En el norte de las colinas de Preseli, en País de Gales, se reunieron hace 5.000 años un grupo de trabajadores neolíticos. Su misión era clara. Aprovechar las deslumbrantes piedras azules de esta área para extraer megalitos. Sin ellos hubiera sido muy difícil construir uno de los mayores monumentos de la historia antigua, el círculo de Stonehenge.

Lo que sigue sin estar demasiado claro es por qué estos antiguos habitantes de Gran Bretaña decidieron transportar las grandes rocas hasta ¡240 kilómetros¡ de distancia hasta la llanura de Salisbury. “Stonehenge es el único monumento megalítico construido con piedras que vienen de muy lejos”, asegura a La Vanguardia el profesor Mike Parker Pearson.






De las canteras de las colinas de Preseli hasta Stonehenge hay 240 kilómetros de distancia

Este arqueólogo del University College London ha dirigido el equipo multidisciplinar que ha estado estudiando las canteras de Carn Goedog y de Craig Rhos-y-felin los últimos ocho años. “Comenzamos a investigar Stonehenge excavando allí entre 2004 y 2009, pero nos dimos cuenta de que solo al ver de dónde procedían sus piedras descubriríamos por qué se construyó”, añade.

“Los científicos saben desde hace 100 años que 42 de las piedras más pequeñas (conocidas como “piedras azules”) procedían de Gales, aunque hasta hace poco no sabíamos exactamente de donde”, recuerda. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista Antiquity
señala las ubicaciones exactas, revela cuándo y cómo se extrajeron las piedras e incluso apunta cómo se transportaron durante tantos kilómetros.

El arqueólogo Mike Parker Pearson, junto a unas columnas de dolerita
(Antiquity / Adam Stanford)

Parker Pearson señala que los trabajos realizados “han demostrado que estos dos sitios eran canteras neolíticas. Aquí es de donde vienen las piedras azules. Esto apoya una nueva idea de que Stonehenge fue un monumento de unificación que involucró a personas del oeste de Gran Bretaña, así como del sur y el este”.





Los nuevos descubrimientos también ponen en duda la teoría popular de que las rocas de Preseli fueron transportadas por mar. “Algunas personas creen que se llevaron hacia el sur, a Milford Haven, y se colocaron en balsas para luego remar por el Canal de Bristol y el río Avon hacia la llanura de Salisbury”, explica.


Stonehenge habría sido un monumento de unificación que involucró a personas del oeste, sur y este de Gran Bretaña

“Nadie sabe exactamente cómo movieron las piedras. Pero las ubicaciones de las canteras en el lado norte de las colinas hacen más probable que no las llevara a través del mar, sino que se cargaran en trineos de madera y se arrastraran por todo el país. Lo hicieron a mano porque no había caballos y no habían inventado la rueda”, explica el arqueólogo a La Vanguardia.

Los investigadores indican que el resto de monumentos neolíticos de Europa fueron construidos con megalitos procedentes de canteras que no estaban a más de 16 kilómetros. “Por eso estamos buscando descubrir qué era tan especial en las colinas de Preseli hace 5.000 años, y si había algún círculo megalítico importante aquí, construido antes de que las piedras azules se mudaran a Stonehenge“, apunta Mike Parker Pearson.





La cantera de Carn Goedog, en las colinas de Preseli
La cantera de Carn Goedog, en las colinas de Preseli
(Antiquity / Adam Stanford)

Carn Goedog, la más grande de las dos canteras halladas en Preseli, fue la fuente de la dolerita manchada de Stonehenge. “Se la llama así porque tiene manchas blancas en la ígnea roca azul. Al menos cinco piedras (de este monumento megalítico) procedían de Carn Goedog”, explica el geólogo Richard Bevins.

Bevins fue, según explicó Parker Pearson a La Vanguardia, quien encontró la “coincidencia geológica entre un afloramiento al norte de las colinas de Preseli y las virutas de Stonehenge”. Así comenzó el viaje hacia la zona de Gales. Poco después, Bevins y su colega Rob Ixer encontraron otra coincidencia en un segundo afloramiento. Craig Rhos-y-felin es la fuente de la riolita.


Carn Goedog es la fuente de la dolerita y Craig Rhos-y-felin, de la riolita

Según el nuevo estudio, estas canteras de piedra azul estaban formadas por pilares verticales naturales. Para extraerlas de la roca bastaba con abrir las juntas entre cada columna. A diferencia del antiguo Egipto, donde los obeliscos fueron tallados en la roca sólida, los sitios de Gales eran más fáciles de explotar.





Los trabajadores neolíticos solo necesitaban insertar cuñas en las juntas y luego bajar cada pilar al pie del afloramiento. Aunque la mayoría de su equipo probablemente consistía en cuerdas perecederas, cuñas de madera, mazos y palancas, dejaron otras herramientas como piedras de martillo y cuñas de piedra.


Según el nuevo estudio, estas canteras de piedra azul estaban formadas por pilares verticales naturales

“Las cuñas de piedra están hechas de piedra de barro importada, mucho más suave que las duras columnas de dolerita. Un colega de ingeniería ha sugerido que el martilleo en una cuña dura podría haber creado fracturas por estrés, causando que las delgadas columnas se rompan. Usar una cuña suave significa que, si algo se rompe, sería la cuña y no el pilar”, apunta Parker Pearson.

Las excavaciones a los pies de ambas canteras han sacado a la luz restos de plataformas cuyo borde termina en una caída vertical de aproximadamente un metro. ”Los pilares de piedra azul se podían colocar sobre este espacio, que actuaba como un muelle de carga para bajarlos en trineos de madera antes de arrastrarlos”, indican los investigadores en su trabajo.


Los trabajadores neolíticos solo tenían que insertar cuñas en las juntas y luego bajar el pilar al pie del afloramiento









Fuente: LA Vanguardia

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