El último álbum de Madonna, Madame X, está dando muchísimo juego. Puede que Medellín no fuera del agrado de todo el mundo y que su discutida actuación en Eurovisión no ayudase mucho al arranque de la promoción del disco, pero esta era está realmente generando un sinfín de gratas noticias. Y, lo que es más importante, a diferencia de Hard Candy, MDNA o Rebel Heart, al fin está de vuelta la diva que va a contracorriente de las modas y hace simple y llanamente lo que se le antoja. Sin ir más lejos, ahí está el recién estrenado vídeo de God Control, en el que ha vuelto a contar con el director Jonas Åkerlund.

Como hace poco más de un año ocurriera con This Is America, el controvertido vídeo de Childish Gambino, medio mundo está hablando sobre la última pieza audiovisual de la artista. ¿El motivo? En algo más de ocho minutos hace un llamamiento para que la sociedad estadounidense abandone la posesión de armas. Los hechos transcurren en un club gay al igual que Pulse, la discoteca de Orlando en la que el 12 de junio de 2016 murieron 50 personas y otro medio centenar terminaron heridas. Tampoco es casualidad que la canción sea del género disco, algo así como una versión alocada de Deeper and Deeper: en la segunda mitad de los años setenta clubes como Studio 54 o el Paradise Garage eran auténticos paraísos en los que cada uno podía ser cómo quisiera sin necesidad de aparentar nada. Por entonces no había nada más democrático que la pista de baile.

Aunque I Rise, también en Madame X, quiere conmemorar el medio siglo de los disturbios de Stonewall (el catalizador que en 1969 impulsó el movimiento moderno en defensa de los derechos LGTBI), el tema arranca con la voz de Emma González. Dicha joven de 19 años sobrevivió al tiroteo que hubo el 14 de febrero de 2018 en la Escuela Secundaria Stoneman Douglas de Parkland, en Florida, y se hizo mundialmente conocida cuando, apenas tres días después de la tragedia, hizo un discurso que rápidamente se viralizó.

Paradójicamente, Jesse Hughes criticó las palabras de González cuando su banda, Eagles of Death Metal, fue precisamente la que estaba tocando en la parisina sala Bataclan la noche del 13 de noviembre de 2015, en la que 89 personas fueron cruelmente asesinadas por el Estado Islámico. Madonna, que por entonces estaba paseando por Europa su Rebel Heart Tour, no varió ni un ápice su hoja de ruta. Es más: el 9 de diciembre, tras actuar en la arena de Bercy, tomó un coche hasta la Place de la République de la capital francesa y, ya de madrugada, cantó Like a Prayer, Ghosttown e Imagine de John Lennon ante los sorprendidos transeúntes que ahí se encontraban.

A pesar de ello, hay quienes están aprovechando el vídeo de God Control para criticar a la estrella. ¿El motivo? En múltiples ocasiones se ha valido de la violencia, con mayor o menor acierto, en el pasado. Sin ir más lejos, el propio Åkerlund se encargó en 2003 de la dirección del polémico videoclip de American Life, en el que pretendía criticar públicamente la Guerra de Irak a través de una pasarela de moda bélica. La pieza causó tanta controversia que en su país tildaron a la intérprete de Vogue de ser una mala patriota y una paria social como en los tiempos de Erotica y Sex. Se vio en la obligación de retirarlo y lanzar una versión muchísimo más inofensiva e intrascendente.

En vídeos como Die Another Day, o anteriormente en What It Feels Like for a Girl (este último dirigido por su ex, Guy Ritchie), ya pudimos verla coqueteando con la violencia en pro de la ficción pop. Pero en estas últimas horas algunos, asimismo, le están recordando que no hace tanto, en 2012, durante su The MDNA Tour, no tuvo reparo alguno en interpretar ante decenas de miles de personas cada noche Gang Bang y Revolver con una pistola en la mano. Ella misma aprovechó una entrevista en Good Morning America para declarar “eso sería como decirle a la gente que no lleve armas en una película. Quiero decir, las armas no matan a las personas; las personas matan a las personas”.

La controversia desde sus inicios siempre ha perseguido a la diva. Puede que haya lucido pretéritamente armas simplemente porque el espectáculo se prestaba a ello o porque reforzaba su narrativa (en el caso de las giras), pero nadie puede discutir el gran impacto que God Control ha tenido en la red en estas horas. Madonna es Madonna, precisamente, porque es de las pocas capaces de detener el mundo cuando se lo propone. Jamás se debería criticar un mensaje tan poderoso y necesario como el que acaba de lanzar.

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Fuente: El Pais

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