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LVMH apuesta por los viajes y las experiencias de lujo | Estilo

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El lujo, además de en los objetos, reside cada vez más en las experiencias, en vivencias únicas y cargadas de exclusividad. Bien lo sabe Bernard Arnault, que ha decidido dar un importante salto en su negocio. El empresario, presidente del grupo LVMH, ha tomado la decisión de adquirir para su conglomerado la cadena de hoteles Belmond, una de las más lujosas del mundo y valorada en unos 2.800 millones de euros. La operación se ejecutará a lo largo del primer trimestre de 2019.

Belmond es uno de los grandes estandartes del lujo en cuanto a alojamientos, y cuenta en su haber con medio centenar de hoteles, entre ellos algunos de los más famosos del planeta, en 24 países. Destaca en su portfolio el célebre y cinematográfico hotel Cipriani de Venecia, un palacio del siglo XV situado en la Giudecca, una isla del Gran Canal, y por cuyas habitaciones han pasado Ernest Hemingway —que en 1948 vivió en él un mes junto a su esposa—, la reina Isabel II, Maria Callas, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, Ronald Reagan y Tom Cruise. Un hotel cuyo bar, Harry’s, casi supera en fama al establecimiento principal. Pero Belmond también cuenta con joyas como el Copacabana Palace, un palacete sito en la misma playa de Río de Janeiro; el Splendido de Portofino; y el Belmond Sanctuary Lodge, el único hotel que está dentro del complejo de Machu Picchu, en Perú. En España cuentan con La Residencia, en Deià, Mallorca. También cuentan con cruceros fluviales por la Borgoña, en Francia, y por Myanmar, además de con trenes como el mítico Orient Express.

Este tren unía originalmente París con Constantinopla, hoy Estambul, en un viaje que a finales del siglo XIX y principios del XX era considerado el summum del lujo y el refinamiento. Aunque dejó de estar en servicio primero en los años setenta y luego en 2009, Belmond lo recuperó con un recorrido entre Londres y Venecia que dura 24 horas y pasa por Francia y Suiza. Hoy cuenta con tres restaurantes de alta cocina; además, sus vagones siguen siendo de los años veinte y treinta y constan de salones, sofás y dormitorios con literas. El viaje cuesta más de 2.500 euros. Alguna vez al año el tren viaja hasta Estambul, el destino que le hizo famoso. Entonces la experiencia, de cinco días, roza los 10.000 euros.

En un año, entre septiembre de 2017 y el mismo mes de 2018, esta cadena hotelera con más de 40 años de historia logró facturar 500 millones de euros y tuvo unos beneficios de 140 millones; una cifra nada despreciable, pero no demasiado significativa al lado de los casi 43.000 millones del conglomerado del lujo. Ahora Belmond pasará a engrosar la ya de por sí abultada cartera de LVHM (siglas de la casa de piel Louis Vuitton, el champán Moet y los coñacs Hennessy). Se convertirá en una de las 70 marcas que agrupa, entre las que están Loewe, Givenchy, Celine, Marc Jacobs o Fendi, además de las joyerías Bulgari y Chaumet o las perfumerías Sephora. El año pasado su dueño, Bernard Arnault, ya dio un golpe sobre la mesa al hacerse con toda la firma Christian Dior —de la que hasta entonces poseía el 74%— en abril de 2017 por nada menos que 12.150 millones de euros.

La operación ayudó a consolidar la fortuna de Arnault, de 69 años, y su familia, que están en el puesto número cuatro de personas más ricas del mundo, por encima de Mark Zuckerberg o Amancio Ortega, y primeros de Europa. Una fortuna que se estima en casi 63.000 millones de euros, y casi se duplicó gracias a la compra de Dior. Esta operación con Belmond, aunque de menor magnitud, seguramente también le de un impulso a su ingente patrimonio. 




Fuente: El país