El 1 de diciembre de 2018 se puso en marcha Madrid Central, una de las medidas estrella de Manuela Carmena. Se trata de un área de bajas emisiones a la que solo pueden acceder los vehículos de los residentes y los ecológicos (ECO y Cero); los demás coches pueden acceder siempre que tengan etiqueta (B o C) y aparquen en un aparcamiento de uso público. Las cuatro Áreas de Prioridad Residencial (APR) puestas en marcha por el PP quedaron integradas dentro de Madrid Central. La medida ha reducido la polución en la capital hasta niveles históricos.

El acuerdo total para una revisión de Madrid Central no parece sencillo y necesitará de mayoría absoluta en el pleno para cambiar la Ordenanza de Movilidad Sostenible. De momento, el alcalde del PP ha anunciado una moratoria que suspenderá las multas durante un periodo no determinado. Esto supone levantar la veda a las restricciones de tráfico en el centro, puesto que no habrá ningún elemento sancionador que lo evite. Los coches podrán acceder a todo el centro, incluyendo las antiguas APR (Embajadores, Cortes, Ópera y Las Letras).

La postura del partido ultraderechista Vox, por ejemplo, es eliminar completamente Madrid Central. En el bloque de la derecha, solo Ciudadanos ha sido respetuoso con la iniciativa de Carmena, no se plantea eliminarlo y solo ha matizado que cambiaría “todo aquello que no haya funcionado y mejorarlo, pero siempre teniendo en cuenta la opinión de los afectados”, sin especificar qué cambios serían estos. Más Madrid y PSOE apuestan por mantenerlo e incluyo ampliarlo. Los comerciantes, que han sido críticos con la medida, tampoco piden eliminarla, sino más permisos para poder acceder con sus vehículos y atender a sus negocios y clientes.

Entre los planteamientos del PP figura que los coches podrían circular libremente por algunas de las arterias principales del centro, como Gran Vía, Atocha o Toledo, si bien las dos primeras tienen ahora aceras más anchas y menos espacio para los coches. Otra de las medidas que plantea Almeida es instalar paneles informativos en las entradas del área restringida para informar de las plazas libres en los aparcamientos de uso público, a las que pueden acceder libremente los vehículos con etiqueta ambiental (todos, salvo los más antiguos). En este tema no parece que vaya a haber ninguna polémica, ya que el plan inicial de Carmena ya incluía esta medida, aunque no se ha llevado a cabo.

Mientras, la Comisión Europea continúa monitoreando la calidad del aire en Madrid. Si finalmente se eliminara Madrid Central, el procedimiento sancionador no se activaría automáticamente, pero podría obligar a tomar medidas alternativas, dado que Bruselas intervendrá si los niveles de partículas contaminantes superaran los límites permitidos. Además, varias asociaciones llevarán el asunto a los tribunales si finalmente se deroga Madrid Central.




Fuente: El Pais

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