Los trabajadores de Alcoa han logrado esta madrugada un acuerdo con la empresa que desbloquea la venta de las factorías de A Coruña y Avilés (Asturias) al fondo suizo Parter. Los sindicatos, que desconfiaban del acuerdo alcanzado entre las dos empresas anunciado el pasado lunes, finalmente han dado su visto bueno a una operación que supondrá el mantenimiento de la actividad y el 100% del empleo en las plantas al menos durante dos años.

Tras varios días en los que los trabajadores se negaban a ratificar el acuerdo alcanzado entre Alcoa y el inversor suizo Parter Capital, sobre las tres de esta madrugada le han dado finalmente su visto bueno. Básicamente, según indican fuentes del Ministerio de Industria, se ha salvado la desconfianza que mantenía el comité de empresa de Avilés, puesto que A Coruña se mostraba favorable al acuerdo.

El visto bueno de los trabajadores evita que la posibilidad de que el próximo lunes entrase en vigor el ERE de extinción que afectaba a 600 empleados de las dos fábricas de aluminio, que Alcoa anunció en octubre que pretendía cerrar. Parter se compromete a mantener el empleo de todos los trabajadores y la actividad en las plantas durante al menos dos años, aunque, según ha explicado el secretario de Estado de Industria, Raúl Blanco, la intención del fondo suizo es «ir más allá» y establecerse a largo plazo en España.

La venta de las factorías, que parecía hecha hace unas semanas, se complicó en los últimos días porque Alcoa exigía a Parter unas garantías financieras a las que el fondo en principio se negó. A esos problemas financieros se sumó que Alcoa reclamó a sus empleados que ratificaran el acuerdo de venta mediante una votación, algo que hizo desconfiar a los sindicatos. El Ministerio les recordó que no tenían por qué ratificar nada.

El lunes, tras una reunión en el Ministerio, ambas empresas acercaron posturas y finalmente, Parter ha accedido a conceder esas garantías financieras en forma de avales y la dirección de Alcoa las ha aceptado, según han explicado fuentes de Industria. Eso sí, Parter tiene de plazo hasta el 31 de julio para presentar esos avales y que se firme finalmente el contrato de venta. Si no lo hace, algo que Industria considera improbable, el acuerdo se irá al traste y el 1 de agosto se ejecutará el ERE. En cuanto a los trabajadores, eluden tener que votar el acuerdo y simplemente se dan por enterados de su firma.

¿En qué consiste la operación? Según han indicado fuentes de Alcoa, la adquisición se enmarca en el acuerdo del ERE alcanzado en enero. En él se daba una prórroga de seis meses, hasta el 30 de junio —luego prorrogada— para encontrar un inversor que se hiciese cargo de las plantas, con la totalidad de las plantillas, y presentase un plan industrial viable. A cambio, Alcoa se comprometía a invertir 40 millones de euros, 20 por fábrica, para que el comprador pudiese volver a poner en marcha una parte de la producción de las plantas —las cubas de electrolisis— que entonces quedó parada, y para otras mejoras. Al final, el pacto con Parter, según dichas fuentes, implica que Alcoa aportará «una cantidad significativamente mayor» a esos 40 millones y a cambio, Parter se compromete a mantener la actividad y el empleo durante al menos dos años, plazo que no se contemplaba en el ERE.

Círculo cerrado

«Es un paso muy importante en el camino que iniciamos hace nueve meses, cuando Alcoa comunicó en octubre el cierre de las plantas. Gracias al esfuerzo entre las partes, en enero se llegó a un acuerdo laboral» y posteriormente se logró un comprador, ha señalado Blanco, que ha subrayado que ahora «se cierra el círculo».

«Es una buena noticia que los representantes de los trabajadores hayan firmado su conformidad al proceso. Éste es un paso muy importante para avanzar en la adquisición de las plantas por Parter Capital», han afirmado desde Alcoa, que ha agradecido el apoyo recibido por parte del Ejecutivo, los gobiernos de Asturias y Galicia y de los representantes de los trabajadores, informa EFE.

Los motivos que daba Alcoa para el cierre de estas dos plantas eran las pérdidas que presentaban por su «menor capacidad de producción, una tecnología menos eficiente y elevados costes fijos», unidos a factores externos de mercado, como la «sobrecapacidad de producción de China», el elevado precio de las materias primas y el coste de la energía. Alcoa estimaba que el cierre de las plantas de Avilés y A Coruña podría generar mejoras organizativas manteniendo la producción en una sola planta en España, la de San Ciprián, también en Galicia.




Fuente: El Pais

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