El brasileño Rodrigo Maia (Santiago de Chile, 1970) es un forjador de consensos. El presidente de la Cámara de Diputados ha logrado un respaldo abrumador a la aprobación inicial del proyecto estrella del Gobierno de Brasil, una profunda reforma de las pensiones que pretende eliminar privilegios para ahorrar un billón de reales (240.000 millones de euros) en una década y sanear un sistema insostenible. Maia, de derechas, hijo de un alcalde de Río de Janeiro y diputado hace seis legislaturas, esboza el discurso de un hombre de Estado que vela por las instituciones frente a los ataques de seguidores del presidente ultraderechista Jair Bolsonaro contra el Congreso y el Supremo. Nacido en el exilio durante la dictadura brasileña, Maia recibió a EL PAÍS en su residencia de Brasilia.

Pregunta. ¿Le sorprendió que la tantas veces aplazada reforma de las pensiones lograra 70 votos más de los necesarios?

Respuesta. El ambiente siempre ayuda o frena. Aquellos [diputados] con dudas, cuando vieron que la casa estaba convencida de aprobarla, pudieron sumar algunos votos.

P. Queda una segunda votación en la Cámara antes del Senado, ¿cuándo empezará a notar la ciudadanía el impacto de la mejora económica prevista?

En Brasil vuelve a haber hambre»

R. La reforma de las pensiones no va a resolver el problema del crecimiento. Pero sin ella no se puede construir un crecimiento sostenible en Brasil para los próximos años. Nuestro problema hoy es de demanda. ¿Cómo atraer inversiones, cómo generar empleo? Antes, todos pensaban que esta reforma iba a generar automáticamente crecimiento; algunos en el equipo económico todavía lo creen. Pero el Gobierno necesita pensar, lo está haciendo, en políticas de protección a los más pobres. Generar un colchón ante el no crecimiento de la economía. La pobreza y la desigualdad aumentaron, volvemos a tener hambre en Brasil.

P. Usted es la tercera autoridad del Estado. Ha habido dos manifestaciones contra el Tribunal Supremo y contra el Congreso, ¿hasta qué punto erosiona a las instituciones?

R. El presidente tuvo apoyo electoral de los movimientos más radicales, pero creo que estos movimientos antidemocráticos, contra el Supremo y el Congreso lastran al propio Gobierno porque los inversores siempre mirarán la democracia como un activo fundamental para invertir a largo plazo. Siempre he dicho, ‘cuidado, no permitamos que parezca ante la sociedad o los inversores que eso de ‘cierra el Congreso’ tiene el patrocinio de alguien próximo al presidente’. No sirve tener la reforma si la gente ve a Brasil en riesgo de ser Venezuela.

Maia en un momento de la entrevista. CADU GOMES

P. ¿Fue neutralizado ese riesgo?

R. Creo que a lo largo de los próximos meses estará neutralizado. El presidente ha mejorado el diálogo con el Parlamento y creo que podremos contener esas dudas.

P. ¿Cómo le afectan esos ataques?

La democracia es un activo fundamental para los inversores”

R. Cuando es crítica incomoda, cuando es agresión, no. Cuando es agresión de personas que no quieren diálogo, hay que estar bien preocupado. En un ambiente donde no consigues dialogar, no es contra mí o contra Toffoli (Antonio Dias Toffoli, presidente del Supremo), es contra las instituciones. Es un ataque a lo que representamos. Ahí, solo puedo intentar que sea algo bien minoritario.

P. Como hijo de exiliados, ¿qué siente cuando oye al presidente relativizar la dictadura en Brasil?

R. Él siempre hizo ese discurso, pero era parlamentario. Al mismo tiempo respeta la democracia porque por ella llegó a la Presidencia de la República. Claro que, para quien nació en el exilio y tuvo a su padre torturado y exiliado, es obvio que no es lo más cómodo. Felizmente las Fuerzas Armadas en ningún momento han pronunciado alguna frase más excesiva que el propio presidente. Es importante que ninguna institución ha dado en los últimos meses ninguna señal de apoyo a ningún radicalismo respecto a la democracia brasileña. Las instituciones existen precisamente para controlarse entre sí y el Parlamento ha cumplido el papel.

El discurso (de Bolsonaro) asusta pero su actuación no obstaculiza el trabajo del Congreso”

P. Usted lo tiene en el radar.

R. Él tiene un grupo radical pero creo que no ha tenido ninguna actitud más fuerte todavía contra las instituciones. Le gusta gobernar por decreto y ya ha visto que el Supremo y el Congreso, le paran aquello que no es constitucional. Es una tranquilidad para todos que las instituciones están teniendo libertad para actuar.

