Un día a la exalcaldesa Manuela Carmena, cuando todavía estaba en el cargo, un niño le hizo una pregunta: “¿Por qué todos los políticos mienten?”. Una cuestión que a Carmena se le quedó en la cabeza. “Nos tendría que conmocionar que los niños piensen que los políticos, los adultos más emblemáticos que nos representan, mienten”, ha dicho la exmandataria que acaba de publicar un libro dedicado a los más jóvenes: A los que vienen (Ediciones Aguilar), un diálogo intergeneracional en el que trata temas como el feminismo, la Historia, la dictadura o la figura de Greta y el cambio climático. Un volumen que habla a los jóvenes, un colectivo al que pocos se dirigen.

“Es fundamental escuchar a las siguientes generaciones”, ha incidido Carmena en la presentación del volumen en el Café Comercial. “Creo que a tus hijos hay que contarles tu vida; hablar de temas de actualidad con mucha claridad porque la educación es una permanente conversación”. Desde que dejó el Ayuntamiento, la exalcaldesa ha recuperado tiempo y libertad sin tener continuamente el foco mediático encima. Como le parece necesario ese “diálogo intergeneracional”, este primer libro —Carmena está preparando otro de cuentos— se dedica a ello: “Hay un montón de jóvenes que quieren cambiar el mundo ética y estéticamente. Pero no les hablamos de algunas cosas porque nos da vergüenza”. Como muestra de que quiere hablar directo y sin tapujos, el primer capítulo de A los que vienen se dedica a Carlos III y el sexo.

Gran defensora del progreso —“Ha sido clave para el avance de la Humanidad”—, Carmena ha relatado cómo en el siglo XIX había personas “reaccionarias” que se oponían a que la educación básica fuese obligatoria. “Decían que el Estado no podía obligar a los padres a educar a sus hijos o que los pobres no tenían necesidad de aprender. Eso nos enseña que no hay que tener demasiado respeto por lo que nos han dicho que supuestamente tiene que ser siempre así”, ha incidido la exjueza. Pone como ejemplo no solo la universalización de la educación, sino también la lucha de Madrid contra el chabolismo: “Nuestra ciudad fue capaz de vencer el chabolismo. Debajo del parque de las tetas de Vallecas había un enorme poblado de chabolas. La gente decía que siempre sería así y mirad, no es verdad. ¿Por qué vamos a aceptar algo que no está bien?”, se pregunta: “Cambiémoslo. No podemos seguir aceptando que algo que no funciona, siga como está”.

“No milito en ningún partido y no tengo ofertas políticas. No concibo la política institucional como una carrera: es un cargo que aceptas puntualmente. Considero que todo el tiempo estamos haciendo política”, ha dicho Carmena que ha rehusado hablar sobre el alcalde Almeida o el errático discurso municipal actual con respecto a Madrid Central o a la sostenibilidad. “Hay que reflexionar sobre la alternancia. Sí que me gustaría haber alcanzado un pacto para terminar cosas, como las obras en el Museo del Capricho que el Ayuntamiento ha paralizado. Me da pena que el Ayuntamiento paralice o desmantele [proyectos ya iniciados]”.

A pesar de ese regusto, Carmena se siente feliz «y dueña de mi tiempo»: “Me han venido bien los cambios”. Se plantea poner en marcha “una fundación para recuperar la ética en la política”; mientras, escribe, da charlas, cuida de su limonero y sigue aprendiendo. «La educación no es un periodo acotado en la vida: es constante. También soy feliz aprendiendo más cosas. La gente feliz, hace feliz a los demás; la gente feliz es más seductora”, ha agregado Carmena que también ha reivindicado la imaginación: “La sociedad actual se resiste a la imaginación. Debemos darle el lugar que se merece en la vida”.

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Fuente: El Pais

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