El auge del populismo de extrema derecha en Europa no es un fenómeno que se explique sólo por causas endógenas como la crisis económica del 2008, el descrédito de los partidos tradicionales y la corrupción. Además de las conocidas injerencias del Kremlin, existe también un grupo de multimillonarios norteamericanos, de ideología ultraderechista y cercanos a Donald Trump, que, de modo abierto o taimado, financian campañas para fomentar el extremismo y desestabilizar el Viejo Continente, según denunció el diario francés
Le Monde
en su edición del viernes.

El activismo de los círculos ultraconservadores estadounidenses –y en particular de Steve Bannon, ex consejero de Trump– en Europa es algo ya conocido, pero la investigación de Le Monde fue más allá e identificó a los financiadores de las campañas, las organizaciones que utilizan, los medios de comunicación que participan, algunas acciones concretas y sus beneficiarios.





Uno de los protagonistas de la ofensiva es el californiano Robert Mercer, copresidente del hedge fund (fondo de inversión de alto riesgo) Renaissance Technologies, y uno de los grandes donantes de Trump. Mercer y su hija Rebekah ya crearon
Breitbart News
, el medio digital que dirigió Bannon. Este empresario fundó luego el instituto Gatestone, un think tank concebido para influir en Europa.


Tienen ayuda financiera el holandés Wilders, la francesa Le Pen y la extrema derecha alemana

Otro de los instrumentos de las campañas es el Rebel Media Group, con base en Canadá, que edita el medio digital The Rebel. Al frente está el empresario Ezra Levant. Recientemente The Rebel envió a Francia a dos periodistas para filmar vídeos sensacionalistas durante las manifestantes de los chalecos amarillos. Ya durante la campaña presidencial del 2017, The Rebel contribuyó a difundir el escándalo denominado MacronLeaks, sobre la filtración de correos electrónicos del equipo del hoy presidente.

Un empresario vinculado a Rebel Media y que paga sueldos de los periodistas es Robert Shillman, de Boston, fundador de la compañía de alta tecnología Cognex Corporation. Su especialidad es fomentar la propaganda antiislámica. Para ello cuenta con el centro Horowitz. El dinero para sus causas fluye a través de múltiples canales, desde fundaciones a becas individuales. Shillman ha sido especialmente activo en Holanda, donde ha dado apoyo al líder ultraderechista Geert Wilders. En el 2018, el diario londinense The Times reveló que cuatro militantes de extrema derecha británicos próximos a Nigel Farage, uno de los más entusiastas líderes pro Brexit, habían recibido financiación de Shillman.






‘The Times’ reveló que cuatro militantes de extrema derecha británicos próximos a Farage habían recibido financiación

Además de la propaganda pura y dura, en el universo que se mueve gracias a los dólares de magnates estadounidenses de extrema derecha también hay compañías que prestan servicios técnicos muy útiles para las campañas electorales, como la agencia de comunicación digital Harris Media, con base en Austin (Texas). Ésta participó en la campaña del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en los comicios del 2017, en los que obtuvo un 12,6% de votos y 94 escaños, un éxito nunca visto desde el final de la II Guerra Mundial para una fuerza de extrema derecha. Harris Media trabajó en la identificación de perfiles de votantes para vehicular de manera certera la propaganda electoral. La agencia texana también colaboró, aunque a un nivel menor, con la campaña presidencial de Marine Le Pen, la líder del Frente Nacional –hoy Reagrupamiento Nacional – y en la reelección del presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, para quien elaboró vídeos denigratorios sobre sus rivales.








Fuente: LA Vanguardia

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