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Los rivales políticos de Imran Khan rechazan el resultado de las elecciones en Pakistán | Internacional


Los rivales políticos de Imran Khan, cuyo partido, el Movimiento por la Justicia (PTI) ganó las elecciones del pasado miércoles, han rechazado este viernes el resultado y piden que se repita la votación tras una reunión a la que sólo faltó el Partido Popular de Pakistán (PPP). El primer ministro in péctore tiene ahora que formar una coalición al no haber obtenido mayoría en la Asamblea Nacional. Pero antes de poder poner en marcha su programa de lucha contra la pobreza y la corrupción, se enfrenta a una economía al borde del colapso.

“La Conferencia de Todos los Partidos ha rechazado completamente y por consenso las elecciones del 25 de julio”, ha manifestado el líder de la alianza de partidos religiosos Muttahida Majlis-i-Amal (MMA), el clérigo Fazlur Rehman. “No consideramos que el resultado sea el mandato de la gente, sino un robo de su mandato”, añadió antes de anunciar protestas y movilizaciones.

A la cita, organizada y presidida por el líder de la Liga Musulmana de Pakistán (PML), Shehbaz Sharif, cuyo hermano Nawaz se encuentra inhabilitado y encarcelado, han asistido dirigentes de la mayoría de los partidos, a excepción del PPP, que con anterioridad había avanzado que tomaría sus propias decisiones respecto a las irregularidades, y obviamente del PTI. Significativamente, también acudió el líder del Movimiento Muttahida Qaumi (MQM), un partido con base en Karachi del que se rumoreaba que iba a unirse al Gobierno del PTI.

Sólo unas horas antes, varios responsables del PML, que desde el inicio de la campaña acusó al Ejército de favorecer al PTI, se quejó irregularidades durante la votación, habían dado a entender que pasarían a la oposición a pesar de las reservas que les merecía el resultado.

De acuerdo con los últimos datos facilitados por la Comisión Electoral, el PTI ha obtenido 117 escaños de los 270 que estaban en liza (en dos circunscripciones se ha retrasado la votación y el resto, hasta 342, se reparten de forma proporcional entre los partidos que han obtenido al menos un 5 % de votos para que designen a mujeres y minorías). La hasta ahora gobernante Liga Musulmana de Pakistán (PML) tendrá 64 diputados y el Partido Popular de Pakistán (PPP) queda en tercer lugar con 43. Ninguno de los partidos religiosos, que habían presentado más candidatos que nunca, ha logrado entrar en la Cámara.

Free And Fair Elections Network (FAFEN), una organización paraguas que agrupa a una treintena de ONG locales y que desplegó 19.683 observadores independientes el día de las elecciones, estima que a pesar de los problemas con el sistema de transmisión de datos, “la votación transcurrió en general sin problemas”. Aunque sus observadores han señalado “al menos una irregularidad de procedimiento en un tercio de los 37.001 colegios” de los que ya ha recibido datos, “muchas de ellas pueden no tener efecto material en el resultado”.

No obstante, el informe de FAFEN critica que la Comisión Electoral desestimara las quejas de los principales partidos políticos sin investigarlas, lo que, advierte, puede generar protestas. También llama la atención de 35 circunscripciones donde el resultado ha sido muy ajustado y el número de votos invalidados supera al margen con el que se ha proclamado el ganador, por lo que pide que se revisen antes de anunciar los resultados definitivos.

El equipo de observadores electorales de la Unión Europea, por su parte, se ha hecho eco de las presiones e interferencias que han denunciado tanto varios partidos como organizaciones de la sociedad civil y periodistas. “Los cambios positivos en el marco legal han quedado eclipsados por las restricciones a la libertad de expresión y la desigualdad de oportunidades durante la campaña”, afirman en su declaración preliminar.

“Hemos concluido que hubo falta de igualdad de oportunidades [para los partidos]”, ha declarado el jefe del grupo, Michael Gahler, en una comparecencia ante la prensa. “La credibilidad o la legitimidad de este proceso, debe juzgarla el pueblo de Pakistán”, añadió citado por Reuters. Estados Unidos, por su parte, también lamentó los “defectos” en el proceso electoral.

No se han probado casos de introducción masiva de votos en las urnas, como llegó a suceder durante los gobiernos militares en el pasado. La impresión de los analistas es que “las elecciones han sido libres, pero no limpias”.

Khan, que se proclamó ganador de los comicios la víspera sin esperar al anuncio de los resultados, prometió cumplir su programa de luchar contra la pobreza y la corrupción. Sin embargo, una vez que forme Gobierno, tendrá que afrontar con urgencia la crisis de rupia, que se ha devaluado cuatro veces desde el pasado diciembre, para lo que, según los analistas, deberá negociar un nuevo rescate, el duodécimo, con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Pero recurrir al FMI significa aceptar su receta de recorte de gastos, lo que dificultarían el cumplimiento de su programa.

Asad Umar, el nombre que más suena como ministro de Economía, se muestra renuente. En una entrevista con Reuters antes de las elecciones, este antiguo director ejecutivo de Engro, el mayor conglomerado de Pakistán, declaró que el FMI era en parte culpable de la situación económica de su país por haber permitido que el Gobierno anterior evitara las reformas y sugirió que un eventual Gobierno del PTI podría pedir ayuda a China en lugar de a ese organismo internacional.

Aunque los observadores señalan una mejora en la seguridad y en las infraestructuras durante los cinco años de mandato del PML, el Gobierno saliente, como los precedentes, ha sido incapaz de generar nuevos ingresos. Así que ha recurrido a préstamos. Según los medios paquistaníes, durante los últimos cinco años la deuda exterior ha aumentado en 35.000 millones de dólares (frente a los 61.000 millones de las seis décadas precedentes). Hoy el pago de los intereses se lleva el 40 % de los ingresos fiscales.




Fuente: El país

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