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Los talleres que arreglarán tu coche antes de que se rompa | Tendencias


Antonio Gómez (Jerez de la Frontera, 1966) recuerda cómo su padre era capaz de detectar un fallo en un coche escuchando el sonido del motor. “Ahora ya no suenan… al menos los de última generación”, dice con sorna. Este mecánico, convertido en empresario con tres negocios en Alcalá de Henares (Madrid), ha vivido la transformación de este sector. En los últimos 30 años ha visto la llegada de los primeros osciloscopios (instrumento para la medición y visualización de señales electrónicas) y los sistemas de cómputo que con un clic detectan alguna avería.

El taller de toda la vida calienta motores ante una nueva época. Ahora el camino lo marcan los instrumentos de diagnosis remota, gestión telemática de los vehículos y sistemas predictivos que se adelantan a las averías. Todo ello aderezado con soluciones de big data e Internet de las Cosas, almacenamiento de información en la nube, aplicaciones con IA y fabricación de recambios con impresoras 3D. En resumen: chapa y pintura para un sector obligado a reinventarse.

El negocio de la posventa asciende a 240.000 millones de euros en la UE

“El taller 4.0 es una realidad”, dice Venancio Alberca, fundador y CEO de Cojali. Esta empresa, creada en 1991 en Campo de Criptana (Ciudad Real), ha abrazado con ímpetu la revolución tecnológica. La firma —que se inició fabricando sistemas de refrigeración para camiones y autobuses— ha desarrollado un programa de diagnosis remota capaz de detectar cualquier avería en tiempo real. “Es parecido a lo que tienen los coches de Fórmula 1”, comenta Alberca. Así, los gestores de las flotas, los mecánicos y los conductores pueden estar al tanto (a través de su móvil u ordenador) de lo que sucede en el vehículo, de la que se puede extraer información como la presión de los neumáticos, el estado de la batería, los frenos y el motor. Pero Cojali quiere ir más allá.

El próximo año empezará a hacer análisis predictivos de fallos. Para ello se valdrá del análisis de datos almacenados en su nube. “Esto ahorra muchos costes para los dueños de los vehículos. No es la panacea, pero ayuda a que tengamos información en tiempo y forma para tomar decisiones”, destaca. La compañía, que opera en más de 100 países, ha lanzado su diagnosis remota en España, Francia, Italia y Portugal. En 2019 llegará a una docena de naciones.

Un empleado de Cojali revisa un camión con la herramienta de diagnosis Jaltest, desarrollada por la empresa manchega.

Nadie quiere quedarse atrás. El negocio de la posventa es jugoso. Asciende a 240.000 millones de euros en la UE, el segundo mercado más grande del mundo tras EE UU, según McKinsey. Una cifra nada despreciable y de la que todos quieren un trozo. Bosch, por ejemplo, ha lanzado un servicio de análisis predictivo que recaba la información del vehículo: estado de la batería, filtro de combustible y sistema de frenado. A partir de un análisis de los datos notifica al conductor el estado del coche y le indica si una pieza tiene que ser reemplazada.

También diversas empresas, entre ellas los fabricantes de autos, han desarrollado sistemas de diagnosis temprana para que el cliente pueda saber cuándo hay que ir a un taller. Y los gigantes del caucho, como Goodyear, trabajan en neumáticos inteligentes que registren los datos sobre la temperatura y presión de la goma.

La velocidad de acoplamiento a las nuevas herramientas, sin embargo, no es igual para todos. “Adaptarse no es sencillo. Requiere tiempo, dinero y formación”, argumenta Xavier Iraragorri, representante de la Comisión Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (Cetraa). El sector de los talleres está integrado por unas 43.000 empresas que en su mayoría son compañías familiares con menos de cuatro trabajadores, según las cifras de la Federación Española de Empresarios de Automoción (Conepa).

En el futuro habrá menos tuercas y más teclados

Nuria Álvarez, Conepa

“Es un sector de pequeñas y medianas empresas que ha podido capear casi todos los cambios tecnológicos y las crisis económicas”, indica Nuria Álvarez, de Conepa. Pero quizás este último vendaval pueda marcar un antes y un después. “Están inmersos en una lucha por sobrevivir en un sector muy competitivo”, añade. A pesar de ello, Álvarez cree que aún hay margen para hacer negocio, debido a la antigüedad de los vehículos. La edad media del parque en el país no para de aumentar. Muchos de los coches que, por edad y estado, deberían achatarrarse siguen en uso y hacen que, en el caso de los turismos, ya se superen los 12 años de media.

A pesar de ello, Gómez, el mecánico jerezano, no se fía. Está cursando un grado superior en sistemas de información, dentro de la rama de la ingeniería, en la UNED. “No hay duda alguna de que es importante una actualización”, asegura. Su objetivo es poder entender el análisis de datos. “Porque en el futuro habrá menos tuercas y más teclados”, advierte




Fuente: El país

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