El Mad Cool ha cerrado este sábado la última de las cuatro jornadas que el festival ha celebrado en su cuarta edición. En total, 186.128 asistentes han pasado por el recinto ubicado al norte de la ciudad de Madrid. Menos público que en 2018 pero sin ningún sobresalto. El año pasado el evento vendió todas las entradas y reunió a 80.000 personas cada día, sufriendo una problemática primera jornada protagonizada por las aglomeraciones y las largas esperas para entrar al recinto. En esta ocasión el mal sabor de boca del pasado no ayudaba y el cartel, para muchos, no era el mejor de la historia de esta cita musical, pero quizás, estos hayan sido los dos factores clave para que, por fin, todo haya salido bien.

La fiesta de bienvenida, que sirvió para calentar motores y logró congregar a 47.500 personas —las mismas que acudieron el jueves—, fue una prueba de fuego y se vivió como una ensoñación. Este milagro fue obra de Rosalía, que cambió el guion de la corta historia del festival de Valdebebas firmando un estreno sin sobresaltos o como diría la autora de El Mal Querer, «con altura». Se observó más y mejor organización, claridad para acceder y una premonición: el aforo ideal del Espacio Mad Cool son 50.000 personas. Y así se demostró en los siguientes cuatro días de fiesta, en los que no lograron superar esta cifra pero sí algo mucho más importante, que todos hayan disfrutado plenamente de la experiencia.

Está claro que las críticas siempre van a estar ahí, el público es y debe ser exigente, y se puede pedir más presencia de bandas españolas, que haya menos colas o que haya más papel en los baños, pero también hay que reconocer lo bueno, y este año, finalmente, tras tres ediciones con incidencias, en el Mad Cool ha reinado la música. Bon Iver, The National, The Cure, The Smashing Pumpkins o Prophets of Rage han cumplido con las expectativas que los colocaban en la parte alta de la programación, pero la segunda línea también ha estado a la misma altura: Vampire Weekend, Vetusta Morla, Eric Prydz, Robyn o Gossip han ofrecido grandes espectáculos. Así como la tercera fila, compuesta por artistas que han ejercido de cabeza de cartel: Iggy Pop, Sharon Van Etten, Jorja Smith o Jon Hopkins, han sido algunos de ellos.

Iggy en el Mad Cool 2019. Daniel González Daniel González/GTRES

Este año, el Mad Cool ha escuchado a la gente y se ha notado. Sobre todo en las primeras filas de los escenarios, donde por fin, el público ha podido bailar más cerca que nunca de los artistas. Tras las criticadas zonas VIP de 2018 que evitaban este momento, la cuarta edición ha eliminado estos espacios. De esta forma, las gradas ubicadas en los laterales del recinto —con piscina incluida— y las torres ubicadas frente a los escenarios principales han sido las únicas ubicaciones exclusivas que tanto famosos como invitados VIP, han disfrutado en esta edición. Las entradas para adquirir estos privilegios se han vendido por 400 euros, un pase con el que sus dueños han obtenido otras ventajas como un acceso exclusivo al recinto.

La reducción de siete a seis escenarios también ha sido otro de los factores clave para que los flujos de gente hiciesen mucho más cómoda la experiencia. Además, esta nueva disposición ha logrado que zonas clave, como la de restauración, hayan estado menos colapsadas que en años anteriores. Y en este nuevo mapa, además de la habitual noria, el Mad Cool ha contado con otro juguete sorpresa, la pista de coches de choque que ha montado Mahou. Una atracción que ha rendido homenaje al sonido Caño Roto donde han sonado canciones típicas de verbena como Sarandonga y que también se ha transformado en escenario para celebrar conciertos sorpresa como el de Los Chichos.

Los Chichos en el escenario Vibra Mahou.
Los Chichos en el escenario Vibra Mahou.

Este sábado, la jornada con más público del festival, el director del festival, Javier Arnáiz, ha hecho balance sobre el futuro en la Cadena Ser, donde se mostró contento con la evolución de esta cuarta edición. También se felicitaba por haber escuchado al público y dejaba claro que este era el camino a seguir, especificando que hay líneas rojas que el Mad Cool nunca va a cruzar, como el reguetón. Lo que está claro es que el futuro pasa por lo vivido este fin de semana en Madrid, y que por supuesto, a partir de aquí, solo se debería ir a mejor. Por el momento, ya hay fecha para 2020, 10, 11 y 12 de julio, una quinta edición que, esperemos, provoque la sensación habitual que debe reinar el día después de un festival: la nostalgia.




Fuente: El país

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