Manuela no murió sola en su casa de San Fernando, en Cádiz, aunque todo su entorno creyó eso cuando la encontraron dos semanas después de haber fallecido. A Manuela B.B., de 61 años, la mató su pareja un día de mediados de mayo. Ella le había denunciado por maltrato un mes antes. Su caso, lleno de saltos temporales y camuflado en principio como la muerte accidental de una persona que vive sola, ha acabado por convertirse en el de la víctima 29 de violencia de género en lo que va de 2019. Él, de 41 años y original de Puerto Real, fue detenido el pasado lunes y ya está en prisión provisional.

Todo empezó el 3 de junio de 2019, cuando la policía acudió al número 185 de la calle Real de San Fernando. Los vecinos, 16 vecinos de la conocida como Casa Micolta —una casa histórica del siglo XVIII reconvertida en pisos de fin social— avisaron a los agentes, alertados por no tener noticias durante días de Manoli, como era conocida, una de las inquilinas desde hace años de esta promoción de Esisa, la empresa municipal de vivienda de la localidad. La mujer, de 61 años, estaba tendida en el suelo de su dormitorio y en avanzado estado de descomposición.

Manuela llevaba para entonces, al menos, dos semanas muerta. La prensa local publicó el hallazgo de su cadáver como un posible caso de fallecimiento por causas naturales. La conmoción cundió en San Fernando y muchos vincularon su caso al de personas que viven solas y mueren sin que nadie repare en ellas. Pero no era el caso de esta mujer con familia, simpática, amable y que prefería vivir “de forma independiente”, como explicó una de sus amigas cuando en redes sociales se difundió su obituario.

El final de Manoli distaba mucho de ser algo natural o accidental, como pronto sospechó la Policía Nacional, encargada de la investigación de su caso. “Todo estaba revuelto”, asegura un agente. Y había algo más. En abril, Manuela interpuso una denuncia por malos tratos, después de que acudiese al hospital San Carlos de la localidad con el ojo morado y el médico diese parte a la Policía al ver la lesión. La autopsia confirmó lo que no mostró una primera inspección ocular: muerte violenta por asfixia.

Una “relación fugaz”

¿Qué ocurrió desde abril, cuando ella denunció por malos tratos hasta acabar asesinada un día indeterminado de mediados de mayo? Manuela, después de que los agentes acudiesen al hospital y la convenciesen para ir a la comisaría, accedió “reticente” a poner la denuncia por maltrato, según aseguran fuentes policiales, como la mayoría de víctimas de violencia machista una vez que han entrado en el círculo de ese tipo de violencia. Ante la Policía declaró que su pareja le había pegado. Había salido con él durante tres semanas, una relación “esporádica y fugaz” que ya había terminado, tal y como apuntan fuentes cercanas al caso.

Manuela aclaró que el agresor se llama Miguel, dio su número de móvil, pero no supo dar más pistas porque dijo no conocer más detalles sobre él. Con esos datos, agentes de la UFAM (Unidades de Atención a la Familia y Mujer) de San Fernando iniciaron una investigación con pocos mimbres. No consiguieron dar con el agresor.

Con Manuela ya asesinada, su caso avanzó, aunque no sin dificultades, comandado por el Juzgado Número 2 de San Fernando. “Ha sido una investigación compleja”, añade la misma fuente. Tanto es así que, hasta más de un mes después del hallazgo del cadáver de la mujer, la policía no consiguió dar con el presunto culpable, un hombre de 41 años que residía en el la barriada Río San Pedro, de la vecina localidad de Puerto Real. Sus huellas en la vivienda de la que fuese su pareja, le señalaron. El sospechoso fue detenido el pasado lunes, 8 de julio, acusado de los delitos de homicidio y violencia de género y ya ha ingresado en una prisión de El Puerto de Santa María.

El asesinato de Manuela B.B. no ha trascendido hasta que la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género lo ha confirmado este miércoles como otro asesinato machista más. Esta mujer se ha convertido en la víctima 29 de esta lacra en lo que va de año, la 1.005, desde que se comenzaron a registrar casos como el suyo en 2003. “El machismo criminal no da tregua”, ha afirmado el presidente Pedro Sánchez en su cuenta de Twitter.

Al pesar también se ha sumado el propio Ayuntamiento de San Fernando, que guardará un minuto de silencio este jueves durante su Pleno Ordinario, y ha recordado, en un comunicado, que esta es «una gravísima lacra social que supone una violación contra los derechos humanos”. Porque Manoli, esa vecina simpática e independiente de la Casa Micolta en la que todavía un buzón recuerda su nombre, no murió, fue asesinada.

 

El número de atención a las víctimas es el 016, atiende las 24 horas del día en 51 idiomas. No deja rastro en la factura, pero es necesario borrarlo del registro de llamadas.




Fuente: El Pais

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