El Partido Socialista y Unidas Podemos han acordado que la asignatura de Religión —mayoritariamente de fe católica pero también con docentes evangélicos y musulmanes— deje de contar para hacer la media de notas y tener una materia optativa (espejo) para aquellos alumnos que no opten por ella. Esta calificación suele subir la puntuación que condiciona el acceso a la Universidad y las becas de estudio. La decisión ha soliviantado a los profesores y padres de Religión y contentado a todos los que apuestan porque las creencias salgan de las aulas. Con los gobiernos socialistas Religión era una asignatura evaluable y con alternativa (Ética), pero no computaba en la media. Pero la Ley para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), aprobada por el PP sin apoyos en 2013, cambió el sistema.

«Nosotros apostamos porque Religión sea de oferta obligatoria y de elección libre, con una alternativa como Ética. Porque, de otra manera, no se ejerce la libertad de las familias de elegir», opina Pedro Caballero, presidente de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA). «Es un atentado a la enseñanza concertada y privada y no se ha hablado con la comunidad educativa». Caballero sostiene que si Religión o su alternativa no computa en la media «pierde su razón de ser, cada asignatura tiene que tener su peso específico y se tienen que equiparar».

Jesús María Losada, presidente de la Federación Estatal de Profesores de Enseñanza Religiosa, habla a título personal porque su colectivo no se ha reunido, y es muy duro en su parecer: «Mi reacción es de total indignación, nos están llevando para atrás, es una falta de respeto a nuestro trabajo, solo saben quitar valor. Si es una asignatura en el sistema académico que lo sea del todo y, si dicen que no la quieren, que la quiten del todo. Ya lucharemos. Es una traición».

«Nosotros queremos que la religión salga del todo de las aulas y este es un primer paso, así que nos parece perfecto», remarca Leticia Cardenal, presidenta de CEAPA, la confederación que agrupa a las familias de la enseñanza pública. «Y mientras no sale, que al menos se imparta clase de todas las religiones porque nuestros centros tienen una diversidad cultural que luego no se ve en clase de Religión». Históricamente, los musulmanes y evangélicos españoles reprochan al Estado — que paga los profesores aunque los designa la Iglesia— que no contrata a suficientes profesores de sus confesiones pese a haber demanda. 

Comisiones Obreras, el sindicato mayoritario del sistema educativo, afirma en un comunicado que «ante la ofensiva de la ultraderecha contra el derecho a la educación y la libertad de enseñanza, apoyada por algunos Gobiernos autonómicos, hay que reforzar la coeducación y la educación afectivo-sexual. Y esto se consigue promoviendo el laicismo del sistema educativo y devolviendo las religiones a la condición de asignatura optativa sin efectos académicos ni alternativa obligatoria». En Aragón, Asturias, Comunidad Valenciana, Extremadura, Asturias y Baleares la clase de Religión está en litigio en los tribunales por el recorte de horarios tras la entrada en vigor de la LOMCE.

El Círculo de Espiritualidad Progresista de Podemos y el Grupo Federal socialistas Cristianos del PSOE discutieron durante meses sobre la materia de Religión en las aulas y concluyeron en un manifiesto: «Decimos no a una asignatura de la religión en un marco confesional, y sí a una asignatura nueva establecida en un marco aconfesional y cultural, con entidad propia». Esto supone seguir el modelo de Noruega, Suecia o Reunido Unido donde es obligatoria y «no confesional del hecho religioso en general y de las religiones, junto con una educación no religiosa orientada a reconocer y valorar la dimensión espiritual, no patrimonializable en exclusiva por ninguna religión».

El pasado abril, 60 asociaciones y grupos políticos —Podemos, Izquierda Unida, ERC, el Partido Comunista, Comisiones Obreras, Europa Laica, el Sindicato de Estudiantes y las asociaciones Redes Cristianas— se pusieron de acuerdo para exigir que salga la religión de las escuelas. Criticaron que las clases de «adoctrinamiento religioso» se financien con fondos públicos, por lo que reclamaron su eliminación de todos los colegios, ya que los centros concertados también reciben fondos estatales. El PSOE, en ese caso, no se pronunció.




Fuente: El Pais

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