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Love of Lesbian: «Está todo por hacer»


Son antinostálgicos, pero sucumben a una buena fiesta de cumpleaños. Que una cosa es ponerse brasas con el pasado y otra comerse la tarta. Love Of Lesbian celebran sus dos décadas de existencia con el lanzamiento de un DVD grabado en directo en el WiZink Center de Madrid y con una gira que solo pisa tres ciudades para soplar las velas. En Madrid, hoy y mañana (en doble sesión) en el Circo Price.

–El DVD en directo es algo que ayuda a hacer una compañía grande, Warner.

–Julián Saldarriaga: Exacto. Teníamos ese compromiso y el Palacio de los Deportes nos parecía un hito, porque venimos de lo más humilde.

–Santi Balmes: De palacitos de deportitos. Con la trayectoria que llevábamos había que hacerlo. No sabes si habrá un momento mejor.

–¿Qué sintieron aquella noche?

–S. B.: Una mezcla apabullante de cosas, entre euforia, tensión, responsabilidad, presión… porque no quieres que la gente se dé cuenta de que se está grabando, porque eso entorpece.

–J. S.: Me da muchísimo respeto esa magnitud de 14.000 personas, porque somos dominadores de un terreno de 800 a 2.000, pero más, no sabes si llegas al final del recinto. Yo lo viví con distancia narcótica y no fui consciente hasta que llegamos a «Segundo asalto», que la hicimos en acústico y se apagaron las luces y se encendieron los teléfonos. Y me sentí en un abismo y tuve que hacer un esfuerzo por tener presencia. Casi me costaba saber qué acorde venía después y necesité autocontrol.

–¿Tienen miedo de que se les acaben los trucos?

–S. B.: Es inevitable. Cuando acabas un disco y vas hacia el otro, te quedas colgado en el aire. Como un trapecista que pasa de un trapecio al otro y das el mortal y no sabes si te agarras o te caes… a la red, esperemos. Tienes que estar preparado para momentos de inspiración nula. Siempre digo que si te quieres dedicar a esto tienes que estar preparado para el fracaso.

–¿Se han sentido tentados por mirar el álbum de fotos?

–S. B.: No soy nada dado a los ejercicios retrospectivos. No me gustran, porque no encuentro qué puedo ganar u obtener mirando al pasado. Al contrario, me da miedo mirar al pasado y ver que ya lo he hecho todo, o pensarlo. Tengo la sensación de que está todo por hacer. No soy nada nostálgico o melancólico. Lo que queda por delante es más interesante. Si miras atrás, calibras las cosas en las que has fracasado y empiezas a acotarte, a decir: «Eso no lo voy a hacer porque no funcionó». Pero cuidado, porque igual ahora funcionaría. Soy fanático de desaprender. Porque no estamos haciendo edificios o puentes, sino que trabajamos con un material muy voluble que son las emociones y por eso tienes que estar siempre abierto. No tengo una querencia ni obsesión por el pasado. De momento me niego a ello.

–¿Qué opinan de la cosa catalana?

–S.B.: ¿Pero va a ser el titular?

–Aún no lo puedo saber.

–S. B.: Es que estamos hartos de entrevistas de media hora que se titulan con los últimos tres minutos de la pregunta política. Yo pienso que esto ya es una batalla mediática y nadie se porta honradamente.

–J. S.: Hay una banalización de la política y un borreguismo de la sociedad civil de los dos lados. Lo que pasa es que a nosotros un titular nos acompaña toda la vida y un político puede salir rectificando cada semana porque tiene el altavoz de los medios.




Fuente: La razon

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