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Macron defiende la soberanía alimentaria europea

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El presidente francés, Emmanuel Macron, ha defendido la soberanía alimentaria europea, con un énfasis en la calidad de los productos y la defensa de la salud y del medio ambiente, frente a la ofensiva de otras potencias que actúan con puros criterios comerciales.

Macron visita este sábado el Salón Internacional de la Agricultura, en París, una cita anual muy importante dada la relevancia del sector. Como ya hizo el año pasado -con una presencia de más de 12 horas en la feria-, el jefe de Estado tiene previsto dedicar la entera jornada a hablar con representantes de todas las áreas de producción, desde el porcino a los viticultores, desde los fabricantes de queso a los propietarios de granjas avícolas. A nadie se le escapa que la proximidad de las elecciones europeas, el 26 de mayo, obliga todavía más a mostrar interés y sensibilidad.





Macron ha ensalzado la política agrícola comunitaria (PAC), base de la construcción europea desde hace más de 60 años y de la que Francia ha sido la principal beneficiaria. El presidente ha llamado a “reinventar” la PAC ante la perspectiva del Brexit y de los nuevos desafíos. Según él, los peligros no sólo son externos -la agresividad de actores como Estados Unidos, Rusia o China- sino también internos, debido a los países tentados a “renacionalizar” la PAC. “La Europa agrícola es un bien que hay que proteger, a cualquier precio”, ha insistido. Para Macron, la “civilización” europea “de la gastronomía, del buen comer, del arte de vivir” depende de un sistema agroalimentario potente y autónomo. Uno de los problemas que deben superarse, recalcó el presidente, es la dependencia crónica del pienso de soja importado. Sin soberanía en este terreno, la UE se arriesga a que le sean impuestas normas, estándares y precios. Macron ha llegado a hablar del riesgo de sufrir un “diktat” exterior en un área tan sensible como la alimentación, que “no será nunca una mercancía como las otras”.

Entre los agricultores y ganaderos franceses existe desde hace años un profundo malestar por las dificultades para seguir adelante con su actividad. La tasa de suicidios es alta. También existe el problema del envejecimiento, del relevo generacional, que no está garantizado. La presión de los ecologistas, que exigen menos pesticidas, es cada vez mayor. También se está produciendo el acoso creciente de grupos de veganos fanáticos que han realizado acciones violentas contra explotaciones ganaderas y contra carnicerías.

El recorrido por el Salón Internacional de la Agricultura es un examen de empatía que todos los políticos franceses deben pasar. Algunos han sido más hábiles que otros. Uno de los mejores fue el presidente Jacques Chirac, quien había desarrollado la habilidad de simular perfectamente que bebía las copas de vino u de otros alcoholes que le iban ofreciendo en los diversos ‘stands’, pero sin ingerir de verdad el líquido, de lo contrario no hubiera asegurado que llegaba sobrio al final del día.








Fuente: LA Vanguardia

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