Cuando Ana García de Oteyza publicó el pasado lunes, 11 de marzo, su carta titulada ‘Incivismo en la ciudad’, seguramente, no podía imaginar que, en los pocos días sucesivos, más de 3.500 lectores y lectoras de La Vanguardia se solidarizaran con ella y reclamaran claramente más “mano dura” contra las conductas incívicas, sobre todo, en Barcelona, y, especialmente, en lo referente a la invasión de las aceras por parte de las motos y bicis.

“Estuve fuera de Barcelona en el mes de diciembre y antes de volver en enero, pensé: ‘Qué bien, por fin Colau ha prohibido bicis y patinetes por las aceras desde el primero de año’. Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he visto que esa prohibición no se cumple, al contrario, ahora hay todavía más de esos vehículos por las aceras”, describe Ana García de Oteyza.






Si les avisas de que está pro­hibido circular por la acera se burlan de ti, te increpan y algunos te dicen que hay suficientes metros para que ellos pasen. Lo de los metros no es verdad, pues en el Eixample esos metros los ocupan las motos aparcadas (que, por cierto, circulan por la acera hasta que encuentran la calle que les conviene) y terrazas. Y, de todos modos, aunque hubiera su­ficientes metros deberían ir por la calzada”.



Según esta lectora de La Vanguardia, “los peatones somos el colec­tivo más numeroso, pero el Ayuntamiento no nos aprecia, no nos hace caso”.

El problema añadido es que “la Guardia Urbana se desentiende del problema, pues ni tiene bastantes agentes ni se ve apoyada por el Ayuntamiento”. Y acababa su denuncia siendo tajante en su experiencia: “A varios de mis conocidos y a mí nos han atropellado bicis y pa­tinetes”.

Turistas en bicicleta circulando por la acera en la Barceloneta.
(Roser Vilallonga)

Días después, otra lectora, Diana Lees, se decidió a mostrar su testimonio, en su carta ‘Las bicis transgresoras’: “Estoy totalmente de acuerdo con la carta de Ana García de Otey­za”, afirmó.






Parece que desde el nuevo reglamento, en vez de disminuir, aumenta el número de bicicletas por las aceras: el otro día me pasaron cuatro en el espacio de 100 metros”.



Al final, la lectora se lo tomaba con cierto humor o ironía: “Ojalá tuviera un bastón mágico como el de Joan de Sagarra, que milagrosamente se enreda con las ruedas de las bicis trangresoras”.

Ante estos testimonios, la sección de Participación de la web de La Vanguardia decidió lanzar una encuesta entre sus lectores y lectoras. La pregunta era clara: ¿Se castiga lo suficiente el incivismo?. Y el resultado, hasta el momento, es más que contundente, puesto que, de las más de 3.500 respuestas recibidas, casi el 100% optan por responder que hace falta más mano dura.

Si quieres dar tu opinión sobre la problemática del incivismo en la ciudad, te invitamos a contestar nuestra encuesta, que aún está abierta:


¿Se castiga lo suficiente el incivismo?




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Fuente: LA Vanguardia

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