El verano ha sido muy duro en la Acampada contra la Pobreza instalada desde hace dos años y medio a las puertas del Ayuntamiento de Vigo y la paciencia de los vecinos sin techo que allí se cobijan -en demanda de albergues de larga estancia para poder rehacer sus vidas- acaba de estallar. Varias personas sin hogar, incluido un matrimonio recientemente desahuciado, irrumpió esta mañana en el pleno municipal y en el momento en que el alcalde socialista, Abel Caballero, dirigía la votación de los puntos del orden del día el líder del grupo se ha puesto en pie y planteó un ultimátum al regidor. Si no obtenían una respuesta del Ayuntamiento antes de las cuatro de la tarde de hoy, los sin techo anunciaban «una muerte» para mañana: «Va a haber una muerte en Vigo y será responsabilidad del alcalde y su concejala». Así lo dijo el portavoz de la Acampada, Juan Miguel Carollo, mientras el alcalde no paraba de repetir «guarden silencio y abandonen el pleno».

A la salida, interrogado por la supuesta pero inminente defunción anunciada, Carollo no quiso definirla como suicidio, sino como «muerte reivindicativa» muy «meditada» para la que ya tenían «todo preparado»; un grito «desesperado» dentro del largo pulso que los sin hogar de la Praza do Rei (la plaza consistorial viguesa) mantienen en silencio con el Gobierno local. «A ver hasta dónde llega la mano de Abel Caballero», comentó el representante del grupo, «ya que todo lo tapa, a ver si una muerte también la puede tapar». Este diario ha pedido una respuesta al gabinete del alcalde pero, de momento, no se ha hecho pública una reacción oficial por parte del gobierno vigués. Sin embargo, a través de Carollo EL PAÍS ha podido saber que tras abandonar el salón de plenos el activista fue convocado a través de agentes de la policía para una reunión.

El encuentro ha tenido lugar antes del plazo marcado por los sin techo en la propia comisaría local. No acudió Caballero, sino la nueva edil de Política Social, Yolanda Aguiar, y según el portavoz de la Acampada en ella no se ha concretado ninguna promesa, pero ha servido para «abrir una vía de diálogo» y «poner en stand by, en suspenso pero no anulado, el anuncio de la muerte».

La Acampada contra la Pobreza se instaló sin fecha límite ante el Ayuntamiento en 2017 gracias a una autorización otorgada por la Subdelegación del Gobierno en Pontevedra cuando el Ejecutivo estaba en manos del PP. Según el recuento que lleva Carollo (y del que informa por registro al Ayuntamiento periódicamente), la acampada ya ha dado amparo (techo en tienda y comida) a unas 4.000 personas. Hoy en el pleno, dijo al alcalde y a la concejala que estas pernoctaciones se debieron a que los afectados fueron «rechazados» en el albergue municipal, incluso «habiendo plazas libres».

La norma de estas instalaciones gestionadas por Cruz Roja permite un uso discontinuo: los usuarios tienen derecho a dormir allí 10 días seguidos con la obligación de dejar luego la cama libre para otros demandantes los siguientes 10. Los sin techo piden al consistorio una mayor estabilidad para poder reconstruir su futuro sin la incertidumbre de no saber dónde acabaran cobijándose la noche siguiente. Carollo también reclama medios para que las personas en exclusión social tengan «algún tipo de seguimiento».

Aunque el Gobierno local asegura que está volcado en los servicios sociales y recuerda que su albergue es una excepción entre las ciudades gallegas, este verano en las siete tiendas que contempla la autorización de la Acampada durmieron a diario hasta «más de 20 desamparados». Así lo afirma Juan Carollo, que a las nueve de la tarde se acerca hasta el albergue municipal para recoger a los que «quedan fuera». Después de dos años y medio, la gota que colmó el vaso, relata, fue un acto público, hace unos días, en que uno de los usuarios de las tiendas se acercó a estrecharle la mano al alcalde. El hombre le mentó la Acampada a Caballero, y este, según la versión de los sin techo, le contestó que allí no vivía nadie.

Entre las personas que hoy irrumpieron en el pleno, estaba un matrimonio que en julio fue desahuciado y algunos de los 12 ciudadanos que ocupaban un inmueble abandonado en la calle Llorente, integrada en el más ambicioso proyecto de inversión inmobiliaria del centro de la ciudad. En el mismo mes que el matrimonio, en solo una mañana estos fueron desalojados según Juan Carollo «sin solución habitacional» y «sin ningún tipo de seguimiento social», a pesar de que allí había al menos un par de hombres alcoholizados que necesitaban «intervención pública urgente». Muchos de estos vecinos sin hogar de la mayor ciudad de Galicia viven desde entonces en la plaza consistorial, y cuando no encuentran cabida en las tiendas duermen al raso entre ellas. Entre los usuarios se haya también un hombre con arresto domiciliario. En agosto, afirma el líder, «tuvo que acudir media docena de veces la ambulancia». Los últimos trasladados al hospital fueron «un hombre con un amago de infarto y otro que se cayó de un muro» porque no estaba «en condiciones de vivir en la calle» y que hoy sigue ingresado.

Ante el ultimátum planteado por ellos, en el pleno Abel Caballero respondió con un «no admitimos amenazas» y con la orden de guardar silencio y abandonar la sala, después prosiguió con la votación de un punto del orden del día acerca del impuesto de actividades económicas. Toda la escena fue grabada y difundida a través de YouTube. Al final el grupo de personas sin hogar, que acabó increpando al alcalde, se retiró disciplinadamente, cruzó la explanada y regresó a sus tiendas para esperar novedades. «Nos vamos porque esto es lo más parecido a un teatro», concluía Carollo.




Fuente: El Pais

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