Los resultados de los esperados caucus de Iowa, las asambleas vecinales que marcan el comienzo de las elecciones primarias para elegir a los candidatos presidenciales de cada partido, se han retrasado este lunes por problemas técnicos. En el primer asalto de la batalla demócrata hacia la Casa Blanca, la sorpresa de momento no ha sido ni una gran victoria de Bernie Sanders, ni un desplome de Joe Biden ni el resurgimiento inesperado de los aspirante más rezagados. Lo que nadie vio venir es que, pasadas las 11 de la noche (hora local, seis de la mañana en hora peninsular española), la información no estaría disponible.

En un comunicado, el partido demócrata de Iowa ha señalado que la demora no se debía a un pirateo informático o alguna intrusión, sino a unos esfuerzos adicionales en los «controles de calidad». “La integridad de los resultados es primordial», ha señalado el portavoz, Mandy McClure. «Hemos experimentados un retraso en los resultados debido a los controles de calidad y al hecho de que el partido está informando de tres grupos de datos por primera vez».

El ganador de los caucus de Iowa se elige mediante un sistema proporcional entre el número de votos y de delegados obtenidos tras la votación. Hasta ahora, el único resultado que se daba a conocer era el final, el del total de delegados, pero por primera vez, este lunes se hará público también el número absoluto de votos populares. Esto no cambiará nada a efectos prácticos, pero sí servirá para que el que obtenga más delegados se arrogue una victoria mediática en caso de que el resultado del vencedor final difiera del que más apoyos individuales ha conseguido en términos absolutos, y no proporcional.

Iowa tiene una historia fascinante dentro de la democracia estadounidense. Un pequeño Estado agrícola, de poco más de tres millones de habitantes, donde los ciudadanos votan en asambleas vecinales a mano alzada, tras un debate en voz alta. Este lunes, ese modelo arcaico ha mostrado sus inconvenientes.




Fuente: El Pais

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