito que uno no es piloto de verdad hasta que ha sufrido una caída y se ha hecho mucho daño? Sí que se dice. Y si es así, hace años que soy piloto: me he roto el radio, el cúbito, el hombro y estuve seis meses alejado del circuito por una lesión poco dolorosa pero muy grave. Pero lo que de verdad hace que te sientas piloto profesional es llegar a un circuito y ver esa marea de aficionados con camisetas de tu equipo y carteles con tu nombre. Eso impresiona, te hace comprender la verdadera dimensión de todo esto.

¿Qué se siente al ser campeón del mundo de la máxima categoría profesional con solo 20 años? ¿Cómo hacer para que no le explote la cabeza, para no volverse loco? Es que ni siquiera te lo planteas. Ser campeón del mundo, a la edad que sea, supone cumplir tus objetivos y sentirte satisfecho porque lo has hecho al menos un poco mejor que el resto de pilotos de élite que compiten contra ti. Pero sí es cierto que alguna vez, tiempo después, en el hotel o ya de vuelta en casa, te miras en el espejo y te dices: “¡Soy campeón del mundo!”. Y te da vértigo.

“Competir a este nivel supone un sobresfuerzo mental que a la larga se paga”

¿Qué expectativas tiene de cara a esta nueva temporada? Cada carrera, cada temporada, es distinta a la anterior. Ha habido grandes cambios en la parrilla, Maverick Viñales [que ganó la primera carrera en Qatar] del estará en Yamaha y podría competir por el título, es un incógnita lo que Jorge Lorenzo podrá hacer con Ducati y Valentino Rossi y Dani Pedrosa siguen ahí.

Lleva casi 20 subido a una moto. ¿Se imagina compitiendo al máximo nivel dentro de otros 10 o 15 años? Si el físico y la mente me acompañan, por qué no. Este deporte se ha acelerado muchísimo en los últimos tiempos. Parece que si con 17 años, aunque aún seas un niño, no has debutado en un Mundial, ya no vas a llegar a nada. Y ya ni siquiera es habitual que los jóvenes acaben de formarse en Moto3 o en Moto2. Si no pasas deprisa a Moto GP parece que tu progresión se ha frenado y que no eres un verdadero piloto profesional. Todo eso causa un desgaste importante. Físico, si tienes mala suerte con las caídas y las lesiones, pero sobre todo mental, porque el cerebro se cansa de funcionar a toda velocidad y de sufrir esos niveles de estrés.

Camiseta Calvin Klein Underwear, vaqueros Pull&Bear y sudadera Marc Márquez x Pull&Bear.
Camiseta Calvin Klein Underwear, vaqueros Pull&Bear y sudadera Marc Márquez x Pull&Bear.

¿Usted sufre sobre la moto? No de manera consciente, porque la adrenalina y las ganas de superarte lo tapan todo. Pero competir a este nivel supone un sobresfuerzo mental que a la larga se paga. Yo no sufro cuando corro. Sí me pongo muy nervioso y sufro muchísimo cuando veo correr a mi hermano [Álex Márquez, cuatro años menor, campeón del mundo de Moto3 en 2014].

¿Él sufre cuando le ve correr a usted? ¡Seguro que sí! Las carreras, vistas desde fuera, imponen mucho respeto. Te das cuenta de lo que hay en juego y acabas pensando en todo lo que no puedes permitirte pensar cuando eres tú el que está sobre la moto.

¿El diseño de ropa se le da tan bien como las motos? Por supuesto que no. Pero soy una persona curiosa y esforzada. Me gusta aprender cosas nuevas e implicarme al máximo en todo lo que hago. Así que cuando Pull&Bear me ofreció ser su imagen para 2017 y lanzar una marca de ropa con mi nombre les dije que quería participar en el diseño de las prendas para asegurarme de que sacásemos al mercado algo con lo que me sintiese identificado y cómodo.

Marc Márquez, que debutó en la categoría de enduro en 1998, viste chaqueta Gucci.
Marc Márquez, que debutó en la categoría de enduro en 1998, viste chaqueta Gucci.

Juventud, fuerza, sacrificio y trabajo en equipo son las características que la marca dice compartir con usted. ¿Se reconoce en todas esas cualidades? Soy joven, eso es evidente. Soy uno de los pilotos más precoces de la historia, acostumbrado desde siempre a competir contra rivales con mucha más edad y experiencia que yo. En cuanto al sacrificio y el trabajo en equipo, lo son todo en este deporte. Yo me vacío sobre la moto, lo doy todo, pero al mismo tiempo sé que represento a todo un equipo, mi marca, mis mecánicos, mi gente, y que sin ellos no soy nada.

¿La moda es importante para usted? Cada vez soy más consciente de lo que me pongo, sí. Entiendo que la ropa forma parte de la imagen que muestras al mundo y que, de algún modo, tiene que reflejar cómo eres.

¿Y cómo es usted? Normal. Una persona hogareña, de costumbres tranquilas, muy familiar y muy fiel a mi círculo, a mis amigos de siempre. Nunca me pondría ropa estridente, que me hiciese sentir incómodo o que hiciese pensar a mi gente que he cambiado, que el éxito se me ha subido a la cabeza.

Maquillaje y peluquería: David López Escobar (Kasteel). Asistente de fotografía: Pedro Beraldo. Asistente de estilismo: Pull&Bear.




Fuente: El país

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