Dos años le han bastado a Madonna para aburrirse de Lisboa. Si bien hace unos meses llamaba a su nuevo lugar de residencia “el paraíso”, parece que ahora el país luso se le ha quedado pequeño a la cantante.

La revista portuguesa Vidas ha confirmado que la cantante de Like a prayer no ha renovado el contrato de alquiler del hotel-palacio Ramallete, una residencia de doce de habitaciones en el barrio de Lapa, donde ha estado viviendo el último año. La citada revista añade que en marzo ella y su familia se trasladarán a un hotel de lujo en la misma ciudad, y que su partida definitiva de Portugal estaría programada para el próximo setiembre.








El motivo por el que la estrella escogió Lisboa en 2017 fue que su hijo adoptivo de 11 años, David Banda, había entrado en un equipo de fútbol llamado Benfica’s academia de jóvenes. Durante su estancia en Lisboa, muchos medios han señalado el trato de favor que ha recibido la cantante durante su estancia en el país.

El Gobierno de Portugal aceleró su permiso de residencia en tiempo récord y algunos meses después el ayuntamiento de Lisboa le buscó un aparcamiento para su flota de vehículos por solo 720 euros al mes en un barrio saturado por los coches. El semanario luso Expresso publicó el pasado setiembre que el Ayuntamiento de Lisboa le había cedido a Madonna un amplio espacio detrás del Palacete Pombal, un edificio del siglo XIX propiedad del consistorio y muy próximo a la residencia de Madonna. La falta de detalles sobre las circunstancias en las que se produjo el acuerdo ha levantado suspicacias entre los políticos municipales y la prensa lusa.








Según han contado allegados de Madonna, la intérprete no estaría feliz con la paz y tranquilidad de Lisboa. “El paraíso” se le habría quedado pequeño porque ya conoce todas las fiestas, ritmos y músicos que le ofrece la ciudad. Por eso, volverá a vivir entre Nueva York y Londres, ciudades en las que a Madonna le sobran los entretenimientos. Lo que pasará ahora con la carrera futbolística de su hijo David está aun por determinar.


La intérprete no estaría feliz con la paz y tranquilidad de Lisboa









Fuente: LA Vanguardia

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