P. Tiene un compromiso con el programa económico del Gobierno, pero no con el de valores.

R. Sí, con las reformas económica porque creo que impactarán en el área social, que también es importante. En algún momento habrá que votar la cuestión de las armas, pero la agenda de costumbres…

P. El aborto, por ejemplo.

R. Creo que legislación vigente tiene un consenso social mayoritario. No es radical, tiene supuestos donde la mujer tiene derecho al aborto. Lo que no podemos es querer retroceder. Eso no está en el orden del día de la Cámara ahora. (Maia tiene potestad para decidir qué se debate y cuándo).

No sirve tener la reforma (de las pensiones) si la gente ve a Brasil en riesgo de ser Venezuela

P. El plato hacia arriba junto a la Cámara simboliza escuchar a la sociedad. ¿Puede hacerlo adecuadamente con tan pocas mujeres y negros entre los diputados?

R. Creo que sí. La participación de las mujeres aumentó.

P. Cierto. Es un récord, pero es un 15%.

R. Pero aumentó. Si fuera diputado, defendería las listas cerradas, que es lo que amplía más rápidamente la participación femenina. No me gustan las cuotas. Las cuestiones de las mujeres han sido prioritarias en la Cámara y el Senado, no sólo para las diputadas mujeres. Los que hacemos política no pedimos el voto a los hombres o los blancos. Y cuando hablamos de política social, hablamos más de negros que de blancos. Claro que creo que la presentación de segmentos de la sociedad podría ser mejor.

P. Para la izquierda, la reforma de las pensiones no protege a los pobres. ¿Qué opina?

R. Tenemos un sistema de pensiones deficitario, distorsionado a favor de los que ganan más. Esta propuesta no resuelve todos los problemas, pero ataca la desigualdad. Todo lo que los partidos de izquierda nos pidieron que elimináramos, lo eliminamos. Pero había un movimiento político contra la propuesta, que es legítimo. Yo pasé por esa fase. Ya voté contra las pensiones del Gobierno de Lula porque yo estaba en contra su Gobierno pese a estar a favor de la reforma de las pensiones.

El presidente no está en camino de una confrontación con las instituciones democráticas”

P. Su predecesor, Eduardo Cunha, está en prisión, dos ex presidentes están presos, el resto fue investigado por corrupción. ¿Cuánto han sufrido las instituciones por la corrupción?

R. Creo que la libertad del Ministerio Público y el Supremo, uno investiga y el otro decide, es una demostración de la madurez de la democracia brasileña. Ciertamente hubo excesos. Es importante construir sistemas de control.

P. ¿Sigue las filtraciones de The Intercept?

R. Tenemos que esperar para ver si realmente fue algo puntual o un error sistémico de la relación entre los fiscales y el juez. No debemos precipitarnos. De la misma manera que algunos prejuzgaron la política, no prejuzguemos a la Fiscalía y el Poder Judicial. La mayoría de las veces toman decisiones correctas.

P. ¿Qué ocurrirá con Moro? ¿Dejará el Ministerio?

R. No tengo ninguna información de que vaya a dejar el cargo. No está acostumbrado a ser criticado por parte de la sociedad. Ahora tiene que vivir con la realidad de la política, donde la transparencia y el cuestionamiento son mayores.

P. En un momento en que Brasil carece de voces de consenso, usted destaca. ¿Eso le mueve?

R. Claro que sí. Pero debo entenderlo con la humildad de que es una victoria colectiva de los muchos líderes que han estado aquí. Tengo su apoyo para sentarme en la mesa con todos los partidos, comprender que las discrepancias no son posiciones que no tengo que escuchar, como piensa el entorno más radical. Si usted es del PT, el PSL (partido de Bolsonaro) y el entorno del presidente no le escuchan. 

P. ¿Ve a Eduardo Bolsonaro preparado para asumir la Embajada de Estados Unidos?

R. Lo decidirán el presidente y el Senado. Él sabrá cómo evaluar el desgaste que supone y si es nepotismo.

P. ¿Cree que el presidente dejó de tuitear y comenzó a gobernar?

R. El presidente mejoró mucho la relación con el Gobierno. Los ministros necesitan producir políticas públicas, para reducir la desigualdad, la pobreza, generar empleo y modernizar el Estado brasileño. Todos necesitamos ayudar para resolver el colapso social que sufre Brasil hace meses. No fue con su Gobierno pero se ha agravado. Él quiere atender agendas de nicho, de sus votantes.

P. Existe una imagen negativa del presidente Bolsonaro en el extranjero. ¿Él es mejor que la imagen proyectada?

R. Brasil eligió democráticamente al presidente Bolsonaro. Te guste o no. Y como la democracia es el valor más importante de un país, respetaremos su mandato durante cuatro años. Él tendrá que ver si sus actos dañan la relación de Brasil con los otros países. El acuerdo entre Mercosur y la Unión Europea fue un golazo del Gobierno, histórico. El discurso [de Bolsonaro] asusta pero no puedo decir que su actuación obstaculice el trabajo del Congreso o del Supremo y no está en camino de una clara confrontación con las instituciones democráticas.




Fuente: El Pais

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