Uno de los quebraderos de cabeza para miles de conductores de la zona suroeste de la región se solucionará a partir del próximo miércoles, cuando está previsto que se apaguen los semáforos instalados en el paseo de Extremadura, en la autovía A-5. Durante esta semana se están realizando los trabajos para modificar la señalización y evitar accidentes, según confirman fuentes policiales.

Los semáforos comenzaron a funcionar el pasado 26 de febrero. Instalados en el sentido de entrada hacia la capital, estos dispositivos luminosos obligaban a reducir la velocidad a 50 kilómetros por hora en el tramo más próximo. Permitían el acceso desde la avenida de los Poblados, a través de la calle de Carabias, y desde la carretera de Boadilla y el barrio de Aluche. La configuración era tal que se habían creado dos carriles en estas incorporaciones.

La puesta en marcha de los semáforos no estuvo exenta de polémica. Mientras los vecinos de la zona aplaudieron la medida propuesta por el grupo municipal socialista y aprobada con el visto de los concejales de Ahora Madrid, los alcaldes de la zona sur de la región (Alcorcón y Móstoles, entre otros) se quejaron de los graves problemas que ocasionaba la medida a los miles de conductores que entraban todas las mañanas por esta vía a la ciudad.

“Lo importante en cualquier medida de movilidad es planificarla correctamente”, dijo entonces la alcaldesa Manuela Carmena, que siempre defendió que ese tramo de la A-5 se convirtiera “en definitiva una calle”. El primer paso para ello consistía en calmar el tráfico bajando la velocidad y regulándolo.

Según comprobaciones de este periódico, el atasco se prolongó durante los primeros días hasta el barrio de San José de Valderas, en Alcorcón. La demora que sufrían los conductores era de entre 12 y 15 minutos y las retenciones alcanzaban hasta el barrio de Cuatro Vientos, pasados los días. Algunos afectados utilizaban vías alternativas, como la M-40 y entrar a la ciudad por el paseo de Santa María de la Cabeza.

Los trabajos que se están realizando estos días y que estarán concluidos presumiblemente el jueves, cuando se podrán aparcar los semáforos. Las modificaciones consisten en fresar la señalización del actual carril bus -que se inicia junto a los antiguos cuarteles de Campamento- de forma que se pueda permitir el paso de vehículos. Las incorporaciones desde la calle de Carabias y la carretera de Boadilla al paseo de Extremadura se realizaban en dos carriles. Ahora se tiene que reducir a uno solo y colocar señalización vertical, además de repintar toda la zona.

Salvo complicaciones, los trabajos comenzarán este martes y estarán listos en dos días. Si se aceleraran las previsiones, el apagado podría incluso adelantarse al miércoles, según confirmaron fuentes municipales.

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Fuente: El Pais

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