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‘Mafia capitale’ no era una mafia | Internacional


La sentencia iba a ser histórica. Por primera vez, un tribunal tenía que reconocer oficialmente la existencia de una gran mafia en Roma. La quinta de Italia. Así lo señalaron los dos fiscales de la capital, la policía y ríos de tinta escritos por los periodistas durante cuatro años. Pero después de 230 audiencias, 46 imputados (16 con el 416 Bis por asociación mafiosa), políticos, funcionarios y un legendario exterrorista tuerto de la ultraderecha que fue capaz de estar en todas las cloacas italianas desde los años 80 y dirigía la organización conocida ya como Mafia Capitale, los jueces han decidido que el caso no va más allá de un gran asunto de corrupción. El delito de asociación mafiosa ha sido excluido de las elevadas condenas. Termina así un maxiproceso con tintes a las viejas investigaciones judiciales de los años 90 y ramificaciones con casi todos los asuntos más turbios de la historia reciente de Italia.

En el vértice de la organización criminal se encontraba Massimo Carminati, también conocido como el tuerto, el rey de roma o el negro, por el personaje que se le dedicó en Romanzo Criminale, una de las series de éxito italianas. Antiguo sicario de la legendaria Banda de la Magliana, perdió un ojo en un enfrentamiento con la policía. La juez ha tenido que parar y coger aire varias veces mientras leía la sentencia y enumeraba todos los delitos que le costarán 20 años de cárcel. Él era el brazo armado, el músculo de una organización que utilizaba la amenaza borrosa de la intimidación para lograr decenas de concursos públicos. Pero no es el capo de ninguna mafia. Solo un criminal cuya vida se ha prestado estos años a la mejor literatura periodística. Algo que deja en muy mal lugar a la Fiscalía de Roma, a quien algunas voces ya acusan de banalizar el concepto de asociación mafiosa. Al menos hasta que otro tribunal vuelva a pronunciarse ante un previsible recurso.

Pero más allá de este concepto, la organización y las penas -aunque se hayan reducido sustancialmente- responden a la envergadura de un caso único en los últimos años. Entre los condenados hay funcionarios y un único político, el exjefe del grupo del Partido Democrático (PD) en la región, Luca Gramaziano, 11 años de cárcel, y un administrador público, Franco Panzironi, del equipo del exalcalde de Roma, Gianni Alemanno. Deberá cumplir 10 años de cárcel. También ha sido condenado a 6 años de cárcel, Mirko Coratti, expresidente del Consejo del Ayuntamiento de Roma y miembro del PD.

Ningún juez, fiscal o policía fueron capaces de explicar mejor que Carminati a qué se dedicaba la Mafia Capitale. “Los vivos están arriba y los muertos abajo. Y nosotros estamos en el medio. Porque en este mundo de la Tierra Media todos se encuentran. A los del mundo de arriba les interesa que alguno del mundo de abajo les haga cosas que no puede hacer nadie, y entonces todo se mezcla”. El tribunal ha decidido que el mundo de en medio, como se dio en llamar el caso, se consuma en el infierno. Pero como ha sostenido la abogada de Carminati, “se ha demostrado que Mafia Capitale no existe”. Ahora, su cliente podrá abandonar el 41 Bis, el durísimo régimen carcelario que solo puede aplicarse a los detenidos o condenados por actividad mafiosa.

La otra cabeza de la organización era Salvatore Buzzi, un empresario vinculado a las cooperativas izquierdistas y relacionado con la delincuencia después de haber pasado una larga temporada a la sombra por el asesinato de un viejo socio. De hecho, fue en la cárcel donde conoció a Carminati y trabaron amistad. La juez le ha impuesto 19 años de cárcel. Está demostrado que pagó durante años a políticos y funcionarios para hacerse con contratos de la basura y la jardinería de la ciudad. La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi (Movimiento 5 Estrellas), se ha congratulado al final del juicio por la sentencia. “Es una herida muy profunda para la ciudad. Pero tenemos que mantener la guardia muy alta. Una asociación criminal ha sido capaz de condicionar las decisiones políticas de una ciudad como Roma”.

Mafia Capitale explica, en parte, por qué la degradación que vive la ciudad en los últimos años es algo sistémico. Señala también por qué los fondos para centros de inmigrantes, limpieza callejera, para el transporte público nunca eran suficientes. Su poder era absoluto y, lo más preocupante, el grupo actuaba de forma independiente de quién gobernase. En una de las escuchas policiales a un colaborador de Carminati, este resumía el camino del éxito a través de los distintos alcaldes: “Con Rutelli empezamos a crecer. Con Veltroni nos fue bien. Pero con Alemanno, sobre todo en los aspectos sociales, hemos triplicado las ganancias”. Tampoco cambió nada la llegada en 2013 de Ignazio Marino, un cirujano que se consideraba a sí mismo un marciano en Roma y a quien precedía su fama de honestidad. En otra escucha, Salvatore Buzzi, lo explicaba así: “Si Marino se queda de alcalde otros tres años y medio, nos comemos Roma”.

El Ayuntamiento de Roma, donde el M5S llegó con la promesa de hacer una limpieza radical, es un pozo sin fondo en el que el pasado regresa una y otra vez. Ayer la agencia Ansa publicó que 70 de los 190 altos funcionarios del Campidoglio han sido investigados en los últimos tiempos por delitos que van del abuso de poder a la corrupción (el 36,8%). Solo en el último año han llegado 10 imputaciones por hechos ocurridos entre cuatro y cinco años atrás.




Fuente: El país

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