Todavía había cierto ambiente de distensión y charla entre el público repartido por el Patio de la Herradura del Palacio Real de La Granja cuando, de repente, el inconfundible violín de Ara Malikian (Beirut, 1968) interrumpe, de la mejor forma posible, todas las conversaciones.

Ajeno a los objetivos de una decena de cámaras que lo rodean, el músico libanés emprende un lento paseo a unos metros del escenario mientras toca la introducción de su concierto con los pies arrastrados por el suelo, a los pies del Palacio Real de La Granja de San Ildefonso (Segovia), con una majestuosidad que parece imitar a los monarcas que allí veraneaban en el siglo XVIII.




Fuente: Agencia Efe

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